En esta sesión encontrarás reflexiones y aplicación práctica sobre:

  • Liderar= tomar decisiones
  • Liderar con Inteligencia Emocional es una responsabilidad que tienes con tu equipo
  • La importancia de los valores en el liderazgo

Bienvenido a las 4 sesiones de coaching que tengo preparadas para ti.

Indicaciones para aprovechar al máximo las sesiones de coaching:

  1. Este proceso consta de 4 sesiones para optimizar tu desarrollo personal y potenciar tus recursos personales.
  2. En cada sesión tendrás varias lecturas y además varios ejercicios de reflexión.
  3. Ejercicios de reflexión personal. Al final de cada lectura tendrás cuestiones para reflexionar como si estuvieras en una sesión presencial.
  4. Consultas personalizadas.  Al final de cada sesión tendrás un cuestionario de conclusiones. Puedes trabajarlo para ti o enviármelo. Te responderé con mucho gusto para que puedas seguir con tus avances,  siempre y cuando, indiques sobre tus conclusiones, concretamente tu consulta con respecto a esa sesión. Para que sea útil este proceso de 4 sesiones, tú debes haber trabajado previamente. Si tu te implicas yo me implico. Los envíos de las reflexiones en las que no conste una consulta concreta no se responderán.
  5. Además, durante todo el proceso, dispondrás gratuitamente de una sesión de coaching on line o presencial (Sólo Valencia), que puedes utilizar durante o al final del proceso.

Sesión 2. Descubre. Empieza tu sesión:

Liderar es tomar decisiones, no jugar a las casitas…

En ocasiones, estamos empezando a ver en el mercado que:

¡estamos perdiendo buenos profesionales!

¡estamos perdiéndonos como profesionales!

¡estamos premiando, por no afrontar decisiones, a los que se acomodan en determinados contextos de empresa y deambulan perfectamente entre aguas que los mantienen a flote!

Creando:

– profesionales desmotivados

– estancamiento cómodo de los que no aportan (porqué…¡ay, es que son así)

– desvalorización de los profesionales que aportan

– un clima de no talento, no ilusión y no compromiso

Hace poco alguien me contó que:

Un líder le había dicho a los miembros del equipo que decidieran quién hacía turnos extra ¡diciéndoles que lo echaran a suertes! ¿por qué no decidió el líder? ¿por qué no comunicó algunos criterios para que el equipo pudiera decidir de forma satisfactoria y consensuada?

– Algunos miembros del equipo, habían dejado la empresa (los que aportaban) y se habían quedado con perfiles que no estaban dando valor a los proyectos, pero que le sabía mal decirles nada porque igual se iban también (cosa que no está ocurriendo ni ocurrirá seguramente)… ¿entonces, asumimos que nuestra empresa/proyecto nunca va a evolucionar? ¿preferimos no decir las cosas claras y asumir que no vamos a mejorar como empresa? ¿y si invirtiéramos un tiempo de compromiso para reactivar estos recursos y traer recursos nuevos que provoquen crecimiento del equipo?

Un coordinador de un proyecto de equipo, dejó de exigir por igual a cada miembro del equipo y de trabajar la visión y compromiso conjunto en el proyecto, porque sabía que «con algunos no puedo contar». Con esto, acaba exigiendo más a los mejores, y es permisivo con los que no aportan y no se comprometen. A la larga, los mejores se sobrecargan de trabajo e implicación, se saturan y se paraliza su talento porque …»si los otros no se comprometen y así vamos bien ¿para qué hacerlo yo?». Con lo que el coordinador acaba teniendo un equipo mediocre en un proyecto con potencial.

Es importante entonces, tomar decisiones, tanto desde el lado del profesional que forma parte de un equipo (cada uno teniendo en cuenta sus prioridades y necesidades), como desde el líder de equipo, sobre todo.

Liderar adecuadamente, puede llegar a generar unos increíbles entornos de trabajo en los que todos nos sintamos ilusionados, comprometidos y motivados por motu propio, creando una sinergia, que nos empuja a ir a por el siguiente proyecto, y a querer seguir formando parte de ese equipo. Ahora bien, nadie dijo que ser líder no implicaba tomar decisiones, y es clave hacerlo, pues marca los criterios y condiciones en los que se mueve el equipo, definiendo su identidad y desarrollando un sentido de pertenencia.

Toma decisiones, con mayor o menor participación de tu equipo, según el caso y el tema, pero tómalas. NO hacerlo genera dependencia, «esquizofrenia colectiva», indefensión aprendida y pérdida de potencial. Como consecuencia de todo ésto nuestro equipo como unidad deja de crear valor, deja de desarrollar su identidad, y su diferenciación. El cliente externo e interno acaba viéndonos como una entidad y un conjunto de personas en las que no se puede confiar. Y entonces ¿qué hacemos si nuestro cliente interno y externo no tiene confianza en que somos su mejor opción?

La confianza se trabaja día a día,

¿por qué no hacemos lo mismo con la credibilidad de nuestro liderazgo y de nuestro equipo?

 ¿a qué esperamos para mantener a nuestros equipos en un estado de vigilia profesional que les permita estar en estado de sinergia continua?

¿y tú, permaneces en un entorno que te está haciendo perder potencial?

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Liderazgo emocional, una responsabilidad personal con tu equipo.

El liderazgo emocional es esencial si queremos conseguir que nuestro equipo viva el entorno laboral con compromiso e implicación.

Muchos son las figuras directivas que tienen muy claro cómo elaborar una estrategia, organizar, ejecutar y gestionar los recursos para conseguir los objetivos de su departamento o empresa. Ahora bien, pocos son los verdaderamente líderes, que tienen en su agenda, tal cual en su agenda, cómo movilizar a su equipo. Elementos como la inspiración, motivación, visión, significado de pertenencia y propósito. En definitiva, se suele dejar de lado el desarrollo de una cultura resonante (Liderazgo emocional según Boyatzis) que requiera lo mejor de cada uno.

Resonancia: Potente energía colectiva que reverbera entre las personas y contribuye a una mejor productividad y creatividad, a un sentido de unidad, a un sentido de propósito y a mejores resultados. (Boyatzis, McKee y Johnston).

Tomando una vez más, como punto de referencia mi experiencia en casos y consultas de coaching relacionados con líderes y equipos, me encuentro con muchos casos en los que:

Los miembros del equipo están en un estado emocional tan sumamente negativo que lleva a ir al especialista a que les recete toda clase de tranquilizantes y somníferos. ¡Por favor a qué niveles estamos llegando sin darnos cuenta!. Estos casos suelen convivir en el día a día con figuras directivas que generan miedos, insatisfacciones, instrucciones contradictorias, indefensión aprendida, desconfianza, y agotamiento emocional, por no saber ya, cómo lidiar adecuadamente con las situaciones diarias con su jefe, o con otros departamentos.

Así pues, como podréis suponer, los niveles de compromiso e implicación son mínimos o no existen en absoluto.

Líderes que han llegado a un punto, también, de agotamiento emocional con consecuencias en sus vidas personales y empiezan a darse cuenta de que su desempeño y el equilibrio personal del que aparentemente disfrutaban, no lo es tanto. Acaban actuando de «apaga fuegos», generando un estricto control de los trabajos, pierden la capacidad de ver o impulsar lo mejor de cada uno de sus colaboradores, centrándose de manera excesiva en detalles, problemas, dificultades, defectos de los demás…

Ya sabremos pues, cual es el tipo compromiso que ellos mismos, acaban teniendo con su puesto y con la empresa.

No seré yo la que diga que en estos casos mencionados, la única responsabilidad es de la figura directiva. En todo conflicto, cada parte es responsable de gestionar sus emociones y de resolver lo mejor posible, el conflicto que vive, tal y como dijimos en entradas anteriores sobre emociones y conflictos.

Ahora bien, el temido «líder se nace, no se hace» tan escuchado, e inconscientemente defendido en muchas ocasiones, hace que las interacciones que se dan a partir de los dos ejemplos mencionados, carezcan del cultivo necesario para que se genere un equipo de profesionales, orgullosos de pertenecer al equipo y a la empresa donde trabajan. «Se nace, no se hace» parece ser la excusa que se busca para justificar el inmovilismo y la comodidad y seguridad aparente con nuestro «yo soy así».

Con lo que, tengamos claro, que las habilidades se aprenden. De hecho, ¿cómo hemos llegado a ser cómo somos?, a través de nuestras experiencias de cada una de las áreas de nuestra vida. Probando por ensayo y error, reflexionando, observando a quienes admiramos, poniendo en marcha pequeñas acciones, que luego conjuntadas, han formado una gran habilidad. Lo que nos cuesta, a veces, es darnos cuenta de que nuestro aprendizaje se lleva originando en cada minuto de nuestra vida. Si miramos hacia delante, hacia el líder que nos queremos convertir, necesitaremos, intencionalidad (para acelerar el proceso y no dejarlo al libre albedrío) y cambio, posiblemente de pautas de comportamiento que tenemos muy arraigadas, porque en algún momento funcionaron. Ahora ya no funcionan, y podemos empeñarnos en ser un muro o empeñarnos en ser una puerta.

Todo esto conlleva entonces, que el líder, no solo realice un aprendizaje de técnicas de comunicación y motivación para liderar bien, sino que necesita llevar a cabo un proceso de aprendizaje y transformación personal para conseguir ese crecimiento profesional significativo.

Más que nunca, hoy, el mercado, los clientes, necesitan «engancharse» con la empresa que contratan, y si no conseguimos que nuestro equipo rebose resonancia emocional, no lo vamos a conseguir. Afortunadamente, ya hay empresas cuya cultura se basa en el liderazgo emocional. Y no añado, «teniendo en cuenta resultados», porque, va incluido en el lote. A mayor compromiso e implicación, mayores resultados.

Así que, cuestiones clave sobre liderazgo emocional serían:

Desenterrar mitos como: «Mi estado de ánimo como líder no importa, yo controlo y sé lo que tengo que hacer» o «soy muy inteligente» o «la gente que vale se crece con presión constante» o «si obtienen resultados ya les mostraré emoción y nos contagiaremos todos».

Detectar nuestras señales de alarma y las de nuestro equipo

– Construir una visión con gran fortaleza

– Conocer a fondo nuestro valor y nuestro potencial, así como los de nuestro equipo.

– Soñar para llevar a la acción, no para dejarlo como una bonita utopía.

– Generar resonancia

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Por qué es prioritario el liderazgo emocional y sus conexiones.

El liderazgo emocional es la responsabilidad más prioritaria que tienen los líderes actuales en las empresas y organizaciones donde trabajan. Tanto en épocas de bonanza como en épocas difíciles, el liderazgo emocional es el responsable de los resultados de tu empresa.

¡Sí, claro! ¡Lo prioritario son los resultados que obtenemos en los objetivos!, podríais decirme.

De acuerdo en que es elemento por el que habitualmente se nos mide, pero se te contrata también por la visión a la que te comprometes llegar con tu equipo, os contestaría.

Por ello, hay un punto de reflexión que a veces se nos escapa. Si me permites vamos a verlo.

En relación al liderazgo emocional, se ha demostrado en diversas investigaciones (Daniel Goleman, Richard Boyatzis, and Annie McKee) que competencias como la empatía, el conocimiento de uno mismo, y el manejo de nuestras emociones impactan directamente en el desempeño de todos nosotros. En este caso nos centraremos en el desempeño de los líderes.

Ahora bien, el estilo emocional del líder (que incluye adicionalmente además otro tipo de competencias) impacta directamente en el estado de ánimo y en el comportamiento de los demás. Este hecho ocurre debido a un proceso que todos hemos experimentado en ocasiones que es el contagio emocional. ¿Has devuelto la sonrisa cuando alguien te ha sonreído? Seguro que en muchas ocasiones.

¿Y cuando te muestran tristeza o enfado, te contagian o te separas de esa emoción?

En un sinfín de ocasiones habremos escuchado también que …»según se levante nuestro jefe…así nos va el día». Y es que los líderes (el equipo directivo) son por su posición, verdaderas fuentes de creación de organizaciones tóxicas, o verdaderas fuentes de organizaciones resonantes. En las primeras podremos observar toda clase de indicios de miedo,  ansiedad, evitación, agresividad, etc. En las segundas, se genera el mismo nivel de contagio, pero justamente al contrario. Nos encontramos con organizaciones donde se observa aprendizaje, creación de ideas, toma de decisiones, información compartida.

Teniendo en cuenta estos síntomas, el liderazgo emocional genera, debido a ese clima positivo, mayores y mejores resultados en el cumplimiento de objetivos y retos de las empresas. Todo es posible, se genera implicación en la consecución de metas, y como consecuencia final, nuestros clientes se sienten más satisfechos y comprometidos.

 De acuerdo, pero ¿por qué ocurre esto?

Recientes investigaciones de los autores mencionados más arriba nos comentan que existe un circuito natural «en bucle» en nuestro sistema límbico del cerebro que impacta en nuestro estado emocional. Este bucle puede funcionar en modo abierto o cerrado.

Un sistema de bucle cerrado: genera y posibilita la auto-regulación, pues permite prestar atención a recursos internos. Es decir, confiamos en nuestros recursos personales y experiencias, para regular nuestras emociones. Cuando lo activamos auto-regulamos nuestras emociones.

Un sistema de bucle abierto: depende de fuentes externas (interpersonal) para su regulación emocional. Confiamos en las conexiones con los demás para determinar nuestro estado de ánimo. Cuando lo activamos regulamos nuestras emociones a través de las emociones de los demás.

No todas las emociones se contagian igual pero la reciprocidad emocional se da y nos afecta a todos, con el mismo proceso aunque con distinto resultado según sean nuestro hábitos emocionales y experiencia.

Necesitamos ambos sistemas para vivir lo más positivamente posible cada una de las experiencias vitales que tenemos. A veces se requerirá y será bueno que nos dejemos contagiar por los demás, y otras, será más conveniente para nuestra salud emocional que sigamos nuestros propios recursos internos para regular nuestras emociones.

 Vale y entonces ¿qué hacemos? ¿por qué sigue siendo prioritario para un líder?

1) ¿Qué hacemos?

Ser conscientes de lo que vamos generando en cada interacción, y aprender a generar el estado emocional que nos lleve realmente a donde todos queremos, ¿Queremos compromiso, implicación y resultados, no? pues eso.

2) ¿Por qué sigue siendo prioritario? Porque:

Nuestros bucles emocionales del sistema límbico nos funcionan a todos. No podemos anular uno y que funcione el otro así apretando un botón, solo con consciencia, aprendizaje y hábitos.

No controlamos si nuestros colaboradores tienen activo el sistema de auto-regulación o el interpersonal. Cada cual tiene una tendencia aprendida hacia un sistema u otro.

– Ya que vamos a sentirnos influenciados por el estado emocional de otros (sí o sí), casi es preferible que esa fuente externa (líder en este caso) que les va a generar un impacto emocional, sea positiva y le oriente hacia la solución, las ideas y la toma de decisiones.

– Para poder impactar positivamente a nuestros colaboradores es esencial que tú como líder, te responsabilices personalmente de ti, para luego poder responsabilizarte de los demás.

– Insisto en que liderar de forma resonante no es ir constantemente por ahí con una sonrisa puesta todo el día. El líder más efectivo es aquel que tiene como hábito, integrado en sus conexiones cerebrales, procesos que le permiten actuar de manera adecuada a la situación que se está viviendo (sea positiva o negativa) con una dosis saludable de optimismo. Es ser capaz de respetar los sentimientos de los demás (sean de euforia, enfado o tristeza) y modelarlos hacia delante con confianza, positividad y visión compartida.

– Puede que los resultados de las investigaciones nos parezcan lógicas y de sentido común, como se suele decir, «han descubierto que el agua moja». Correcto, pero lo que no es tan común, lo que no es tan habitual, es encontrar líderes que inviertan en la práctica habitual de la inteligencia emocional y su impacto en los demás.

Cuando nos hemos dejado influir por el estado emocional negativo de alguien, sobre todo el líder, ocurre que se activa nuestro recuerdo sensorial de emociones negativas anteriores y similares a la actual, reaccionamos defensivamente, nos centramos en los errores de los demás con más facilidad, no vemos soluciones, nos centramos en los detalles perdiendo visión de las personas, los problemas y su impacto, atacamos o evitamos la relación con nuestra fuente externa (¿cuántas veces vemos que nuestros colaboradores nos evitan?), y así una enorme cantidad de sentimientos y comportamientos negativos que se alejan totalmente de lo que necesitamos para que nuestro equipo esté satisfecho con la implicación en los resultados del equipo, departamento o empresa.

– Si multiplicas el ejemplo del punto anterior por «x» líderes que existan en tu empresa ¿qué estamos haciendo? ¿qué crees que van a recibir tus clientes?.  Nos hemos convertido en fuentes externas que no se auto-regulan emocionalmente y que serán incapaces de llevar a la empresa a un clima de colaboración, creatividad, apoyo, compromiso y resultados.

¿Qué estado emocional me llegaría si fuese a una de vuestras reuniones? Las reuniones son un claro ejemplo de como son las relaciones emocionales entre el líder y su equipo, y entre los distintos miembros del equipo.

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Dónde vas sin unos valores claros.

Los valores bien definidos y su elección, consciente y diaria, hacen que las personas estén más satisfechas consigo mismas. Como consecuencia, son capaces de elegir cómo quieren ser en su ámbito laboral, personal, social y familiar.

valores

 

Te propongo:

1-Elige al menos dos casos de la infografía, por ejemplo, como persona y como líder. Apunta tu conclusión.

2-Responde a las preguntas del final de la infografía.

Cuestionario de Conclusiones. Recuerda puedes enviármelo con tus respuestas, y siempre, con alguna consulta concreta que quieras realizar.

Conclusión de la sesión

  • Introduce un valor entre 1 y 4.
  • Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.

 Aquí termina la sesión. Espero que la hayas aprovechado. Ahora puedes ir a la siguiente.

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