¿Qué ilusiones tenemos para los próximos 5 años, por ejemplo? ¿Qué queremos conseguir? ¿Cómo nos gustaría ser y qué experiencias nos gustaría vivir o superar?

Ejercicio de reflexión, éste, que suele generar emociones positivas porque nos permite visualizarnos en un contexto personal, familiar, laboral o social deseado. Un contexto que contendrá las vivencias que nos gustaría experimentar, y una visión sobre nosotros mismos mejorada, pulida… Quizá una imagen más sabia, más feliz, con más posibilidades y éxitos.

Esta imagen, cuánto más nítida, más detalle tiene, y más elaborada está, más impacto crea en la persona que la elabora. La dirige, a un plan claro para acercarla a ese futuro deseado. Esta visión le proporciona la fuerza suficiente para acercarse lo máximo posible a ese deseo, y tanto en el camino como en la meta, la persona disfruta de sus ilusiones.

27 ilusiones para hacer feliz a tu equipo

¿Qué ocurre cuando las empresas no visualizan su futuro desado? Y aún, un paso más, ¿qué ocurre cuando los equipos,  y las personas que trabajan en esa empresa, no visualizan  ni elaboran su deseo como profesional ni cómo equipo?

Pues que no vamos muy bien. Ocurre que el desánimo, la inercia y la rutina se apoderan de las personas, de los equipos y de las empresas. Y entramos en una espiral emocional negativa, o como lo llamo yo, a veces, un estado continuo de «anestesia emocional y motivacional». Y este estado, para nada, ayuda al futuro de la empresa, ni al de los equipos, ni al de las personas.

Y lo siento, no me vale decir, que el mundo es difícil e imprevisible y que el mercado…, el mundo es como es y las circunstancias son las que son. Las personas felices y las empresas sólidas con éxitos, trabajan, invierten, piensan, sienten, sueñan con lo que quieren vivir y luchan por lo que les hace sentir felices y orgullosos. Y esto es la base de sus logros.  Su protagonismo en las circunstancias que viven, es lo que cuenta y lo que funciona.

¿Por qué entonces invertimos tan poco tiempo en ello? A lo sumo, he visto empresas que dedican una vez al año a comentar los resultados y la previsión de la empresa, pero no cuentan, preguntan y dedican periódicamente un tiempo y un espacio, para trabajar con cada persona y cada equipo, sobre sus ilusiones en los próximos 5 años, por ejemplo.

Todo logro vino de «darle vueltas» a una idea y de experimentar previamente nuestros cinco sentidos en una imagen deseada. Así que… ¿a aqué esperamos?

Las imágenes de futuro deseado suelen inducir una sensación significativa de propósito (Boyatzis, McKee y Johnston).

El futuro no es una apuesta sobre las probabilidades de nuestro éxito y felicidad, sino una apuesta sobre lo que estamos dispuestos a hacer para conseguir y acercarnos a lo que queremos que ocurra.

¿Cuánto está dispuesto tu equipo a invertir en el futuro deseado de la empresa? La respuesta, tanto como se vea protagonista de la definición de ese futuro. ¿Cuánto protagonismo tiene tu equipo en su futuro profesional y en el de la empresa?

Si quieres empezar a trabajar en ello, ahora, ya, es el momento adecuado, por lo que te dejo, en esta ocasión, un sencillo ejercicio con el que puedes favorecer el protagonismo de equipo, su implicación y motivación.

Deja de preguntarte cómo motivar a tu equipo y empieza a favorecer su propia motivación.

Es la más sólida.

¿Pruebas a preguntar a tu equipo?