Método activo y creativo, sería la conclusión que extraigo cada vez que trabajo en procesos de coaching con líderes y equipos.

Si actualmente estamos comprobando que el verdadero líder es alguien que genera implicación, compromiso y disposición a convertirse en parte de un conjunto de personas, que van a conseguir dar de sí mismos su mejor versión, los líderes necesitan apoyarse de técnicas concretas que les permitan interactuar de forma dinámica con sus colaboradores.

¿Qué ocurre en la realidad?

Inercia. Los líderes no suelen tomarse un tiempo para salir de su “rutina de no talento”. Su rutina de no talento les aboca directamente a realizar las mismas tareas, de la misma forma y con los mismos resultados, año tras año. Buscan pocas oportunidades de tener un “rincón de pensar” o un “rincón de inspiración” donde ver las cosas de otra forma, cuestionarse sus propias actitudes y comportamientos, y aprender nuevas formas de interacción con su equipo.

rutina de no talento

Hábitos  poco productivos pero que se dominan. Cuando asisto a algunas de las reuniones de departamento o comités de dirección o de equipos de trabajo, veo que día tras día, reunión tras reunión, la metodología siempre es la misma:

Pasan lista de tareas y problemas. “Revisemos a ver cómo vamos…” es la idea más escuchada. De esta forma la atención y concentración está siempre centrada en lo que no hemos hecho o no hemos conseguido.

Informan, que no comunican, cambios, datos o novedades. Sí … preguntan o buscan alguna interacción, pero el aburrimiento y costumbre hace que los que siempre dicen algo, comenten, y los que nunca dicen nada, sigan prácticamente en silencio. Además este pequeño intento de interacción se hace al principio o al final de un tema o de una reunión, con lo que la gente o no sabe qué decir, o piensa que ya está todo dicho.

Dar por hecho expectativas propias y de los demás. Como responsable de un equipo piensan que se espera de ellos que tengan un control absoluto de lo que ocurre y lo que no ocurre y por qué. Y además, doy por hecho que la gente está motivada día a día, y que si tienen algo que aportar, lo dirán. Perdemos con ello la oportunidad de crear reflexiones o soluciones conjuntas que tendría más valor que la interacción actual que se crea.

 ¿Por qué?

Porque te dejas llevar por lo urgente en vez de lo importante.

 ¿Y qué es lo importante?

Tener claro que liderazgo es generar relaciones de impacto que creen un estado constructivo y diferente a lo que pueden aportar cada uno por separado, consiguiendo una mayor probabilidad de éxito en la meta compartida.

líder

Asegurarse que con mi interacción diaria no estoy dirigiendo a mi equipo a actitudes, comportamientos y situaciones de fracaso.

potencial

Asegurar que mis interacciones crean autonomía, de forma que no necesito estar constantemente auditando tareas y errores de mis colaboradores.

agenda del líder

Generar conversaciones, no situaciones, en las que sólo transmito información. Conversaciones que inspiren, motiven, generen hábitos nuevos y exitosos.

conversaciones resonantes

Generar interacciones diferentes, creativas y útiles.

equipo

 

¿Qué necesitamos cambiar?

Sin duda, tener una metodología de interacción de grupos. Saber cómo activar la participación de todos, cómo resolver conflictos en el grupo, cómo aprovechar la creatividad del grupo, cómo generar autonomía, cómo prepararnos una reunión según el objetivo que pretendamos… En definitiva, abandonar viejos hábitos.

Hacer una reunión, en la que las interacciones son de uno a uno (líder a miembro del equipo), y de vez en cuando, acordarme de darles participación lanzando preguntas al aire, a ver si alguien se implica, no es liderar una reunión. No es generar equipo, no es ni siquiera comunicación en equipo cómo comprobamos en el último gráfico.

 ¿Cómo lo conseguimos?

Desarrollaremos más adelante, pequeñas técnicas que nos pueden ayudar, pero quedémonos de momento con las siguientes ideas de lo que necesitamos poner en marcha:

– Verme como líder dinamizador de equipos no como controlador.

– Aprovechar las técnicas para generar conversaciones de impacto positivo como podemos identificar en el enlace (más arriba) de conversaciones resonantes.

– Generar interacciones que atraigan positivamente la implicación y el estado emocional positivo que indicamos más arriba (liderar para el éxito no para el fracaso).

– Aprovechar distintas formas de interacción y comunicación, como:

– hacer 5 minutos de “brainstorming”

– crear grupos pequeños y luego poner en común lo que queramos debatir

– asignar una tarea determinada a algún miembro del equipo o a varios, para que en la próxima reunión la presenten, analicen o critiquen

– aprender en general metodología de grupos

– en muchas salas de reuniones hay bastantes medios como pizarras, rotafolios… ¿por qué solo las utiliza el líder? ¿por qué no dar participación para crear y comunicar entre todos?

Existen multitud de dinámicas sencillas y muy potentes para trabajar en grupo y extraer todo el potencial al equipo, pero de nada sirven si pensamos que esto no es para nosotros, líderes, o que consumen mucho tiempo. Evidentemente es otra forma de trabajar que implica un tiempo y una forma de hacer diferentes a la habitual. Ahora bien,

¿Queremos conseguir resultados diferentes?

¿Cuánto tiempo pierdes haciendo siempre lo mismo?

¿Cuánto se va desmotivando la gente viendo que una y otra vez las reuniones son iguales a las de hace un año?

Líder ¿cambias el “chip” o esperaremos a que nuestro equipo y nuestros resultados pierdan valor?

¿Cómo vas a mejorar tu nivel de creatividad y dinamización?