Líder, ¿qué marca personal estás dejando a tu paso?

La clave de un proyecto profesional o empresarial con éxito está en la marca personal de su líder. Según el concepto acuñado por Tom Peters sobre marca personal, éste surge para diferenciar y poner en valor lo que aportamos de diferente en relación a perfiles profesionales similares al nuestro. Esta diferenciación es la que permite a un proyecto profesional o empresarial destacar de la competencia y ganar en visibilidad, credibilidad y confianza.

Cuando recibo feedback de “líderes” (casi los llamaría jefes más que líderes) que:

– Están bloqueando el potencial de su equipo, para mantener el dominio y la posición jerárquica que tienen.

– Están enviando continuamente mensajes e instrucciones contradictorias porque no se atreven a definirse y tomar decisiones.

– Generan un clima de nula positividad y nula productividad.

– Realizan movimientos y estrategias indirectas con su equipo, para no afrontar los verdaderos conflictos y problemas. (He visto en muchas ocasiones contratar a más gente en un equipo sólo por compensar lo que un responsable no es capaz de asumir y no porque se necesitara más valor en el equipo)

– “Doran la píldora” a unos y a otros con tal de no posicionarse y marcar directrices claras.

– Actúan como padres protectores a los que los miembros del equipo pueden acudir cuando alguien les “molesta y les exige”.

– Les importa más la simpatía y aceptación de sus colaboradores que crear un equipo exigente y con valor.

– Evitan dar feedback sobre desempeño.

– Protagonizan un férreo control en vez de seguimientos constructivos y exigentes.

– Generan caos porque ellos mismos son un caos.

En todos estos casos, amigos, estamos teniendo MARCAS BLANCAS en posiciones directivas de primera y segunda línea. Es decir, la posición de estos perfiles podría ser desempeñada casi por cualquiera. Hacen las tareas encomendadas pero no lideran, no marcan una diferencia. ¿Hace falta decir que los resultados de sus colaboradores son el reflejo de cómo están liderando? Si en la empresa tenemos líderes de marca blanca, el equipo:

– No creará sinergias

– Se estancará en un corto periodo de tiempo y perderá la capacidad de aportar nuevo valor a la empresa y como consecuencia a los clientes.

– Entrará en una rutina de no talento, en la que permanecerá acomodado en su “burbuja de protección”.

– La empresa en sí, perderá valor.

Entonces ¿cuál sería la base de una marca personal de un  buen líder?

– Identidad: Sabe quién es a nivel personal. Tiene presente valores vitales y prioridades que le orientan en sus creencias y actitudes, y como consecuencia, en sus comportamientos. Rige su vida profesional y personal a través de estos valores, que no normas. Los valores permiten a este líder, actuar de forma satisfecha con su vida, y seguir creciendo, ampliando los valores que ha ido desarrollando o bien aprendiendo nuevos valores que le sigan ayudando a sentirse en equilibrio personal.

– Finalidad: Sabe para qué está aquí. Asume la responsabilidad de la finalidad para la cual se encuentra en un proyecto profesional o empresarial. Asume la responsabilidad de cuál debe ser su aportación como líder y utilidad en el contexto que ha elegido estar.

– Diferenciación: Ha conseguido y sigue creando una identidad diferencial con respecto a otros perfiles similares al suyo. Es consciente de sus fortalezas y del valor que puede aportar con ellas. Es consciente de sus áreas de mejora y tiene el hábito de implicarse en la mejora de estas áreas. Asume la responsabilidad de dar lo mejor de sí mismo como líder.

– Método/Hábito: Es capaz de hacer tangible su valor. Es capaz mediante comportamientos claros de mostrar en el día a día y en su continuo desempeño de hacer llegar al otro esa identidad y diferenciación para crecer con el proyecto, para crear sinergias para provocar mayor diferenciación a su alrededor. Es el líder que “sabe cómo”.

– Receptores: Tiene muy bien definido a quién debe dirigirse como líder. La responsabilidad de su equipo y la atención, tanto al cliente interno como al externo, retroalimentan su valor. Genera una bidireccionalidad con su público objetivo que le permite crecer y alimentar el valor profesional y personal que puede llegar a poner en marcha.

– Visibilidad: Se convierte en alguien accesible y con influencia en su entorno. Como vimos en reflexiones anteriores sobre liderazgo y marca personal, tiene impacto interno y externo. Leer mas….

– Credibilidad: Sus actuaciones son coherentes, demostrables, basadas en datos y experiencia. Su objetivo no es imponer su verdad, sino ofrecer su enfoque y aprendizaje, y acercarlo a sus clientes internos y externos. De esta manera puede aportarles valor, serles de utilidad, y mejorar el potencial de los demás para conseguir resultados

– Confianza. Genera relaciones basadas en la confianza. Su enfoque es “confiamos en las personas y trabajamos con los profesionales”. Tiene claro en qué cree, qué actitud quiere mostrar al otro, en qué quiere implicarse con el otro,  y qué quiere dar al otro, y lo hace. Asume la responsabilidad de que cuando una de nuestras prioridades es el otro…¡es cuando empieza a percibirse la confianza!

– Estrategia: Se marca un camino diseñando la mejor forma de llegar a sus colaboradores y clientes, internos y externos. Analiza sus necesidades y desarrolla la mejor forma de responder a sus expectativas, provocando el crecimiento y percepción de satisfacción de todos los implicados.

Fidelización: Desarrolla un impacto emocional, que genera que sus receptores quieran pertenecer a ese equipo, quieran ser liderados por esta figura. Crea orgullo de pertenencia y lealtad hacia una forma de trabajar y de aportar valor profesional.

En definitiva, es un líder que se construye de forma continua su marca personal y desarrolla como hábito personal las variables que hemos mencionado. Si observáramos desde fuera a este tipo de perfil veríamos que:

NO es un líder que se sitúe delante de los suyos a estirar fuertemente para que se consiga valor.

SÍ es un líder que busca la mejor posición ( a su lado)  para provocar lo mejor de su equipo.

Deja huella en cada interacción.

SÍ es un líder que provoca e inspira generando el desarrollo de otras marcas personales.

NO es un líder que arrase con su carisma.

¿Y tú, te comprometes con tu marca personal?