Llamo «defensas» a aquellos miembros de un equipo que bloquean, evitan, impiden, luchan contra cualquier cambio de actitud, aptitud y conducta nueva, que pueda proponerse o generarse dentro de dicho equipo.

Podríamos, pero no, no estamos hablando de los «defensas» en un equipo de fútbol. Aunque el concepto podría ser: «el rol principal de impedir que los adversarios marquen goles», en este caso los «defensas internos» impiden que el propio equipo, marque goles, avance o cambie. Si no fuera porque es real y demasiado frecuente, todos con solo pensarlo, rechazaríamos esta idea ¿o no? ¿cómo vamos a poner zancadillas en nuestro propio equipo?

Pues sí, se hace y con demasiada frecuencia. De hecho podríamos identificar los siguientes casos:

defensas

Antes de decir, que la solución a todo esto pasa por el líder, me gustaría incluir un apunte:

– Bien está que haya un buen líder, que no jefe, y que demuestre muchas de las fortalezas que luego expondremos pero…

– También es responsabilidad de cada miembro del equipo, evitar adoptar una actitud pasiva ante estos casos. Los miembros de un buen equipo necesitan adoptar una serie de pautas/hábitos si realmente quieren construir un equipo (tal y como hablo en mi capítulo del libro HUMAN RESOURCES LEADERSHIP):

Creer en el potencial de los equipos. Es el mejor contexto de aprendizaje.

 La sinergia de nuestros talentos marca la diferencia de nuestro valor profesional y personal.

El talento que no alcanza su valor en el equipo no es talento.

 Nuestro talento se demuestra en la interacción con los otros.

 

Y ahora sí,  la responsabilidad máxima de este tipo de casos y del tipo de interacciones que conlleva, la tiene el líder. ¿A qué estamos esperando?

– Las horas consumidas en  interacciones diarias y debates generados por este tipo de casos cuestan dinero, no generan productividad ni eficiencia y acaban con el compromiso y motivación de todos los implicados, incluido el líder.

– Este tipo de casos «contagiará» su actitud a sus colaboradores, clientes internos y externos ¿de verdad queremos que se nos funda el talento con estos «defensas internos»?

Líder, urge y es importante:

– Salir de la inercia

– Dejar tu rutina de no talento

– Ser el primero en cambiar

– Generar compromiso

– Trabajar en tu posible soledad

– Atreverte a descubrir tus baldosas amarillas

– Definir tu marca personal de liderazgo

– Tomar decisiones

– Emocionar con los cambios

– Para hacer equipo: prepara, transmite, provoca e invierte en acciones de equipo

¿A qué esperas?

¿Y si haces un DAFO propio con toda esta información en vez de leerla sólo?

Si quieres cambio ¿no vas a cambiar tú?

El talento de tu equipo define la diferenciación que percibe tu cliente y es el motivo por el que elige trabajar con vosotros.

¿Sí? 😉