¿Estás así en los comités de dirección  o en tus reuniones?

Llamemos a las cosas por su nombre una vez más, y reforcemos nuestro talento, por favor. Un Comité de Dirección o reunión:

– Que dura más de dos horas (y lo marco con demasiado margen ya) no es rentable, ni útil, ni práctico ni nada parecido.

– Donde «no sé a qué voy«,  es lo peor

– En la que sólo voy a aportar una información y no tengo nada más que hacer, y lo hago en 10 minutos, no es una excusa para perder 1h o más.

– En la que hay interminables debates en los que no se llega a nada, no sirve, aburre, desmotiva, genera indefensión aprendida e impotencia. Un sentimiento genial para salir de allí y no tener ganas de implicarme en nada más.

– En la que sólo vamos a «tirarnos de las orejas«… , lo siento no sirve.

– En la que sólo participan unos cuantos y son siempre los mismo, tampoco me sirve.

– Que no tiene hora puntual de comienzo y de término, es una ladrón odioso de nuestro tiempo.

– En la que no se toman acuerdos, fechas, responsables y forma de seguimiento, no sirve absolutamente para nada.

– En la que aprovechamos para contarnos cosas que de normal deberíamos comunicarnos en el día a día, genera tedio, pérdida de tiempo y pérdida de enfoque de trabajo en equipo.

Y podíamos seguir…

En la inmensa mayoría de las reuniones nos ocurre esto y más cosas. Ahora bien, todos lo sabemos, todos lo sufrimos en silencio, pero ¡Ah! ahí seguimos. 🙁

Se necesita una vez más, un cambio de enfoque. Cualquier tipo de reunión, es una oportunidad de interacción con el equipo que en ese momento comparte tiempo, espacio y lugar. Ahora bien, es tan fácil, como hacerse con unos cuantos cambios de actitud y con unas cuantas técnicas sencillas de dinámica de grupos. Y pueden ser sencillos o más complejos. Pero, desde luego, ¡¡cuánto cambiaría el resultado con algunas técnicas sencillas!!.

Sólo corrigiendo los puntos anteriores en positivo ya ganaríamos:

– Respetando horarios

– Aceptando participaciones delimitadas por un tiempo en la reunión

– Dirigiendo los debates.

– Especificando de antemano a qué voy a la reunión y qué tengo que llevar preparado.

– Mejorando nuestras técnicas de comunicación.

– Enfocando aspectos positivos y otros a mejorar: es decir cuidando que la interacción sea constructiva y motivadora

Y además, podemos utilizar alguna de estas ideas:

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Cómo vemos, se trata de organizar y redistribuir tiempos, participaciones y contenidos. Existen muchísimas técnicas para dinamizar los grupos en las reuniones, pero podríamos empezar con algunas de estas. Quizá la parte más difícil sea que ¡te atrevas a darle una vuelta a tu actitud y a tu forma de coordinar las reuniones!. Así que:

Depende de ti, ¿lo vas a hacer?

Es cuestión de cambiar ¿te atreves?

Es cuestión de respetar tu tiempo y el de los otros, ¿eres un ladrón del tiempo?

Se trata de anular nuestra capacidad de provocar aburrimiento y dinamizar las participaciones para generar compromiso y motivación

¿aburres o motivas y comprometes?