¡pues tú mas! >:(

Como si una pelea de niños se tratara, sí, es una pena, pero ocurre.

Casi, casi… podríamos añadirlo a las historias de talent crimes

La reflexión de hoy “tú eres malo yo soy bueno” es algo así como:

– Determinados patitos van a llorar a papá pato porque un compañero/s (que no amiguito) les exigen mucho y les piden que se coordine con él/ellos para construir mejor la casita de juegos, y que adapte sus habilidades a los demás. Estos patitos llorosos se defienden diciendo a gritos que son los que más saben y que su papá les ha dicho siempre que ellos son muy buenos ..¡el problema sois vosotros que sois malos, no sois nuestros amiguitos!

– Papá pato, que no lo interesa lo que dicen sus patitos o que no sabe o no puede o no quiere en el fondo regular esos conflictos, hace normalmente alguna de estas acciones:

– les repite a los patitos llorosos lo buenos que son y la verdad, ¡qué malos que son esos otros patitos!

– habla con los patitos exigentes y les dice: ¡claro tenéis toda la razón es así como podéis lograr la mejor casita de juegos

– si por casualidad accede a reunirse con todos: a parte de realizar las acciones anteriores….¡ay, eso tenéis que arreglarlo vosotros!..¡yo sé que podéis!

– opción úlitma, no admite hablar con ninguno, si lo hace es solo para decirle a todos lo que tienen que hacer con respecto a otro tema…es como si el conflicto no existiera!

Y la historia continua, en un “sin vivir” de discusiones sobre “es que no te lo montas bien en el equipo”, “es que no tienes una relación buena con nosotros…”, “eres malo”….”nosotros somos buenos”… Señores… en un proyecto empresarial, venimos a trabajar y no a hacer amigos. Si la amistad surge fenomenal pero no es la prioridad. La interacción constructiva, la inteligencia emocional es necesaria para un buen equipo, no el amiguismo.

Nuestra responsabilidad al asumir un papel dentro de un equipo es hacer lo posible para aportar lo mejor de nuestro talento y convertirlo en valor en el equipo dentro del que trabajamos.

OPTIMIZACIÓN DEL TALENTO

Entonces:

los líderes no ganan nada si envían mensajes contradictorios pero que satisfacen a cada uno con lo que quiere escuchar

los profesionales que se han acomodado (patitos llorosos) no ganan nada ni aportan nada, quejándose de que se les exige; se están creando su propia rutina y burbuja particular de no talento

los profesionales que están más abiertos a colaborar pero con las ideas y criterios claros de cómo se hace un trabajo bien hecho, no ganan nada cayendo en la discusión de “yo soy bueno, tú eres malo”

el líder debe marcar los objetivos, crear un compromiso con el proyecto y marcar las reglas/actitudes de juego, no desentenderse del problema de su equipo

cualquier profesional (cualquier tipo de patito) debe auto responsabilizarse de las demandas que su rol requiere y ser fuente de sus propios resultados y emociones, en vez de acudir a papá pato para que me lo solucione.

Porque:

no hay malos ni buenos en este juego de equipo

– hay talento en cada persona

– el talento que no aporta valor a un equipo es un talento que está cojo

confiar en las habilidades de cada miembro del equipo es un buen indicador de que tenemos un equipo y no un grupo

– tener la actitud, seamos líder o miembro de un equipo, de descubrir cual es el mejor talento del otro, no tiene precio

Así que…

¿qué vas a hacer al respecto?