Parece que vamos aceptando que la marca personal de profesionales y empresas es clave a la hora de captar la atención de nuestros posibles clientes y de fidelizar su relación con nosotros. Es genial que vayamos invirtiendo en definir qué nos hace diferentes.

Ahora bien ¿se nos está olvidando trabajar la parte personal?

Mediante innumerables técnicas podremos sobresalir en las redes y obtener buenas opiniones sobre el mensaje y contenido que difundimos para que se nos identifique claramente. Pero…, la decisión de compra, que no la decisión de vender, pasa irremediablemente por un contacto personal y una relación que se construye poco a poco con el posible cliente, para reducir sus dudas e incertidumbre, a cerca de lo que va a ganar con nuestros servicios o productos.

Y esto requiere pues, de aprovechar realmente no solo tu marca, sino la marca de tu posible cliente. Ser coherentes con lo que predicamos y tener en cuenta, realmente, en nuestras propuestas comerciales al posible cliente.

Además de invertir en tu marca, en la huella que dejas y en tu impacto social, ¿estás invirtiendo en dar la mejor versión de ti mismo, de tu empresa y de tu servicio o producto? ¿Desarrollas tus habilidades para optimizar la confianza que has de generar en tu cliente?

 

quiero comprarte

 

Ya conozco tu marca, ahora ¿querré comprarte?