Más que el concepto, la consciencia y el interés sobre la marca personal está ya calando en todo perfil profesional: líderes, profesionales, emprendedores, personas que buscan un empleo, etc. Ayer tuve la ocasión de realizar un webinar sobre marca personal. y una de las alegrías que me llevé fue el variado perfil de los asistentes.

La marca personal importa cada vez más, creo que ya no tanto el concepto sino la posibilidad de tener un impacto personal en la gente con la que colaboramos, los clientes con los que podemos relacionarnos o las posibles empresas que puedan contratarnos. La gran implicación de los asistentes y sus reflexiones sobre el contenido que estuvimos repasando, generó una serie de consultas, que me parecieron de lo más interesante y os dejo aquí tres de ellas con mis reflexiones correspondientes:

¿Qué debemos hacer para tener la marca personal correcta?

Lo primero que comentamos es que no existe una marca personal correcta o incorrecta. Nuestra marca personal somos nosotros mismos ¿cómo vamos a ser incorrectos?. Nuestra esencia es la que nos diferencia y la que nos hace impactar a los demás tanto en nuestras interacciones presenciales como en la red.

La cuestión clave es preguntarse si mi marca personal ofrece algo al público objetivo al que me quiero dirigir. No es cuestión de que mi marca sea correcta. Nosotros como profesionales y como personas aunamos una serie de valores, actitudes, experiencias, formas de hacer y retos que son los que marcan y rigen esa diferencia. Podemos adaptarla, extraer lo mejor de nosotros que pueda interesar a la audiencia a la que me dirijo. Y ese será el punto de partida para desarrollar la marca personal.

Comentamos también que esta identidad necesita desarrollarse, alimentarse y evolucionar de manera continua, igual que lo hacemos como personas. Esta evolución debe trabajarse y comunicarse, hacerse visible.

¿Un líder podría tener una marca personal externa distinta de la que tiene hacia sus colaboradores e internamente en la empresa?

Podría pero no debe ni es aconsejable. Una de las características que definen a las mejores marcas personales es la credibilidad. Generar comunicaciones, mensajes, interacciones y actitudes contradictorias crea irremediablemente desconfianza en la persona. Un líder que tenga un impacto contradictorio, puede generar:

– Conflictos y no sinergias

– Perderá la capacidad de aportar nuevo valor a la empresa y como consecuencia a los clientes.

– La empresa en sí, perderá valor.

La coherencia entre aquello en lo que creemos y cómo nos comportamos en todas nuestras interacciones, es lo que consigue que se fidelicen nuestros seguidores, nuestros clientes, nuestros prescriptores y nuestros colaboradores.

La no coherencia genera un estado de disonancia cognitiva que crea conflicto en los receptores, cuestionándose si la autenticidad de nuestro valor reside en nuestro comportamiento interno o en el externo. La marca personal necesita de una definición sin dudas, claramente y fácilmente identificadas, que facilite la comprensión de lo que queremos transmitir y del valor que aportamos.  Esta comprensión y accesibilidad que tiene una buena marca personal impacta en la aceptación de nuestra valía y diferenciación.

Cuando una empresa da un giro en su imagen y marca, y entra en conflicto con la marca personal de alguno de sus líderes, ¿qué se puede hacer?

Lo primero es darnos cuenta de que este conflicto es una señal de alarma. Un indicador de que uno de nuestros líderes, que posiblemente ha sido fiel a nuestra empresa durante mucho tiempo, está alertando de que algo no funciona. En una empresa, hay una marca muy bien diferenciada por el producto o servicio que estén ofreciendo.

Ahora bien, ya son muchas empresas las que están valorando los beneficios de impulsar además las marcas personales de sus profesionales pues generan una interacción más personal y cercana.

Cuando estas dos partes entran en conflicto es necesario, hacer un esfuerzo por seguir desarrollando aquello que nos une con la empresa y evolucionarlo. Seguir apoyándonos en los puntos que todavía tenemos en común y por los que ambas partes se sienten implicados. Después, en los puntos en los que, por el cambio, estemos encontrando diferencias, se necesitará una labor de concienciación y de inversión mutua.

En caso contrario, puede ocurrir, como ya he trabajado en muchos casos, que a medio o largo plazo, este profesional puede abandonar nuestro proyecto empresarial en busca de otro que le haga sentir más satisfecho.

Como vemos pues, las cuestiones planteadas responden a preocupaciones reales de día a día sobre las que conviene tener las ideas claras y los criterios, siempre presentes, a cerca de la marca personal:

AUTO CONOCIMIENTO

ESTRATEGIA

CREDIBILIDAD

VISIBILIDAD

¿Hay alguno de estos criterios que estés dejando de lado?

¿Inviertes en ellos continuamente?

Y tú ¿tienes alguna otra duda? 😉