Los “mejores líderes”. Sé que podemos pensar que el adjetivo “mejor” puede ser relativo en cuanto hablamos de liderazgo. Cada uno de vosotros podrá pensar que hay recomendaciones y modelos que pueden ser más aplicables a una empresa u a otra. Y que lo importante es que los objetivos de la empresa /departamento, se consigan. Es posible. Y como digo siempre en mis clases, nada que añadir a tu gestión del trabajo técnico al liderar. ¿O si? 😉 No obstante, analizando líderes de diversos sectores,  empresas, equipos, etc, considero que en los últimos tiempos, ha habido un cambio. Y en ese cambio si que me gustaría poder aportar algunas ideas para que al menos puedas reflexionarlas. 😉

¿Cuál? Los mejores líderes están combinando sus mejores hábitos de liderazgo orientado a la tarea con el liderazgo orientado a personas. Dando un mayor énfasis a este último, ya que suele ser aquel del que tenemos menos práctica habitual.

Nicole Fallon Taylor, en su artículo Are you a effective leader: 3 questions to ask yourself. Artículo de Business News Daily. Nos invita a empezar este cambio de orientación con tres preguntas clave para hacernos a nosotros mismos. Nuestras respuestas unidas al feedback que podamos obtener de nuestros colaboradores, nos darán, sin duda, el camino. Un camino para orientarnos en un liderazgo orientado a las personas con estrategias y acciones claras para poner en marcha.

Las cuestiones sobre las que la autora te invita a reflexionar son:

  1. ¿Qué estoy haciendo para desarrollar el potencial de mis colaboradores?

  2. ¿Cómo estoy impactando en la experiencia de mis colaboradores?

  3. ¿Cuál es la meta final? ¿Cómo voy a llegar hasta allí?

 Buenas preguntas. Bien orientadas, ayudan a los líderes a cambiar de enfoque o cuanto menos a complementarlo con el habitual. Este es casi el punto por donde suelo empezar a trabajar las sesiones de formación en liderazgo en muchas ocasiones.

Ahora bien, ¿en qué están invirtiendo los mejores líderes?. Al menos, los líderes que para mi sobresalen porque combinan cuando procede los dos enfoques de liderazgo. Sobre todo, me gusta porque se preocupan por estudiarlo. Se preocupan y se ocupan de ponerlo en práctica. Aquieren compromisos con estos retos. Agendan nuevos tipos de intervenciones con sus equipos y colaboradores. Hacen seguimiento y finalmente los incorporan como nuevos hábitos de liderazgo.

Los mejores líderes tienen 6 objetivos imprescindibles

Inteligencia Emocional

Partimos de los enfoques de Liderazgo Emocional. En ellos se nos plantea aprender a gestionar nuestras emociones y las de nuestro equipo. Además dominar las intervenciones que activan la inspiración y el compromiso de nuestros colaboradores. De esta forma la inteligencia emocional se convierte en una habilidad clave. No nos asustemos. Todos tenemos en mayor o menos medida esta habilidad. Lo que ocurre es que a veces somos poco conscientes de ella. O a veces no tenemos muy clara la forma y las estrategias que ponemos en marcha. Así que primero formación, luego entrenamiento y por último, retos y seguimiento. De esta forma podremos extrapolar consciente y voluntariamente esta habilidad al liderazgo.

Aprender inteligencia emocional te permitirá:

  • Comunicar con la mejor emoción
  • Redirigir de forma más constructiva las emociones que te incomodan
  • Ayudar a tus colaboradores a reactivar la mejor emoción para el reto que tengan delante
  • Provocar la redirección de las emociones de todo un equipo para recuperar motivación y compromiso
  • Desarrollar conversaciones inspiradoras con tu equipo y colaboradores

Conversaciones de valoración de desempeño

Por mucha resistencia que generen estas conversaciones a líderes y a colaboradores, sigue siendo un buen método. Este tipo de conversaciones serán mejor recibidas si las incluimos cuanto antes, cómo método de aprendizaje en la empresa. Esta conversación es un momento de reflexión mutua. Ningún feedback es erróneo o cierto del todo. El feedback está para ser tenido en cuenta como percepciones externas. Percepciones a las que necesitamos prestar atención si queremos tener un punto de partida ajeno al nuestro. Incluso, nos servirá para darnos cuenta de aspectos que posiblemente se nos hayan escapado de nuestras intervenciones con los demás. Normalmente, no implican cambios drásticos en las personas. Habitualmente proporcionan información sobre cómo moldear nuestros comportamientos para realmente impactar de mejor forma en colaboradores y compañeros.

Eso sí, necesitamos método, constancia y comunicación constructiva en este tipo de conversaciones. Y es en estos puntos donde considero que debe centrarse la formación y los objetivos del líder que quiera ponerlo en marcha.

Un líder que pone en marcha este tipo de conversaciones necesita:

  • Tener claro que el objetivo es ayudar
  • Prepararse a conciencia este tipo de conversaciones
  • Avisar previamente a los colaboradores de este tipo de reuniones al menos dos veces al año
  • Dar a conocer cuáles serán los indicadores sobre los que reflexionaremos
  • Permitir al implicado reflexión sobre su desempeño previa a la reunión y con tiempo suficiente
  • Marcar retos claros a conseguir
  • Tener como prioridad el desarrollo de un plan de acción y cambio que implique al colaborador, y a otros, si es necesario, como apoyos

Conversaciones de desarrollo

En cualquier momento que se necesite. Si además la planificamos en el periodo entre las conversaciones de valoración de desempeño, mejor.

Las conversaciones de desarrollo están sirviendo a los líderes para gestionar el compromiso e implicación de los colaboradores más difíciles. Sé que podemos pensar que “la motivación tiene que venir de casa”. Lo cierto es que, lo que necesitamos es saber mantenerla en el tiempo y en cada proyecto o cambio. Así que, viene fenomenal que los líderes aprendan cómo provocar conversaciones en las que impulsen el desarrollo de sus colaboradores. Asígnate ese reto, aprende y ocúpate de tener conversaciones para cada tipo de colaborador.

Así podrás:

  • Identificar a cada colaborador según el tipo de desempeño que está demostrando
  • Realizar un plan para como crear conversaciones que potencien lo necesario en cada caso
  • Saber cómo tratar a colaboradores con desempeño ascendente; aquellos que quieren promocionar o asumir y aportar mayores responsabilidades
  • Provocar aprendizaje en los colaboradores con desempeño consistente; aquellos que quieren continuar como están
  • Decidir o liderar de forma más directiva con colaboradores con desempeños pobre; aquellos que no alcanzan el desempeño esperado

También estarás en disposición de resolver desempeños difíciles en colaboradores que:

  • Se distraen fácilmente
  • No cumplen los plazos esperados
  • Su desempeño está en declive desde hace un tiempo
  • Tienen problemas de interacción con otros colaboradores

Alinear estilo de liderazgo en equipo directivo y mandos intermedios

Fundamental. Los mejores líderes están buscando alinearse con los miembros del equipo directivo. Además con sus mandos intermedios. ¿Qué sentido tiene liderar en distintas direcciones?. A no ser que quieras tener en tu empresa “pequeñas empresas” que no tienen enfoques y objetivos comunes.

De hecho, tengo varios casos en los que esta no alineación de estilos de liderazgo, está causando desmotivación. Que los distintos niveles verticales en figuras directivas estén desalineadas, provoca malestar, indefensión aprendida y contradicciones que acaban en pasotismo.

Todos los profesionales que tienen a su cargo un equipo de trabajo necesitan absorber las mismas prácticas de liderazgo. Para remar en la misma dirección, evitando dependencias y favoritismos.

Así pues, el equipo directivo, necesita disponer de espacios y tiempos de reflexión sobre el liderazgo. De forma que:

  • Compartan y alimenten la visión de la empresa para saber cómo y cuando transmitirla
  • Hagan tangibles los valores y las conversaciones relacionadas con sus equipos de trabajo
  • Actúen de igual forma en sus conversaciones de valoración de desempeño
  • Apliquen el mismo método en conversaciones para desarrollo del potencial de sus colaboradores
  • Compartan los mismos objetivos en cuando a liderazgo de personas

Inteligencia Conversacional

La inteligencia conversacional es la capacidad de crear conversaciones para construir organizaciones más saludables y resilientes que afronten los cambios. Tal como nos transmite la máxima representante de esta disciplina, Judith E. Glaser.

Proporciona a los líderes un nuevo enfoque en sus conversaciones, una guía clara para identificar qué generamos con nuestras conversaciones. Teniendo como enfoque principal la creación de confianza, esta habilidad promueve el compromiso. Une técnicas de conversación y conocimientos sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

Así, tendremos distintos tipos de conversaciones en las que se:

  • Provocan actitudes defensivas y de ataque
  • Desarrollan actitudes de investigación y defensa de argumentos para persuadir
  • Facilitan actitudes para compartir y descubrir cómo llegar a acuerdos

Es en esta última donde más debemos incidir. La inteligencia conversacional permite aprender, prepararse y practicar interacciones con los colaboradores que desarrollen la confianza. De esta forma podremos convertir conversaciones en las que haya:

  • Miedos y frenos en conversaciones transparentes
  • Posicionamientos en conversaciones que definan nuevos tipos de relación
  • Incertidumbre en conversaciones en las que haya comprensión

Flexibilidad Cognitiva

La flexibilidad cognitiva nos permite conocer cómo es nuestro modelo de pensamiento. Nos ayuda a identificar nuestros propios patrones de pensamiento y el impacto que tiene en nuestras emociones y conductas. Una persona con flexibilidad cognitiva podrá reestructurar sus ideas de forma que le sean más beneficiosas en el objetivo o reto planteado. Será capaz de cambiar el foco o filtro de atención que habitualmente muestra.

De hecho podríamos decir, que esta es la capacidad que nos permitirá como líderes alcanzar retos en los objetivos anteriores. ¿Por qué? Este capacidad nos permitirá cuestionar creencias arraigadas y hábitos de actuación establecidos. Esta capacidad facilita que las personas aprendan con mayor rapidez, se atrevan con nuevas formas de pensar, sentir y actuar.

Aprender habilidades de liderazgo orientadas a las personas provoca directamente una implicación personal en su desempeño. Esta implicación seguramente cuestionará y replanteará nuestros modelos de pensamiento. Lo suficiente para abrir el camino del aprendizaje. Todo aprendizaje provoca un cambio en nuestro cerebro y necesita de un cambio en nuestro cerebro para convertirlo en hábito.

¿Estás preparado para aprender estos nuevos objetivos y convertirlos en hábitos?
Líder, el mayor porcentaje posible de tu tiempo, dedícalo a liderar. Provoca las mejores emociones. Desarrolla el potencial. Proporciona Feedback de desempeño. Genera conversaciones potentes que dejen huella. Genera flexibilidad cognitiva para ganar en resolutividad.