La formación debe servir al alumno. Es una experiencia interactiva que debe ser liderada por el docente en beneficio del aprovechamiento del alumno.

La formación es un momento para activar en los alumnos:

– Las ilusiones y expectativas.

– La percepción de aprendizaje y evolución.

– Los pasos necesarios del proceso de aprendizaje adulto.

– La autoestima y creencia en sí mismos.

– La visión de lo que pueden alcanzar.

– Los procesos mentales y emocionales que generan la apertura de nuevas ideas y la instauración de nuevos hábitos.

– El sentimiento de protagonismo.

– La consecución de resultados.

– La capacidad de aprendizaje y superación.

– La experiencia real de que está aprendiendo.

– La curiosidad y la crítica.

 

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La formación no es:

– El momento de estrellato del docente.

– Un momento para ser el líder modelo al que todos siguen sin cuestionarlo.

– Unidireccional: «el docente que sabe tanto» es el que domina y los demás escuchan.

La formación es la oportunidad de hacer crecer nuestro talento.

En tu empresa, ¿cómo son los formadores internos?

En tu caso, si eres formador o hablas en público ¿estás activando el protagonismo de los participantes o el tuyo?

¿Eres exigente cuando recibes formación?