Optimizar tu valor profesional o personal depende de la cantidad de descubrimientos que realizas.

¿te atreves?

Es increíble y tremendamente satisfactorio 🙂 participar en el proceso de descubrimiento de una persona, si me permitís transmitiros esta entrada desde la pasión que me produce mi trabajo.

Comentamos anteriormente que para mí un proceso de coaching es:

– Un STOP en tu trayectoria personal-profesional para tener un mayor impulso dirigido a unos objetivos.

– Un PROCESO de auto descubrimiento y aprendizaje.

– Una OPORTUNIDAD para mirar atrás y ver lo mejor que puedo aprovechar y he aprendido y mirar hacia delante orientándome claramente a unas metas, y utilizando mi potencial de talento.

– Un ESPACIO Y TIEMPO que te tomas para “verte” con otra “lupa”.

– Un CAMINO que solo puedes recorrer tú.

– Una AVENTURA en la que se te va a potenciar tu capacidad de reflexión, descubrimiento, orientación a la acción y creación de nuevos y mejores hábitos.

– Una ELECCIÓN para la mejora personal-profesional.

Y clave es en este proceso, utilizar la metodología adecuada para que el participante se sienta protagonista de sus descubrimientos y elecciones:

coaching

Teniendo como base esto, veo continuamente tanto en mi entorno laboral como personal, personas/profesionales:

1 Que abanderan una serie de normas y lemas que tratan de «vender» a su alrededor, pero cuando tienen una situación problemática, tales principios no les sirven ni para resolverlos ni para sentirse mejor.

2 Que tienen firmes convicciones de cómo deben ser las cosas y cómo deben regir su vida y su profesionalidad, pero que a la hora de la verdad y de la interacción diaria, generan relaciones marcadas por el rechazo y la soledad.

3 Que tienen modelos de conducta, de gran peso, bien  de origen familiar o profesional, que cuando realmente paran para valorar qué es de su vida y cómo se sienten, no están nada satisfechos, sintiendo una gran contradicción en su interior. O incluso, que han llegado a una situación de crisis personal o profesional, y les está pasando una gran «factura emocional» generándoles un gran estrés interior que no les permite ver «la salida».

Y desde luego, desde estas posiciones, los que se permiten pedir ayuda o simplemente buscan «un tiempo fuera», están siendo los verdaderos ganadores de su satisfacción personal/profesional y de su felicidad y equilibrio personal.

En uno de mis últimos casos, partíamos de un perfil directivo con una cabeza genialmente amueblada en cuanto a:

– Capacidad técnica

– Compromiso

– Implicación

– Orientación a resultados

– Orientación a la acción

Sin más, a primera vista parecen unas buenas competencias profesionales valoradas por cualquier tipo de empresa con una cultura clara y orientada al cliente y a resultados. Ahora bien, la forma en cómo gsetionaba hacia los demás estas premisas, estaba generando que no tuviera un equipo consolidado, reacciones de no compromiso, de rechazo hacia su persona y a cualquier petición que esta figura directiva realizaba. Desde luego el liderazgo de su equipo se estaba desmontando.

Depués de ciertos análisis de sus interacciones y de sus valores, diseñé un camino de baldosas amarillas en la que fue genial como consiguió:

Aceptar que para caminarlo necesitaba un poco de «incomodidad emocional»

Permitirse hablar con su «espantapájaros, su hombre de hojalata y su león»  y valorar qué todos tenían algo que aportarle.

– Reunirlos a todos para descubrir qué le estaba pasando

Dejarlos hablar en su interior para que pudiera escucharse a sí mismo

– Hacer el gran descubrimiento

Decidir qué quería a partir de ahora

Decidir cómo iba a conseguirlo y en qué fortalezas se iba a apoyar para ello.

Cuando alguien realiza este viaje,  puedo asegurar que aunque es un camino, ligeramente incómodo al principio, si la reflexión que se genera es buena, la posición y bienestar, que alcanza la persona es muy buena. Y si además, confían en ti como coach, como mis clientes, puedo asegurar que la sinergia es genial, y genera un vinculo de sinergia que perdura en el tiempo. De hecho :-), me hace sonreír mucho cuando antiguos clientes te comentan al cabo del tiempo «es que llevo muy presente siempre esa cuestión, ese valor que descubrí, ese click que realicé, o esa «patada en el culo que me diste».

Así que, sirva esta entrada para felicitar a todos aquellos que han iniciado su camino de baldosas amarillas y a mis clientes por la confianza depositada en mi. 🙂

A aquellos que estáis en alguna situación como las tres descritas anteriormente os animo a que seáis aventureros y asumáis el riesgo de optimizar vuestro talento.

¿te atreves? 🙂