Recuerdo que todos los especialistas en nutrición nos recomiendan siempre comer de todo pero en su justa medida. En cantidad suficiente para que nuestro cuerpo pueda disfrutar y disponer de todos los nutriente necesarios. Ese criterio de “suficiente” es el que hace que sin abusar, podamos disfrutar de comer de todo lo que nos gusta o nos apetece. Y debo reconocer que yo suelo seguirlo, no soy una persona de dietas extremas ni de reprimir lo que me apetece.

Igualmente me ocurre con lo que pienso en el ámbito de los recursos personales, por ello me gustaría comenzar el primer post del año 2014, recordándo las ventajas de tener el criterio “suficiente” siempre en mente. Cualquiera de estos ingredientes en su extremo negativo (falta de ello) o en su extremo positivo (abundancia de ello) no van a ayudarnos a desarrollar nuestro talento personal y profesional. Considero, pues, clave disponer de:

Suficiente ilusión: para empujarnos a seguir adelante para prever la alegría de como nos sentíriamos si consiguiéramos aquello que deseamos, para distinguir aquello que nos hace felices de lo que no.

– Suficiente coraje: para intentarlo, para probarnos, para crear situaciones y emociones a las que no estamos acostumbrados.

– Suficiente miedo: para que nos preocupe lo justo las nuevas situaciones, los retos que nos preocupan y todo aquello a lo que no nos atrevemos. El miedo o la preocupación justa nos hace estar alertas y poner en marcha nuestros mejores recursos para resolver nuestra nueva situación.

– Suficiente egoísmo: para cuidarnos, para defendernos, para querernos, para aprender (;-) dedicado a alguien que me lo recordó hace poco), para ser coherentes con nuestros criterios, para luchar por lo que queremos.

– Suficiente crítica: propia y de los demás, para mantener nuestra silla lo suficiéntemente cómoda para vernos útiles y sentirnos orgullosos de lo que aportamos, y suficientemente incómoda para crecer, ver las cosas de otra forma, aprender y superarnos.

– Suficiente alegría: para reírnos, para disfrutar, para descansar, para demostrarnos que lo merecemos, para nosotros, para los demás, para que nuestra sonrisa siempre esté pase lo que pase.

– Suficiente tristeza: para aprender de ella, para demostrarnos que hay cosas que nos importan, para saber que no es eterna, para trabajarla, para sentirla, para hacernos humanos.

– Suficiente reflexión: para tener un espacio compartido o en soledad, para decidir, pensar, valorar, crear, para ser conscientes de nosotros mismos y de nuestros compromisos.

– Suficiente acción: para mantenernos vivos, para crear un camino dónde nos sintamos útiles, para generar nuevas oportunidades, para crecer.

– Suficiente humildad: para saber que el otro tiene los mismos derechos que tú, ni más ni menos.

– Suficiente autoestima: para sentirnos bien, orgullosos de nosotros mismos, para querer y ayudar a otros desde nuestro valor como persona.

– Suficiente sinceridad: para evitar castillos de naipes perfectamente construídos que a medio o largo plazo se caen por su propio peso y tienen una factura emocional impresionante para nosotros, y los que están a nuestro lado.

– Suficiente descanso: ¿realmente he de recordar para qué? 😉

– Suficiente juego: para ser niños, para nuestra creatividad, para nuestro disfrute, para relajar nuestras obligaciones excesivas…

Suficiente picardía: para discernir situaciones “trampa” perfectamente construidas por nosotros mismos o por otros, y salir de ellas de forma saludable para todos.

¿añadirías algún ingrediente más en cantidad suficiente?

¿te alimentas en exceso de alguno de estos ingredientes?

¿qué vas a hacer para que tu dieta de talento sea suficientemente nutritiva?