¡Sin excusas! Lo haces o no lo haces … pero no lo intentes, como decía Yoda. 😉

Cuando leas esto, en tu próxima sesión de trabajo, al día siguiente, pero casi enseguida, date cuenta de las acciones que haces diariamente. Se consciente y cámbialas, te generen a ti  o no, poca eficiencia. Puede que la estemos causando en los demás.

Desde luego para crear nuevas acciones, es importante una serie de pasos:

– ser consciente

– analizar qué consecuencias tiene

– ver si estas acciones nos alejan de nuestros valores y objetivos

– cambiarlas a la de ¡ya!

Como todo profesional que se precie yo he hecho mis análisis estos días pasados, y he reflexionado sobre algunas cosas, y en consecuencia desde el primer día de «vuelta al cole» las he puesto en marcha. Incluyo aquí algunas decisiones propias y otras que veo en otros, que vendría muy bien repasar:

– Si el tema de una llamada se puede solucionar en ese momento prestándole unos minutos de atención, ¡soluciónalo ya!. Lo contrario es eternizar y aumentar tus «tareas pendientes»

– Si estás en pleno proceso creativo, de atención o terminando una tarea que requiere esfuerzo y energía, y te ves interrumpido por una llamada o mail, ¡programa ya! acuerda con esa persona o contigo mismo cuándo le vas a prestar atención y soluciónala.

Cumple con lo acordado o renegocia, avisando con tiempo, otro plazo.

– Cuando ya hemos hecho dos reuniones sobre un tema y estamos en el mismo punto que al principio, algo falla, ¡reorganiza, establece tareas, responsables y fechas! o incluso da por terminada la reunión (antes de lo previsto) y da un tiempo para que los implicados se vayan a su «rincón de pensar» y vuelvan a la reunión con algo en lo que trabajar.

– Si tienes a varios implicados en un proyecto que va a impactar en sus agendas y en su implicación ¡se respetuoso!, invierte tiempo en explicar, acordar, concienciar, cerrar temas, responsables, fechas, responde a los correos a la mayor brevedad posible (no más de un día). ¡Gestiona!, no lo dejes para…¡ ya veremos porque «esto es muy complejo!

– Cuando hay urgencia en solucionar, no plantees «preguntas filosóficas» para retrasar o escabullirte. Ni es el momento de buscar responsabilidades ni de filosofar. O eres parte del problema o lo eres de la solución. Cuando haya pasado «el incendio» entonces filosofamos lo que quieras y establecemos nuevas responsabilidades.

– Si hay algo que no sabes hacer o te cuesta, pide ayuda sin tener más «pájaros mentales». Se espera de nosotros que nos responsabilicemos, no que seámos máquinas y sepamos de todo. Ser resolutivo y buscador de soluciones es más valorado y apreciado por otros que … eternizar un tema y dejarlo «morir».

Es muy difícil «aparcar camiones», fragmenta tu proyecto en fases y establece fechas y recursos necesarios.

– Conforme vengan los imprevistos, valora, justo en ese momento, si se necesita resolver ya o puedes reprogramarlo en tu agenda.

Si no estás obteniendo los resultados que esperas o que acordaste, ¡para! algo no funciona… ¿vamos a esperar hasta el final a ver si por generación espontánea se resuelve?

Permítete mental o físicamente «minutos de desconexión» y «minutos para mirarte»… el cerebro necesita despejarse y reconectar y tú necesitas ser consciente de cada pequeña decisión que tomas.  La inercia de los «incendios» pasa una gran factura emocional y productiva despúes.

El año pasado, seguro que todos tuvimos, en mayor o menor grado (espero que cada vez en menor grado), momentos en los que sentíamos agotamiento, malestar y que no estábamos satisfechos con como aprovechábamos el tiempo y cómo estábamos trabajando.

Este es tu momento, realiza tu chequeo, tu reflexión y toma las decisiones que consideres para vivir y sentirte mejor con tus gestiones diarias.

¿quieres trabajar ya hacia tu eficiencia y tu bienestar?

¿añadirías alguna acción de cambio más que hayas decidido estos últimos días?

😉 ¡cuéntanosla!