Ojalá que estés disfrutando un montón o estés a punto de hacerlo. Tendrás seguro planes, ideas, actividades e ilusiones. Genial :-). Haz las maletas y disfruta.

En ocasiones, sin darte cuenta es posible que te lleves una maleta de más. TUS PREOCUPACIONES. Parece increíble, pero puede ocurrir, que te las lleves también. Parece que las preocupaciones no se toman unas vacaciones también. Igual que queremos hacer nosotros, ¿verdad?. Ahí están, en ocasiones, para recordarnos que del todo no puedes disfrutar.

Bueno, desde aquí te animo. Y en la medida de lo posible, y con todas tus fuerzas, procura desconectar, sobre todo si la preocupación no es urgente.

Ahora bien, sé como les pasa a muchos de mis clientes, que nos pueden atormentar. ¿Qué podemos hacer entonces?. ¿Cómo podemos relajar también la intensidad de nuestras preocupaciones?

Vamos a ver si algunas de estas ideas te pueden orientar.

Qué hacer con las preocupaciones en tus vacaciones

Un buen punto de partida es valorar si:

  • Es urgente
  • Si puede esperar
  • Tus preocupaciones son intrusivas
  • Tus preocupaciones están muy cerca, en casa, y vives con ellas
  • Realmente te duelen y estás sufriendo

Qué hacer con tus preocupaciones si son muy urgentes

  • Busca un entorno tranquilo, un lugar que pueda ser refugio y te de paz y tranquilidad.
  • Contacta con buenos apoyos de confianza con los que compartir lo que te preocupa.
  • No hace falta que te lo solucionen. Compartir aclarará tus prioridades.
  • Recuerda situaciones difíciles que solucionaste antes y piensa cómo lo hiciste.
  • Aplica lo máximo posible a la situación actual.
  • Soluciónalo o permítete una solución parcial hasta otro momento mejor.

Si tus preocupaciones pueden esperar un poco en vacaciones

  • Disfruta de tu “derecho a desconectar” durante un tiempo del problema.
  • Vive experiencias positivas y de tranquilidad.
  • Después de tus días de “desconexión” elige “momentos de reflexión” para desde la tranquilidad pensar sobre ello.
  • Apúntate las reflexiones, criterios y prioridades que vayas descubriendo en tus reflexiones.
  • Pon una fecha con un listado de acciones que pondrás en marcha para solucionarlo.

Qué hacer cuando las preocupaciones son intrusivas

  • Delimita la cantidad de tiempo que dedicarás a pensar sobre ello.
  • Escribe sobre lo que te preocupa y olvídate durante un rato.
  • Haz actividades que te proporcionen energía física y emocional.
  • Elige momentos en los que te sientas mejor para releer lo que has escrito
  • Desecha lo que te parece exagerado, o muy improbable que ocurra.
  • Procura pensar en soluciones aunque sean soluciones que requieran ayuda.
  • Elige una fecha en la que te harás cargo progresivamente de este tema.

Cómo puedes estar mejor si la preocupación está muy cerca. Si vives con ella.

  • Haz actividades que te permitan tomar un poco de distancia.
  • Limita en la medida de lo posible esa situación que te preocupa.
  • Comparte con alguien de confianza o con un profesional que medidas de urgencia puedes tomar ahora.
  • Toma medidas para protegerte emocionalmente de la situación.
  • Realiza actividades para compensar tu desgaste emocional.
  • Desde momentos de bienestar valora tranquilamente la situación, tus preocupaciones y un plan progresivo de actuación.
  • Elige una fecha en la que poner en práctica acciones que mejoren tu situación a largo plazo.

Cuándo te duele y estás sufriendo

  • Pide ayuda a alguien de confianza.
  • Recuerda que tu dolor te está avisando de algo. Pasará. Pero necesitas hacer algo con esta señal de alarma.
  • Valora contactar con un profesional.
  • Establece pequeños límites para protegerte ahora mismo del dolor.
  • Cuídate física, mental y emocionalmente. Empieza por lo básico, come, pasea y procura dormir bien.
  • Establece medidas a corto plazo y a medio plazo.
  • Aprovecha una llamada a un profesional al menos para dibujar el plan de trabajo, y realizar un plan de urgencia.

Conclusiones para estar mejor en vacaciones aún con preocupaciones

  • Recuerda a veces llega el punto de que ya estamos en sufrimiento gratuito. Es momento de tomar decisiones. 
  • Las preocupaciones y las emociones menos positivas están ahí para ser nuestras aliadas. Préstales atención. Aunque al principio no te lo parezca.
  • Atiende tus “llamadas internas” desde la tranquilidad. Evita hacerlo desde la inquietud emocional.
  • Tienes derecho también a delimitar tiempos de desconexión emocional. Hazlo. Busca la forma.
  • Necesitamos 3 impactos positivos por cada 1 que es negativo. Haz tus cálculos para conseguir tu equilibrio emocional. 
  • No dudes en compartir. Elige bien tus apoyos de confianza y tus “espacios de seguridad”.
  • Pide ayuda a un profesional. Programa una conversación con un psicólogo que pueda darte un aire nuevo y te ayude a abrir puertas.

Y ahora ¡DISFRUTA!. Te lo mereces. Te deseo lo mejor en este periodo de vacaciones. Yo las tomaré en breve. Pienso disfrutar, hacer planes, y también hacer nada. Y sobre todo, seguir encontrándome con lo que me ilusiona. Un abrazo.