Las personas fuertes también sienten inseguridad

Las personas fuertes también sienten inseguridad. ¿lo sabías?.

En muchas ocasiones los clientes que acuden solicitando ayuda psicológica sienten que su autoestima es tremendamente baja. La inseguridad marca su vida, así como las emociones de tristeza, culpa, enfado, etc. En frecuentes ocasiones se plantean que su objetivo es desarrollar una fuerte autoestima que les ayude a no sufrir, y a no sentir inseguridad sobre sí mismos. 

Esta etiqueta de “baja autoestima” suele inundar sus vidas, sus relaciones, su diálogo interno y su capacidad para percibirse como una persona válida. Así, describen muchos problemas y conflictos emocionales que sienten tanto en sus relaciones familiares, sociales o profesionales. 

Este hecho de “tener baja autoestima” se convierte en el centro de sus preocupaciones. Les impide en ocasiones, resolver mejor sus intervenciones en reuniones difíciles, en conversaciones con clientes o en sus preocupaciones familiares.

Como consecuencia de esta “baja autoestima”, pierden oportunidades laborales, disfrutan menos de su vida y viven todo con una sensación de amenaza.

Una de las claves que suelo aclarar desde el principio, en las sesiones, es que no es cuestión de tener o no buena autoestima. No es que esta percepción sea algo inamovible para el resto de tu vida. Desarrollar una buena autoestima depende de tu hábito de cuidarte y reconocerte como alguien valioso. Además, serás capaz de identificar en qué aspectos puedes mejorar. Pero desde la calma y desde la visión de aprendizaje. No desde la culpa por no poder “ser de determinada forma”. 

Para mis clientes, yo quiero, que cuando finalmente sientan que ya no necesitan contar con un apoyo psicológico extra, puedan seguir por sí mismos. Es crucial para mí, que alcancen la autonomía emocional suficiente para que puedan seguir con sus vidas desde la calma, y la alegría. Esto implicará además que serán capaces de ver sus inseguridades como parte de su autoestima sana.

Las personas fuertes también sienten inseguridad

Tener una autoestima sana no significa que uno no tiene inseguridades. Se tienen, y son puntuales y normalmente útiles. Pues estas inseguridades, ayudan a la persona a saber que en qué le interesa mejorar o crecer.

Cuando decimos “tengo baja autoestima” pensamos que el objetivo a conseguir es sentirse seguros siempre. Y no es así. La persona que está sufriendo porque no se percibe como alguien valioso por sí mismo y en relación a los demás, no tiene una “losa” en sí mismo que lo define como persona. Sencillamente, lo que falta en estos casos son buenos hábitos de autoestima. Además de la aceptación de la inseguridad como algo normal y sano.

Trabajar sobre tus mejores hábitos de autoestima

Los clientes que acuden en búsqueda de apoyo psicológico y que tienen éxito en su trabajo personal, no es que hayan conseguido ser seguros para siempre. Esto no sería sano tampoco. Lo que dejan atrás es:

  • La sensación de inseguridad constante y en todas las facetas de su vida.
  • Un diálogo interno destructivo y constante.
  • Miedos.
  • La vivencia constante negativa de una experiencia difícil es sus vidas.
  • Hábitos no saludables de relación consigo mismos y con los demás.
  • La sensación de decepción constante.
  • La dificultad para contradecir a los demás o defender sus propios intereses. 
  • La dependencia en las relaciones familiares, personales, sociales o laborales. 
  • Una vida en la que todas sus decisiones dependen o están orientadas a otros en vez de a sí mismos.

En definitiva, cuando terminan el proceso de ayuda psicológica han aprendido una serie de hábitos y enfoques vitales que les permite estar más satisfechos de sí mismos. Repito entonces:

La autoestima sana proviene de los buenos hábitos que tienes al relacionarte contigo mismo.

Compromiso constante con tu capacidad de compasión

En el caso de que sientas que tienes una “autoestima baja” recuerda que puedes empezar a absorber la idea de que “no tienes nada malo”. Son los hábitos que has desarrollado hasta hoy, que son poco saludables y útiles emocionalmente, los que te hacen sentir así. 

Con lo que puedes empezar a sufrir menos considerando que lo único que te hace falta son aprender hábitos diferentes, que te ayuden a vivir cada día, con mejor bienestar emocional. Y lo bueno es que estos hábitos van a depender únicamente de ti mismo. 

El término que utiliza Jorge Bucay en su libro El camino de la autodependencia, es genial en este sentido. Y es que en muchas ocasiones si sientes que tienes autoestima baja, es muy probable que estés “rendido” a los pies de las valoraciones de los demás. 

Veo con frecuencia como muchas personas “venden” su autoestima a la “apuesta externa”. Parece que sólo salen de su malestar emocional cuando alguien les valora. Y aún así, a veces les cuesta creérselo. Genial que alguien pueda valorarte. La información que te proporcionan los demás sobre ti mismo, es muy valiosa y necesaria. Pero no la conviertas en imprescindible para tu valía personal. La fuente de una autoestima sana está en uno mismo. Después, si alguien además, te valora cómo tú hacia ti mismo, fantástico.

Auto Compasión

La auto compasión (que no es tener pena de uno mismo, sino interesarse y ocuparse de uno mismo), es un buen hábito para empezar. Requiere un cambio de mentalidad como nos indica Reed Rawlings en su artículo Self-Compassion, the next step for self-care. Esta nueva mentalidad permite alejarte de las decisiones basadas en la ansiedad y el miedo. En cambio, te dirige a la capacidad de tomar decisiones basadas en la capacidad para hacer:

  • Un contraste mental: aprende a identificar los obstáculos en la consecución de tu meta.
  • Intenciones de ejecución: pregúntate cual es el plan de acción que te ayudará a superar el posible fracaso.

Tú tienes capacidad para ser compasivo. Estoy segura que regalas esa capacidad a las personas que más te importan. Les cuidas, les animas, les ayudas a ver otras perspectivas de sí mismos, y les apoyas en su toma de decisiones, sean cuales sean. ¿Y si esa capacidad de compasión la enfocaras hacia ti mismo?. Cambia el objetivo. Esta vez puede que seas tú quien necesite de tu propia compasión.

Las personas fuertes también sienten inseguridad.

Si tu compasión no te incluye a ti mismo, entonces tu capacidad de compasión no es completa.

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

  • ¿En qué momentos o situaciones crees que puedes actuar con más compasión contigo mismo?
  • Haz una lista.
  • Piensa que necesitas de ti mismo.
  • Ayúdate.

El hábito de confiar en ti

La confianza no proviene de acertar en todo momento y hacer lo correcto siempre. La confianza proviene de no tener miedo a equivocarse.

Y como todo hábito, practica, una y otra vez. Y más veces. Todas las que necesites, durante toda tu vida. En cada momento vital de nuestra vida tendremos ocasión de retarnos. Cada momento de la vida, requiere de unas decisiones, de unos riesgos, de unas emociones determinadas. Sigue probando. Las personas a las que tú les pones la etiqueta de “autoestima alta” sólo se diferencian de ti, en que constantemente siguen adelante. Prueban, piensan, analizan, se apoyan en sus fortalezas para abordar sus retos. Y donde se sienten inseguros, trazan un plan, aprenden o piden ayuda. 

Y este es uno de los mejores hábitos. Tener la mentalidad siempre presente de afrontar en vez de evitar. De dar un paso y pensar el siguiente. El hábito de cuidar la autoestima a través de ser consistente con tu confianza requiere de ti para:

  • Recordar logros pasados y analizar cómo los superaste.
  • Analizar cómo puedes aprovechar lo que mejor sabes hacer para el próximo reto.
  • Tomar la decisión de aprender, antes, durante o después de tu reto. Pero aprender. Nadie sabe hacerlo todo. Muchas personas se bloquean cuando identifican un obstáculo o algo que no saben hacer. Pocos asumen el riesgo de aprovechar sus fortalezas y establecer un plan de aprendizaje.

Y además...

  • Elegir un diálogo interno que sea más constructivo y más realista (no sólo pongas el foco en lo negativo). Cierto es que habrá cosas que ahora no puedas o no sepas hacer. Igual que hace unos años. Ahora, también es cierto que sabes y puedes hacer muchas cosas. Tienes habilidades y enfoques valiosos que aportar. Hazlo. Empieza contigo. 
  • Evita las “metas de evitación”. Cámbialas por retos asumibles y cercanos. Acércate progresivamente a dónde quieres llegar.
  • Recuerda sentirse inseguro no significa que tengas una “autoestima baja”, significa que te faltan mejores hábitos para abordar tus miedos.
  • Llévate contigo la idea de que tener dudas sobre tus capacidades te hace más responsable. Así que aprovéchalas, están ahí para ayudarte a ser mejor. Que es en definitiva, lo que quieres. Efectivamente, mantener unos hábitos de vida que te mantengan en una buena salud emocional.
  • Recuerda las personas fuertes también sienten inseguridad. 

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, la siguiente reflexión.

Haz 4 listas:

  • Los peores escenarios que pueden ocurrir en aquello que temes
  • Acciones o decisiones que puedes hacer para prevenir el fracaso
  • Acciones o decisiones que puedes poner en marcha en caso de que finalmente te equivoques o no llegues para reparar la situación
  • Identifica los beneficios que conseguirías en caso de intentarlo y los costes que tendrías de no intentarlo.

El hábito de aceptar todo de ti

Me gusta mucho el concepto de “aceptación radical de ti mismo” propuesto por Meg Selig autora de Changepower! 37 Secrets to Habit Change Success. Y es que te será mucho más fácil. Ya que seguro que pasas mucho tiempo pensando en ti mismo, aprovéchalo. Te conoces, te sabes. Quizá con el foco de atención más en lo negativo de ti mismo que en lo positivo. Vale, por algo se empieza. Haz un esfuerzo por conocer y saber de ti también lo que tienes de bueno. Tus fortalezas, tus ilusiones, tus valores, tus prioridades, tus logros, lo que te hace sonreir, lo que te inspira…

Prueba. Completa ese conocimiento de ti mismo. Y ahora acéptalo todo. Absolutamente todo. Lo que te parece genial y lo que te incomoda de ti. Ahora mismo esa persona eres tú. Hace un tiempo eras de otra manera, quizá con más miedos, quizá con más consciencia de tus virtudes. Mañana habrás evolucionado seguro a mejor. Pero ahora, es imprescindible que aceptes tal cual eres en este momento de tu vida. ¿Mañana?. Serás lo que hayas elegido ser. Y pasado mañana, serás también los retos que hayas elegido superar. Y te convertirás en alguien que se siente cada día más orgulloso de sí mismo.

Recuerda aceptarte

Pero recuerda, acéptate completamente. Acepta también que a veces quieres decir no, que a veces, quieres que tus prioridades sean otras. Sólo recuerdas que tienes derecho a todo ello. Reconócelo y acéptalo también. A los demás les das todas esas posibilidades. ¿Dónde está escrito que tú seas menos? 😉

Acéptate también en la relación con los demás. Cada uno es como es, o al menos, cómo elige crecer. Si puedes, rodéate de personas, no que te alaben únicamente, sino que te ayuden a crecer. Son aquellas personas que confían en tus posibilidades las que de verdad te aceptan. Estarán contigo, aunque seguramente el trabajo más importante sea el que tú hagas.

Ideas para tus nuevos hábitos de autoestima

Lolli Daskal, en su artículo 19 Simple Ways to Boost Your Self-Esteem Quickly, nos propone buenas ideas para desarrollar esos buenos hábitos vitales que ayudarán a que tu autoestima se desarrolle. Mi recomendación: convierte estas ideas en hábitos que siempre te acompañen.

  1. Aprende todo lo posible sobre una habilidad que te ilusione y esté en coherencia con tus valores e intereses.
  2. Acostúmbrate a hacer revisión de tus logros.
  3. Ten el hábito de aplicar tu creatividad en lo que quieras. Por pequeño que sea para los demás, si a ti te va a hacer sonreír, es suficiente.
  4. Aclara de forma periódica cuáles son los valores en los distintos momentos de tu vida.
  5. Reta con frecuencia tus pensamientos más catastrofistas.
  6. Programa con frecuencia salir de tu “zona cómoda”.
  7. Ayuda a alguien.
  8. Cura las heridas de tu pasado, y cualquier herida que puedas llegar a tener.
  9. Deja a un lado, lo que los demás piensen. 
  10. 10. Lee habitualmente algo inspirador.
  11. Defiende con constancia tu integridad personal.
  12. Deja que algunas personas negativas se vayan de tu lado.
  13. Estable límites que te protejan cuando alguien los cruce. Decide cuánta energía quieres invertir en según que “batallas”.
  14. Cuida habitualmente tu aspecto. Ponte guap@.
  15. Acepta el fracaso como medio de aprendizaje, no de nada más.
  16. Sé un estudiante perenne.
  17. Sé mentor de alguien.
  18. Afronta tus miedos.
  19. Define lo que es para ti, tu éxito, el que quieres conseguir.

Conclusión

Recuerda. Es muy importante, las personas fuertes también sienten inseguridad. No es tu objetivo dejar de sentir inseguridad, sino desarrollar hábitos para ser valiente. Ser valiente para tener oportunidades de crecer y de comprobar que lo has conseguido. Y sino habrás aprendido. 

  • Son los hábitos que tienes en tu vida y en la relación contigo mismos, los que te convertirán en una persona fuerte emocionalmente. 
  • Aumenta tu compromiso con la capacidad de autocompasión.
  • Confía en ti como hábito.
  • Acepta todo de ti en cada momento de tu vida.
¿A qué te ayudaría ser más compasivo contigo mismo?
¿Qué ganarías si decidieras confiar más en ti?
¿Cuánto descansarías si te aceptaras completamente?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día. ¿Te lo has preguntado alguna vez?. Quizá hayas pensado algo así. “Tengo mucha ansiedad en estas situaciones”. “Me pongo muy nervioso en las entrevistas de trabajo”. “Vivo con mucha ansiedad en el trabajo”. “No soy capaz de relajarme cuando tengo que hablar con esta persona”.

¿Te suenan algunas de estas expresiones?. Una buena parte de la ansiedad que muchas personas sienten tienen que ver con la inseguridad emocional. Es decir, su autoestima no está lo suficientemente sólida como para poder abordar determinadas situaciones con mayor tranquilidad.

La inseguridad emocional, o inseguridad en uno mismo, conlleva una sensación de ansiedad o nerviosismo. Esta sensación se produce como consecuencia la valoración que, en ocasiones, puedes hacer sobre tu valía personal. Es posible que no te percibas suficientemente valioso, querido, bueno, etc., especialmente comparándote con otros. 

Por el contrario, cuando una persona se siente segura consigo misma a nivel emocional, todo cambia. La persona es capaz de regular sus propias emociones en cada una de las situaciones. Las personas con seguridad emocional son resilientes y buscan la mejor opción emocionalmente saludable para afrontar las distintas experiencias. 

El Dr. William E. Blitz fue uno de los primeros en utilizar este término “seguridad emocional”. Definiendo este concepto como el estado mental en el que la persona acepta las consecuencias de su comportamiento. La seguridad emocional, está pues, muy relacionada con los conceptos de autoestima, auto-eficacia, y auto-aceptación.

Por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día

Diversos son los motivos por las cuales puedes sentirte inseguro. Cierto es que hay algunos motivos que son muy comunes. Al trabajar con mis clientes en las sesiones de desarrollo psicológico personal, te das cuenta que cada persona lo siente de una manera. Ahora bien, en el fondo más estructural hay unas bases comunes a todos.

Melanie Greenberg Ph.D, en su artículo The 3 Most Common Causes of Insecurity and How to Beat Them en Psychology today, clasifica los tres motivos más comunes. 

Sientes inseguridad debido a un reciente fracaso o rechazo

Las investigaciones sobre felicidad indican que aproximadamente el 40% del “coeficiente de felicidad” se basa en los eventos vitales. Es decir, en las experiencias que vives. Así, las experiencias negativas que más influyen en la felicidad son: terminar una relación, el fallecimiento de la pareja, la pérdida de un trabajo y los problemas de salud. Debido a que “no sentirse feliz” influye en la autoestima, las situaciones de fracaso o rechazo, aumentan esta falta de confianza en uno mismo.

En situaciones de fracaso rechazo, es la perseverancia y la tolerancia al estrés, lo que te permitirá volver a crear oportunidades de alimentar tu autoestima. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

No tienes confianza en situaciones sociales

Si es tu caso, cualquier situación social, reuniones familiares, eventos profesionales, fiestas, entrevistas, etc., te causará ansiedad e incluso, a algunas personas, miedo. En estas situaciones, es la ansiedad de evaluación la que prima. Tu posible miedo a ser evaluado por otros, será tu principal preocupación y foco de atención. Antes incluso, del evento, durante y posiblemente después, tus pensamientos estarán dirigidos a la evaluación que otras personas pueden hacer de ti. Y es muy posible que anticipes que esa evaluación tenga un resultado negativo hacia ti. 

Es posible también, que ya hayas tenido experiencias similares anteriormente, y que no lo hayas pasado nada bien. Con lo que si, has continuado con ese patrón de no afrontamiento emocional, cada vez, te sentirás con más ansiedad y más inseguro de ti mismo. Algunas personas, acaban por evitar cualquier evento social en el que estimen que no se sienten seguros. Esta decisión, aunque inicialmente, calme tu ansiedad, prolongará tu dificultad a afrontar situaciones de evaluación. Con lo que cada vez serán más las situaciones que evites. Recuerda, evitar la ansiedad, más allá de la “aparente tranquilidad” inicial aumentará tu ansiedad. 

Recomendación

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.

Sientes inseguridad debido a tu alto nivel de perfeccionismo

Algo muy valioso es la mentalidad de crecimiento y mejora constante. Este tipo de mentalidad te mantendrá en constante aprendizaje y en situación de alimentar tu autoestima de manera saludable. Ahora bien, un alto grado de perfeccionismo y constante comparación con otras personas te creará altos niveles de ansiedad y de insatisfacción personal. 

Ten en cuenta además, que aunque tenemos una gran capacidad de impactar sobre los resultados que queremos obtener, siempre hay un espacio que no controlamos. Saber lidiar y diferenciar el margen que depende de nosotros y el margen que no, es importante para tu salud y seguridad emocional. 

En el caso de que el perfeccionismo se haya apoderado de tu foco de atención, seguramente estarás culpándote constantemente. Causándote así grandes niveles de insatisfacción y decepción contigo mismo. Permanece alerta a este aspecto. En caso contrario, estarás influyendo directamente en tu nivel de agotamiento mental y emocional. De esta forma, estarás menos preparado para aprender, mejorar y ser mejor. Es importante estar atento a esta paradoja. Tu objetivo es bueno, ser mejor. Ahora bien, tu forma de llevarlo irá en contra de tu objetivo.

Recomendación

  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.

¿Qué signos pueden ayudarte a identificar tu inseguridad emocional?

Seguramente hayas identificado en ti o en otras personas determinadas señales que esconden inseguridad emocional. Por si acaso, las repasaremos. Puede ser un buen ejercicio el apuntarte dónde te sientes identificado. Piensa después cómo puedes abordar estas señales de inseguridad emocional. 

Reflexionar sobre por qué sientes inseguridad emocional en tu día a día, es el primer paso para abordarlo.

Actitud Defensiva o Agresiva

Actuar o verbalizar de forma agresiva. Invertir gran energía en defenderte ante los demás, sintiéndote amenazado. Amenazar verbalmente ante otras posibilidades que te ofrezcan los demás. Atacar las debilidades de otra persona cuando te proporcionan un feedback que no estás dispuesto a asumir. Ofrecer pocas opciones y con condiciones a la hora de llegar a un acuerdo con otras personas. ¿Te identificas o identificas estas conductas en otras personas?. Sí, estas podrían ser muy bien ejemplos, señales, de que es la inseguridad emocional la que dirige el foco de atención y de actuación. Como consecuencia, todos los pensamientos relacionados con tu inseguridad serán el criterio que guíe tus decisiones.

Es algo así, como tratar de controlar o aparentar ser más fuerte que el otro, cuando realmente no te sientes así. Antes de que te ataquen, atacas. Por si acaso. 

Desafortunadamente este patrón de comportamiento, además de agotar emocionalmente, no suele obtener buenos resultados. Potencia el malestar y continua reforzando la inseguridad emocional. 

Redirigir la culpa

El miedo a reconocer el protagonismo de posibles equivocaciones, hace que en determinadas ocasiones culpes a otros. La ansiedad por equivocación o por evaluación negativa, hace que tengas que utilizar estrategias de evitación. Para reducir esta ansiedad, rediriges la culpa o el error hacia otras personas o lo atribuyes a factores externos a ti que crees que no son controlables. 

El problema con esta estrategia es que pierdes cada vez más, la posibilidad de tener una percepción más realista sobre ti. Además, se reduce la probabilidad de aprender y sentir mayor satisfacción personal contigo mismo. Con lo que tus posibilidades de aumentar la autoestima con el cambio y el aprendizaje quedan reducidas al mínimo. 

Compararte con otros

Compararte con los demás es una de las mayores trampas mentales para la autoestima. Realmente tu foco de atención está más centrado en lo que tienen los demás que no tienes tú. En las capacidades que el otro parece dominar y tú no. 

Lo que se olvida en estas comparaciones, es tener un mayor abanico de atención. Todas las personas tienen fortalezas y aspectos de mejora. En este caso, es posible que estés aplicando una atención selectiva a los aspectos que consideras que no dominas. Se te olvida que lo mismo puede pasar al revés. 

Hay otro aspecto fundamental, y es que cada persona es un mundo. Cada persona tiene una trayectoria personal diferente y es importante que la respetes. Que respetes tu trayectoria personal, tus avances y tus retos pendientes. Así, como los de los demás.

Céntrate mejor en tu evolución, en tus avances y en los retos que quieres asumir. A lo mejor, las fortalezas que tiene esa persona que admiras, le ha costado mucho adquirirlas y ha tenido que afrontar situaciones que tú no has vivido. No te fijes sólo en el gran dominio que parece que es “natural”. Toda habilidad viene de un gran número de ocasiones en los que la persona ha afrontado sus retos. ¿En qué habilidades quieres poner tu energía?. ¿Cuáles son los retos que quieres asumir?. ¿Cuánto estás dispuesto a practicar y no evitar.

Dependencia Emocional

Psicológicamente hablando, la dependencia emocional causa estragos en la seguridad de una persona. En muchas ocasiones, además, puede que no te des cuenta de esta dependencia. Es importante estar alerta. He trabajado con muchos clientes con dependencia emocional. Esta experiencia me indica que cuánto más tiempo funciones dependiendo de los demás, mayor el impacto negativo, y mayor, la dificultad de curar tus heridas. Se puede mejorar, por supuesto. Y conseguir ser autónomo emocionalmente. Ahora bien, cuanto más tiempo, posiblemente más dolor. Identifícalo lo antes posible y evita un sufrimiento adicional gratuito.

“Vender” tu valía personal y la opinión que tienes de ti mismo a la opinión de los demás, es muy doloroso. Además, genera un gran estrés, pues a cambio, de que seas como los demás quieren, tú tendrás valor. ¿Y si la opinión de los demás cambia?. ¿Y si cada persona a la que quieres agradar tiene unas prioridades distintas sobre ti?. Permanece alerta. Es imposible contentar a todos, constantemente. 

Es importante, que te des importancia. Tú decides cómo quieres ser, cómo quieres crecer y cómo vas a hacer para crear relaciones autenticas y saludables. No lo olvides, tu opinión, es al menos tan importante como la de los demás.

Asumir retos que en el fondo no te ilusionan

Por miedo al rechazo, en ocasiones puede que aceptes retos que, en el fondo, no van contigo. Veo a menudo, personas que se han embarcado en metas porque otros también lo hacen. O porque, “me lo han ofrecido, entonces es que confían en mi”. Fenomenal, y seguro que vales mucho como persona y como profesional. Ahora bien, ¿es lo que quieres realmente?. ¿Te hace ilusión?. Ese reto, ¿es coherente con tus expectativas, prioridades vitales y valores?. Reflexiona sobre ello. Embarcarse en retos que no van contigo puede llevarte a una espiral de insatisfacción y agotamiento permanente. 

Aceptar argumentos que no te representan

Nuevamente, el miedo al rechazo puede hacer que temas contradecir a alguien, por si se enfada. Parece tan lógico lo que dice la otra persona, que ¿cómo vas a contradecirle?.

Y así, es posible que acabes tomando decisiones o aceptando criterios que no te representan. Tus valores y prioridades pueden que sean otros. ¿Y si aprendes mejora llegar a acuerdos?. O incluso, a aceptar que podemos no estar de acuerdo, y que tú tienes derecho a pensar de otra forma.

¿Cómo puedes empezar a aumentar tu seguridad emocional?

  • Sé consciente de el motivo por el cual tomas decisiones y actúas.
  • Aprende a identificar todo lo que estás evitando.
  • Analiza por qué determinadas situaciones o personas te causan ansiedad.
  • Sé consciente de cuánto asumes la responsabilidad de tus emociones.
  • Decide qué papel quieres que tenga el error, y la equivocación en tu vida.
  • Pon el foco de atención en lo que quieres dar a los demás, que te hará sentir bien, en vez de lo que los demás evaluarán de ti.
  • Recuerda diferenciar las decisiones que tomas para aprender y ser mejor, y las que tomas porque te obsesiona el perfeccionismo.
  • Analiza tus posibles conductas defensivas o agresivas.
  • Decide qué hacer con la culpa.
  • Empieza a practicar la comparación sólo contigo mismo (en relación a cómo eras hace un año).
  • Analiza si estás dependiendo emocionalmente de otras personas para sentirte bien, y empieza a valorar tus criterios.
  • Elige por ti mismo los retos y argumentos vitales que van contigo. Mira a ver cómo te sentirás. 
¿Qué nivel de inseguridad emocional consideras que sientes de 1 a 10?
¿Cuáles son las causas que has identificado que pueden estar aumentando tu inseguridad emocional?
¿Qué pequeño cambio puedes empezar a hacer para aumentar tu seguridad emocional?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida. Cada vez es más necesario el uso de la resiliencia como habilidad para mantener el equilibrio personal en la vida de uno. En el día a día de mi trabajo observo:

  • Personas en situación de desempleo. El proceso de búsqueda de empleo, nunca es fácil y acarrea la gestión de algunos rechazos. Tal vez, porque apareces como “no admitido” en el proceso de selección. Tale vez porque hiciste una entrevista de trabajo y los resultados no han sido positivos. ¿Cómo te sientes y qué haces después?.
  • Vivencias difíciles. En ocasiones, las personas viven un momento actual difícil. A veces, porque han recibido una noticia negativa relativa a sus relaciones personales más cercanas. O tal vez, porque su salud o la de los suyos ha empeorado, con lo que se necesita aprender una nueva forma de vivir con una enfermedad.
  • Incertidumbre en el trabajo. El ambiente laboral es rico en diversidad de emociones. En un momento puede que vaya todo bien, y al momento siguiente cambia. Una relación tóxica en el trabajo, un reto que es difícil de afrontar, un cambio de enfoque y estrategias en el empresa, diferencia de opiniones, dificultad de colaboración y trabajo en equipo, etc. 
  • Relaciones personales inciertas y/o tóxicas. Tener una buena red de apoyo personal es crucial para mantener la capacidad de resiliencia. Por este motivo, cuando las relaciones personales fallan o se convierten en inciertas y negativas, el desgaste personal es muy alto. 

Cómo afrontar mejor situaciones difíciles en tu vida

Recordemos, ¿Qué es exactamente la capacidad de resiliencia?

Hoy nos apoyaremos en el trabajo sobre resiliencia de dos grandes autores. La Dra. Karen Reivich is the Director of Training Programs for the Penn Positive Psychology Center, Lead instructor and curriculum developer for the Penn Resilience Programs. Y por otro lado, Glenn R. Schiraldi, PhD, has served on the stress management faculties at the Pentagon, the International Critical Incident Stress Foundation, and the University of Maryland, where he received the Outstanding Teaching Award and other teaching and service awards.

Definiciones de Resiliencia

Así pues, podemos identificar varias ideas para comprender mejor de qué se trata la capacidad de resiliencia:

  • Afrontar situaciones de incertidumbre.
  • Recuperarse de experiencias emocionales negativas y ser capaz de adaptarse a las demandas cambiantes de las experiencias estresantes.
  • Ser capaz de poner en práctica distintas estrategias para superar las dificultades que demandan los cambios en la vida de uno mismo.
  • Habilidad para crecer en la superación de nuestros retos.
  • Facilidad para aprovechar las fortalezas personales para superar la adversidad, y prevenir las respuestas ante situaciones estresantes.
  • Capacidad de adaptación de forma calmada a circunstancias cambiantes.
  • Ser capaz de regular los síntomas físicos y las emociones que ocurren como respuesta a situaciones difíciles o traumáticas.
  • La resiliencia es una habilidad que incluye diversas fortalezas personales que se pueden aprender. 
  • La aplicación de la resiliencia te puede ayudar a gestionar mejor: enfermedades serias o daños personales que has sufrido o que están sufriendo las personas más importantes para ti.
  • La resiliencia ayuda ante situaciones de rechazo, de humillación o crítica. Además te permite afrontar mejor la pérdida de un ser querido, de un amigo o de una relación que termina.
  • Ayuda a superar situaciones de fracaso, infidelidad, separación o experiencias traumáticas.

Ser capaz de aplicar la resiliencia las dificultades con las que te vas encontrando en tu vida, significa implicarse de manera constante y consciente en cómo vives y cómo afrontas cada paso que requiere esa dificultad

¿Qué variables ayudan a desarrollar la capacidad de resiliencia?

Ser resiliente y afrontar las demandas cambiantes de las situaciones que vives implica que descubras e inviertas en otras capacidades que en conjunto te ayudarán a vivir mejor. Actualmente, creo que el enfoque de recuperarse de emociones y vivencias negativas es uno de los puntos de vista más importantes de la resiliencia. No podemos evitar lo que puede ocurrirnos, lo que los demás pueden darnos. A veces, nos gustará y otras seguramente nos haga daño. Y tenemos derecho a sentirnos mal, decepcionados, tristes o enfadados por determinadas reacciones o circunstancias de la vida. 

El objetivo no es no sentirse triste, decepcionado, desmotivado o enfadado. Recuerda, las emociones tienen un papel funcional. Te avisan de algo que necesitas abordar de manera distinta. Son tu aviso personal de que necesitas superar algo. 

Así pues, sin tratar de evitar las emociones más difíciles, ser capaz de aplicar la resiliencia, te permitirá recuperarte antes de los rechazos, o fracasos, o dificultades…

Veamos las variables que aumentarán tu capacidad para aplicar mayor resiliencia en tu vida:

Ser consciente de uno mismo y tener la capacidad para regularte

  • Autoconciencia: Ser consciente de ti mismo, de lo que piensas, sientes y de cómo actúas. También es importante ser consciente de tus fortalezas y de tus habilidades menos fuertes. Preguntas importantes para valorar tu capacidad de ser consciente de ti mismo serían: ¿Con qué frecuencia te das cuenta de cómo son tus pensamientos?. ¿Eres consciente de si te ayudan o te bloquean?. ¿Tienes la capacidad de hacer seguimiento y ser consciente de tus emociones?. ¿Puedes con frecuencia ponerle un nombre a esas emociones?. ¿Eres capaz de identificar las señales físicas que acompañan a tus emociones?. ¿Has desarrollado la capacidad de ser consciente de tus reacciones más inmediatas a situaciones difíciles o adversas?
  • Auto-regulación: Seguro que has regulado tus emociones en diversas ocasiones en las que no has tenido más remedio. Una reunión difícil, una exposición en público, una crítica agresiva, cuando tenías que atender a urgencias mayores sin tener en cuenta tanto lo que sentías… Esto es la capacidad de regular, de cambiar tus pensamientos, emociones, conductas y fisiología en las situaciones en las que lo que estás experimentando no te ayuda a abordar adecuadamente la situación. 

Personalmente, creo que esta capacidad, como muchas de las que a continuación leerás, las tienes. Las has puesto en marcha en alguna ocasión. La cuestión que te permitirá desarrollar más tu resiliencia es si eres capaz de ponerlas en marcha cuando tú quieres. Si realmente, es un hábito en ti, o sólo las pones en marcha cuando no tienes más remedio y la tensión o adversidad es demasiado alta.

Ser ágil mentalmente, optimista y sentir que eres eficaz

  • Agilidad mental: Es la capacidad de mirar al mundo, las personas y las situaciones que vives desde diferentes puntos de vista. Incluye también tu capacidad para resolver problemas y orientarte a unas metas definidas. La agilidad mental te permitirá tener una visión de tu mismo orientada hacia el futuro con diferentes perspectivas. 
  • Optimismo: Es la creencia en un futuro mejor para ti. Es la capacidad para dibujar las posibilidades de que mañana puedes hacerlo mejor, de que tienes más opciones y que puedes cambiar cómo vives, sientes y actúas. Para ello es muy importante ser constante. También, ser capaz de diferenciar lo que puedes controlar y lo que no. Es decir, aquello sobre lo que puedes actuar y aquello sobre lo que no tienes influencia. Además será crucial poder asumir el estrés como un reto a superar. 

A menudo, trato con muchas personas que se bloquean enormemente por las circunstancias de su vida. Un problema económico, una enfermedad (propia o de familiares), ambiente tóxico laboral o personal, etc. Y toda su energía está dirigida a poner el foco en las dificultades que estas situaciones conlleva. Las circunstancias, con mucha probabilidad, no las podrás cambiar. Ahora bien, desarrollar el hábito de aceptar y comprometerte con lo que sí puedes cambiar en ese escenario nuevo, es posible. Quizá falte un poco de entrenamiento y consciencia, pero es posible. 

  • Auto-eficacia. Es la capacidad para ser consciente de lo mejor que sabes hacer. Conocerse a uno mismo en su mejor versión. ¿Qué es aquello que se te da bien?. No sólo a nivel profesional, también, a nivel personal. ¿Cuáles son las cualidades más características de tu persona?. ¿Cuáles son aquellas cualidades en las que disfrutas, te motivas y definen de forma auténtica quien eres?. Y ahora, cuando seas consciente de ellas, ¿cómo puedes aprovecharlas para superar y afrontar esas experiencias difíciles que estás viviendo?.

Relaciones y entornos resilientes

  • Conexión y Relaciones. Muy importante también y con gran influencia en tu capacidad de ser resiliente. Es el hecho de tener personas a tu alrededor en las que puedas confiar. Aunque sean muy pocas, no te preocupes por eso. Basta con una o dos personas en las que confíes plenamente porque saben estar contigo en los momentos más difíciles y también en los buenos. Ya que se alegrarán por ti sinceramente, sin envidias. 
  • Entornos resilientes. Por último, pero no por ello menos importante saber escoger en la medida de lo posible ambientes sociales y laborales en los que la resiliencia se valore. La familia no la puedes escoger, pero siempre puedes elegir cómo actuar si el ambiente no es resiliente. En cualquier caso, rodearte lo máximo posible de entornos en los que se reconozcan las fortalezas, se valoren las dificultades como aprendizaje de nuevos retos y que se reconozcan los sentimientos te ayudará a mantener tu resiliencia activa. 

Una pequeña tarea, en este momento. ¿Cómo te valoras en estas 7 variables?. ¿Cuántos comportamientos has puesto en marcha en los últimos 15 días que se relacionan con estas 7 variables?. ¿Hay alguna variable que destaque más?. ¿Qué variable sería para ti el próximo reto, porque podrías mostrar muchos más comportamientos acordes con esa variable?

Presta atención especial a tu capacidad para ser optimista

Sí, el a veces, tan controvertido optimismo, es crucial en tu capacidad para afrontar las adversidades y para recuperarte mejor y más rápidamente de las vivencias negativas. Ahora bien, hagamos una puntualización. Desde las investigaciones de psicología y de los autores anteriormente mencionados, no se contempla el optimismo como “ver el mundo de color de rosa”. O bien de estar constantemente feliz porque sí.

Recuerda que parte de las habilidades anteriormente comentadas incluyen la consciencia de todas tus emociones y la capacidad de regularlas no de negarlas o esconderlas.

Cómo se mide el optimismo y qué es realmente

El optimismo se mide mediante:

  • La disposición a creer que hay cosas buenas que pueden ocurrirte.
  • Estilo explicativo: es la forma habitual que todos tenemos de explicarnos las causas de lo que nos ocurre tanto bueno como malo. 

Por ejemplo, cuando algo malo te ocurre y te preguntas por qué, las personas ponemos en marcha diversos patrones de pensamiento:

  • Interno (depende de ti, es tu responsabilidad) vs Externo (se debe a factores externos a ti, no todo es culpa tuya)
  • Estable (se mantiene en el tiempo) vs Inestable (es temporal)
  • Global (afecta a muchas área de tu vida) vs Específico (afecta a un área concreta de tu vida)

Cómo focalizar tus esfuerzos para ser optimista

Así, como los autores mencionados antes nos recuerdan, Martin Seligman, nos propone una nueva perspectiva del optimismo. Es decir, ser optimista es la tendencia a, cuando las cosas van mal, explicar lo negativo como EXTERNO (no todo es tu culpa), INESTABLE (lo que ocurre es susceptible de cambiarse, puedes actuar sobre ello) y ESPECÍFICO (lo que causó ese evento negativo afecta sólo a un área o situación concreta de tu vida). 

Así pues, ¿cómo es tu disposición a creer que hay cosas buenas que pueden ocurrirte?. ¿Cómo sueles explicar las cosas malas que te ocurren?. ¿Tiendes a pensar que todo es por tu culpa?. ¿Crees que es algo que te acompañará toda tu vida e influirá en todas las áreas de tu vida?. Recuerda mejor, poner el foco en aquello te permite darte cuenta que no todo pasa por ti. Presta atención a esa parte del evento negativo que es temporal, así que calma, lo solucionarás. Y aprende también a poner el foco en dónde realmente te afecta ese acontecimiento negativo. 

¿Qué beneficios tiene para las personas practicar el optimismo?

Sobre todo, y atendiendo a las investigaciones, se ha comprobado que las personas optimistas:

  • Se recuperan mejor y en menos tiempo de vivencias traumáticas.
  • Disfrutan de mejores relaciones personales.
  • Son más agradecidos, ya que ponen el foco en aquello que tienen.
  • Afrontan el estrés con mayor eficacia.
  • Tienen una mejor calidad de vida. 
  • Disfrutan de mejor salud física ya que mantienen más activo su sistema inmunológico.
  • Tienen un desempeño más alto en el trabajo
  • Funcionan mejor en tareas que se realizan bajo presión.
  • Han desarrollado una mayor capacidad para identificar los problemas claramente y orientarse en la solución.
  • Valoran las dificultades como un reto, no como una amenaza.
  • Han desarrollado una mayor capacidad de vocalizarse en aquello que pueden controlar, es decir, sobre lo que pueden actuar.
  • Buscan información, apoyo y ayuda con más facilidad que las personas que no practican el optimismo.
  • Tienen el hábito de actuar proactivamente, en vez de reaccionar conforme la vida ocurre.
  • Comen de manera más saludable
  • Toman decisiones orientadas a un propósito claro.

Conclusión

Y quizás, te preguntes ¿por qué practicar el optimismo junto con las otras variables tiene todos estos beneficios?.

La respuesta es sencilla de explicar, aunque compleja posiblemente de conseguir de forma inmediata. Lo que diferencia a las personas resilientes de las que no lo son, y a las personas optimistas de las que actualmente no lo son, se debe a un punto claro. Viven de manera que han desarrollado un sistema de creencias, decisiones y aprendizajes que les permite influir en lo que piensan, sienten o hacen.

Quizá la pregunta es ¿te has parado a pensar en tus patrones de pensamiento, aprendizaje, afrontamiento y gestión de emociones?. ¿Esos hábitos que tienes para afrontar la vida y las vivencias difíciles te están ayudando o te están bloqueando?

¿Te consideras una persona resiliente?
¿Cuáles son las vivencias o adversidades que más te cuesta superar?
¿Qué pequeños cambios puedes hacer para aumentar tu capacidad de resiliencia?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?. ¿Te lo has planteado?. Realmente son el pilar más importante para empezar a superar bien muchos problemas habituales en las personas, estrés, depresión, superación de retos, etc. El reconocimiento de las propias fortalezas influye directamente en la propia autoestima y como consecuencia en la percepción que puedes tener de ti mismo para abordar las diferentes adversidades o dificultades que se te presenten. 

La autoestima es uno de los mejores predicadores de la felicidad y como consecuencia de la capacidad de resiliencia.

¿Con qué está relacionada la autoestima?

La autoestima está relacionada con:

  • Un aumento de la constancia y  con la capacidad de solucionar problemas activamente.
  • La motivación para perseguir las metas y con la percepción de uno mismo como competente en el progreso a esas metas.
  • La protección ante situaciones difíciles y estresantes.

La autoestima es la opinión apreciativa y realista de uno mismo. Realista, porque eres consciente sinceramente de tu fortalezas y debilidades. Y apreciativa, porque tienes una valoración positiva general de tu mismo, a pesar de tus imperfecciones. ¿Es así para ti?. ¿Eres realista y aprecias la persona que eres a pesar de tus retos pendientes?. Recuerda tener una buena autoestima no significa considerarse perfecto, todo lo contrario. 

Una sana autoestima conlleva, de hecho, la humildad. Una persona humilde reconoce tanto sus propias fortalezas como las de los demás. Asumiendo que, en algunas áreas será mejor que otros, y que otros serán mejor que uno mismo en otras áreas. Sin juicios, sin sentirse mal por ellos. Así, una persona con autoestima sana, se alegrará por las fortalezas y logros de los demás, en vez de sentir envidia.

¿Por qué son tan importantes las fortalezas en tu vida?

¿Cuáles son los pilares de la autoestima?

  1. La igualdad, el sentirse incondicionalmente valioso como persona. Igual que los demás.
  2. El amor incondicional a uno mismo.
  3. Crecimiento. El proceso de convertirse en alguien cada vez más valioso, implicándonos  en la actualización y renovación de nuestras fortalezas.

¿Cómo valorarías el estado de estos 3 pilares de tu autoestima?. ¿Cuánto inviertes en asumir pequeños retos para aprender consecuentemente que tienes fortalezas valiosas y que puedes seguir superándote en otras áreas más débiles?.

La confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo y la actitud de afrontar retos y dificultades van de la mano. Implicarse lo necesario para perseguir tus retos conlleva un proceso importante para aumentar la autoestima de uno mismo. Esta implicación lleva detrás el reconocimiento de tus fortalezas y la voluntad de valorar cómo puedes aprovecharlas en las situaciones difíciles. 

La confianza vista como auto-eficacia impacta también directamente sobre tu capacidad de resiliencia. Con lo que:

  • Cuanto menos evites, más fácilmente encontrarás la forma de asumir y afrontar tus retos. Es un aprendizaje progresivo.
  • Cuanto más inviertas en alimentar tu autoestima con la práctica deliberada de tus fortalezas y el aprendizaje de nuevas habilidades, mejor será tu estado de ánimo. Así, tu estado de ánimo, permitirá que tus mejores capacidades cognitivas se pongan en funcionamiento para superar el próximo reto.

¿Qué necesitas para confiar en ti mismo?

  • Contar con tu experiencia. La confianza aumenta con el reconocimiento de tus logros pasados y con la implicación en los retos siguientes.
  • Ser realista. La confianza excesiva puede hacer que pierdas la percepción auténtica de aquello que no puedes hacer. Con lo que una persona con autoestima sana, reconoce desde la tranquilidad y el no juicio, sus posibilidades y límites.
  • Tu formación, entrenamiento y práctica de las habilidades que necesitas debe ser tan rigurosa e intensa, que afrontar la realidad de parezca fácil.
  • Regular tu nivel de activación (evitar que se convierta en estrés alto) y tu capacidad para resistir a las distracciones.
  • Realizar algo de ejercicio físico ya que estimula la atención dirigida y la constancia.
  • Practicar, practicar, practicar, una y otra vez aquella habilidad que quieras aprender. En cuantos más contextos diferentes mejor.
  • Mostrarte tal como eres, auténtico. 
  • Aprovechar los retos como nuevas oportunidades para aprender.
  • Cultivar las fortalezas y practicar aquello que quieras aprender de forma gradual, paciente y con cariño.

¿Cómo identificar tus fortalezas?

¿Qué son las fortalezas?

Las fortalezas de una persona son las habilidades que pones en marcha, diríamos que sin pensar mucho. No tienes que realizar mucho esfuerzo para llevarlas a cabo. Podríamos decir que son las habilidades que tienes muy aprendidas y que forman parte ya de tu carácter. Realmente, te sientes cómodo con ellas y no requieren demasiada concentración y energía para ponerlas en práctica. Es como escribir tu nombre en un papel o conducir, o montar en bicicleta. Lo haces, sin pensar demasiado y sin demasiado esfuerzo.

M. Seligman & Col. Realizaron una rigurosa investigación de las 24 fortalezas más esenciales y comunes en todas las culturas. Por si te puede ayudar estas son las 24 fortalezas que identificaron en 6 categorías:

Criterios para identificar lo mejor de ti

Hay 3 criterios que ayudan muy bien a identificar las fortalezas de uno mismo. Piensa en tus fortalezas con los siguientes enfoques:

  • Autenticidad. Cuando las pones en práctica te sientes tú mismo. Te sientes auténtico y sincero poniéndolas en marcha.
  • Energía. Realmente, cuando llevas a cabo esas habilidades en cualquier contexto te sientes con energía.
  • Motivación. Te motiva. Llevar a la práctica esas habilidades te motiva interiormente y te hace sentir muy bien.

Por el contrario, aquellas habilidades que sientes que no son tu fuerte, requieren para ti, una gran concentración, esfuerzo y por el momento, no te sueles sentir muy cómodo. Hasta que con práctica deliberada y constancia, consigas superar tu nivel en esa habilidad 😉

Práctica de autoestima

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para identificar tus fortalezas.

  • Aprovecha el gráfico anterior de las fortalezas de Seligman e identifica aquellas con las que te sientes tú mismo (auténtico), te proporcionan energía cuando las llevas a cabo y te motivan.
  • Haz una lista a continuación de qué impacto y beneficios te proporcionan a ti mismo y a los demás cuando las pones en práctica.
  • Identifica tus próximos retos. ¿Cómo puedes aprovechar tus fortalezas para superar y empezar a abordar esas situaciones difíciles o metas que quieres superar?. Haz una lista de acciones que puedes poner en práctica basándote en tus fortalezas.

Las fortalezas también tienen sus sombras

En ocasiones, lo mejor de uno mismo puede hacerte daño a ti mismo y a otros. ¿Te ha pasado alguna vez?. Normalmente ocurre, poner en práctica tus fortalezas en un momento o lugar no adecuados o con la persona que no correspondía poner en marcha esas fortalezas. 

Por ejemplo, uno puede tener una gran capacidad para las bromas y el humor y dañar a alguien que en ese momento no está en sintonía con la persona que aplica el humor a la situación.

También las fortalezas pueden dejar en evidencia las carencias de otras personas.  Ocurre en reuniones personas o profesionales en las que alguien destaca por determinada habilidad y deja en evidencia que algún otro participante no domina para nada esa habilidad. Por ejemplo, uno puede ser tan creativo en las reuniones de trabajo que deje en evidencia la falta de pensamiento creativo en otros compañeros.

Finalmente, la capacidad para reconocer las fortalezas en otras personas puede hacer que en vez de alegrarte por esa persona, acabes comparándote en esa misma habilidad y descubras que no la tienes tan desarrollada. Con lo que te valoras de menos con respecto a los demás.

Fortalezas, autoestima, resiliencia y relaciones personales

Shelly Gable, Ph.D. in Social Psychology at the University of Rochester, ha trabajado y realizado investigaciones relacionadas con cómo las parejas se responden mutuamente cuando las cosas van bien. Sí, parece mentira, pero puede que estemos más acostumbrados a ayudar a otros, con nuestras fortalezas, cuando las cosas van mal que cuando van bien.

La pregunta clave que nos plantea, para que nuestras fortalezas no muestren las sombras anteriormente comentadas, es ¿estarás ahí para mí cuando las cosas me vayan bien?.

Alimentar y cuidar las relaciones personales de confianza que todos tenemos, es fundamental para mantener fuertes nuestra capacidad de resiliencia. Como comentábamos en artículos anteriores, contar con personas de confianza, real y auténtica, facilita que podamos seguir siendo fuertes ante la adversidad y la incertidumbre.

Por ello, es igual de importante valorar cómo nuestras habilidades más automáticas se muestran en las relaciones personales. Especialmente, cuando a las personas con las que tienes confianza les va bien. ¿Cómo te sientes y actúas cuando a las personas importantes para ti les va bien?. ¿Te sientes en inferioridad?. ¿Te alegras sinceramente sin menospreciarte a ti mismo porque ese reto tú no las conseguido?.

4 estilos de respuesta en las relaciones personales cuando las cosas van bien

Estilos Pasivos

  1. Pasivo Contructivo: Es el caso en el que una persona que te importa te cuenta que ha tenido buenas noticias y sí, le prestas atención verbal, pero tu lenguaje no verbal no es coherente. Le dices cuánto te alegras, pero a la vez estás haciendo otras cosas. Como mirar el móvil por ejemplo. Esta persona que te cuenta sus buenas noticias y logros, siente que en ese momento no estás prestándole tu completa atención e implicación con su comunicación. Tu capacidad de “multitarea” o tu alto nivel de responsabilidad con otros temas impide una comunicación satisfactoria con esa persona. Con lo que puede, que decida que bueno, ya te lo contará en otro momento. Ahora bien, la ilusión que quería transmitirte y su decisión de compartirlo contigo puede que no sea la misma. Quizá hemos perdido la oportunidad de contagiarnos de su felicidad y energía.
  2. Pasivo Destructivo: Es el caso en el que una persona quiere compartir contigo nuevamente sus buenas noticias, porque eres importante en su vida. En ese momento, le respondes con tus propias buenas noticias. En vez de aprovecharte del brillo de su ilusión e implicarte con esa persona, apagas su energía con la tuya.

Estilos Activos

  1. Activo Destructivo: En este tipo de conversación, tu gran capacidad de análisis y de adelantarte a posibles problemas nubla cualquier ilusión. La otra persona quería compartir contigo y contagiarte de su energía por sus buenas noticias. Ahora bien, justo en ese momento, le haces ver (por su bien), todos los inconvenientes que se avecinan por ese logro que se avecina. Es el caso de estar contento por un reto que te han propuesto y te hace ilusión y alguien te inunda con la cantidad de problemas y obstáculos con los que te vas a encontrar.
  2. Activo Constructivo. Como podrás imaginar este será el mejor de los estilos de respuesta en estas situaciones. Este estilo permite poner el foco completamente en la otra persona en vez de en ti y en tus habilidades más sobresalientes. Es el estilo que mejor fortalece las relaciones personales. Conseguirás este estilo cuando toda tu atención (verbal y no verbal) esté dirigida a lo que te cuenta la otra persona. Más aún te implicas en preguntar y ser más curioso por esa buena noticia que te está contando. La conversación resulta mucho más energizarte para ambos y acaba aumentando la felicidad y satisfacción de ambas partes.

Práctica de Estilos de Respuesta

Actividad Recomendada

Escribe tranquilamente en el formato que quieras, papel o digital, los siguientes pasos para trabajar tus estilos de respuesta cuando las cosas van bien.

Y ahora dime :-). ¿En qué estilo de respuesta te has sentido identificado de los 4 estilos que hemos comentado?. Si habitualmente utilizas el estilo 4 ¡enhorabuena!. Ahora bien, creo que con un poco de análisis y sinceridad contigo mismo, es posible que te sientas identificado con los otros estilos. No sé en qué grado. Pero invierte en que sea el menos frecuente por no decir, inexistente. Si te has sentido identificado con los estilos, 1,2 ó 3, te planteo lo siguiente:

  • ¿Qué te impide ser más auténtico?
  • ¿Recuerdas cómo expresas tus emociones al recibir buenas noticas de otros?
  • ¿Qué cambio puedes hacer para que se reduzcan casi al completo, los estilos, 1.2 y 3?

Conclusión

Recuerda, la práctica deliberada de la reflexión desde la calma, y el deseo de aprender de ti mismo, aumentarán tu autoestima y tu capacidad de resiliencia.

¿Cuáles son tus mejores fortalezas?
¿Cómo harás uso de ellas en tus próximos retos?
¿Qué cambio necesitas hacer cuando te relacionas con personas a las que les va bien?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

En la consecución de metas, y en la superación de retos y dificultades, es fundamental hacer acopio de nuestras fortalezas mentales. Es la capacidad de afrontar tus fortalezas y tus mejores capacidades mentales lo que hace que puedas superarte. Es decir, necesitas poner el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos. 

Como vimos en artículos anteriores la resiliencia es la habilidad para aprovechar tus fortalezas en los momentos difíciles y recuperarte lo antes posible de las emociones negativas que puedas sentir.

Ahora bien, si lo analizamos con más detalle hay una serie de características que identifica a las personas que ponen el foco afrontar activamente las dificultades y las personas que evitan.

Estas características se centran en acciones que ponen en marcha para superarse frente a las personas que actúan pasivamente frente a las dificultades.

Cómo ser más activo ante las dificultades y retos

Capacidad para afrontar dificultades y adaptarse

Glenn R. Schiraldi, PhD, identifica el concepto de Capacidad de Afrontar de forma Adaptativa. Dicha capacidad se describe como la habilidad de ajustarse a circunstancias cambiantes y de utilizar tus mejores fortalezas disponibles para solucionar problemas. También para superar retos y actuar en la dirección de tus metas. Da igual cuáles sean las metas, de trabajo, de relaciones, o emocionales. Este nivel alto de Afrontar Adaptativamente cobra su máximo nivel al seguir 3 principios fundamentales:

  • Establecer una meta que realmente quieras conseguir
  • Creer que puedes conseguir la meta, con una expectativa y sensación de que puedes conseguirlo.
  • Compromiso en la consecución de la meta. Es decir, estás dispuesto a trabajar duro, a ser constante, y a ser disciplinado. De hecho, a largo plazo el compromiso es más eficaz en el largo plazo que cualquier habilidad innata. Comprometerse implica poner tu foco de atención en prepararte mentalmente. 

Así, según el autor, muchas investigaciones sugieren que  asumir una postura activa ante la vida tiene muchas más ventajas. En comparación con las personas que asumen una postura pasiva, y de evitación, las personas activas tienen más éxito. Las personas con éxito en sus objetivos ponen el foco en cómo ser más activo ante las dificultades y retos.

Personas pasivas ante las dificultades (Stoppers)

Las personas pasivas tienden a evitar y huir ante acontecimientos difíciles de la vida. Ya sean estas dificultades, internas o externas. Es decir, ante emociones que bloquean, evitan afrontarlas y hacerse cargo de ellas. Ante dilemas mentales o problemas evitan, procuran centrar su foco te atención en otra cosa para no pensar en ello. Ante situaciones difíciles en el trabajo, o en las relaciones personales, tienden a postergar su responsabilidad de acción o decisión. En definitiva, no dedican tiempo de concentración y/o reflexión en pensamientos, emociones o situaciones difíciles. Es más hacen poco por modificar ninguna de ellas.

Las personas pasivas niegan el problema y "se congelan"

  • Niegan algo que no va bien o tratan de minimizar los problemas. Por ejemplo, les escucharás decir que “no hay ningún problema, que nada va mal o nada ha cambiado en la relación”. O incluso, “eso antes me molestaba, ahora no”. 
  • “Se congelan” frente a la situación. Asumen que no hay “nada que hacer”, y abandonan.
    • Culpa. Pueden culparse constantemente de algo, rumiando de manera intensiva sobre su equivocación o la dificultad que tienen. También pueden culpar de forma constante a otros de sus problemas o de las emociones difíciles que experimentan. Así son frecuentes, las expresiones de: “es que esa persona lo hace adrede para molestarme”, “su forma de actuar me ataca los nervios”, o “esta persona lo está haciendo mal y yo sufro las consecuencias”.
    • ¿Por qué me pasa esto a mi? / No me puedo creer que esto me esté ocurriendo a mi. Las personas pasivas centran toda su energía y esfuerzos mentales y emocionales en esta cuestión. Cuestión que por otra parte, no tiene salida ni solución. Puede ser más emocionalmente inteligente, cuestionarse: ¿Qué requiere esta situación de mi?. ¿Cómo puedo aprender y crecer en esta situación?. ¿Qué puedo mejorar en esta situación que depende de mi?
    • Ojalá fuera diferente. Para que algo sea diferente es imprescindible el afrontamiento activo. En caso contrario, al afrontar pasivamente, te puedes encontrar deseando constantemente cómo sería si fuera diferente. De esta forma, de forma frecuente “chocarás” con la realidad, sintiéndote mal.
    • Intentar olvidar. Con mucha frecuencia las personas pasivas tratan de olvidar algo que ocurrió. 

Las personas pasivas se distraen y abandonan

  • Usan el cinismo o la indiferencia para protegerse del dolor que le causan las dificultades.
  • Distracción. Las personas pasivas suelen buscar constantemente alguna actividad que les aleje de su preocupación o de las emociones difíciles que puedan sentir. Así, se puede ver la TV, jugar al ordenador, “engancharse” a las redes sociales, o no parar de ordenar cosas, etc…
  • Abandonar. Cuando se afronta pasivamente, las personas suelen acabar evitando lugares, personas, o situaciones que son estresantes o difíciles. Finalmente, consiguen que cada vez tengan que evitar más personas, más situaciones y más emociones incómodas que lleguen a sentir. Aprenden que “a corto plazo” esta es la solución más eficaz. Se nos olvida, que la ansiedad aumenta y te puede dejar sin técnicas de afrontamiento activo. 

En las empresas y en la vida en general, son considerados “stoppers”, ya que se repiten al cambio, y se focalizan en los obstáculos. Ponen siempre pegas a todo y frenan la evolución, el crecimiento y el aprendizaje del equipo. 

¿Qué consecuencias tiene evitar personas, situaciones, lugares o emociones?

Cuando las personas inciden en un estilo de afrontamiento de evitación, sobre todo, pierden oportunidades de alimentar su autoestima. Se cierran todas las puertas a que sean capaces de verse con éxito resolviendo hasta el más mínimo problema. Con lo que aumenta su malestar e inseguridad emocional. A largo plazo, EVITAR como estilo de afrontamiento genera las siguientes consecuencias:

  • El sistema inmunitario se debilita por la constante activación del Sistema Nervioso Simpático. Éste te mantiene en constante estado de alerta, estrés y desmotivación. La hormona del Cortisol está en niveles muy altos en tu organismo.
  • Las relaciones personales se resienten. Los problemas que no se reconocen y sobre los que no se actúa tienden a mantenerse en el tiempo. Así, cada vez los problemas entre las distintas partes de una relación profesional o personal aumentan.
  • Funcionamiento cognitivo y desempeño laboral bajo. Actúan muy poco en los momentos que se requiere prepararse mentalmente y resolver problemas.
  • Problemas Psicológicos. Las personas que están poniendo el foco de atención constantemente en pensamientos y emociones estresantes durante mucho tiempo, tienen más problemas psicológicos. Tienen más probabilidad de subir Trastorno de Estrés Postraumático, ansiedad, depresión y estrés en general.

Personas activas ante las dificultades (doers)

Las personas activas (doers) suelen afrontar cualquier dificultad, o al menos se centran en todo lo que pueden hacer. Ya sea por sus emociones, en sus relaciones personales o profesionales. Ante un obstáculo invierten energía en centrar su atención y actuación en cómo pueden actuar. No esperan a “ya veremos que pasa” sino que toman parte activa y responsable en sus retos personales, profesionales o emocionales. 

Las personas con estilo de afrontamiento activo, posicionan su mirada hacia los problemas, no “miran hacia otro lado” como los pasivos (stoppers). Así, las personas activas:

Proactividad. Aventura. Curiosidad.

  • Son proactivas y solucionan problemas. Se comprometen con cualquier aspecto y dificultad de su vida. Valoran la situación y asumen riesgos razonables, poniendo en práctica sus mejores habilidades.
  • Aventurados. Es decir, están dispuestos a afrontar cambios en los que no conocen todo. Es to es, que asumen un cierto grado de incertidumbre pero actúan en todo lo que pueden.
  • Curiosos. Asumen su responsabilidad de saber más. Bien sea, de sí mismos, de las situaciones o de sus relaciones con los demás. Así, crean la oportunidad de buscar más información para ajustar la puesta en práctica de sus habilidades.

Reconocer el problema. Ser concienzudo y disciplinado.

  • Reconocen que los problemas existen. Piensan en ellos, e imaginan posibles alternativas y soluciones. Por supuesto, exploran, arriesgan y experimentan sobre las distintas formas de afrontar una situación.
  • Son concienzudos. Se implican en tener y crear una mejor vida y crecer personalmente. Traban con esfuerzo y constancia, haciendo uso de sus mejores habilidades. Buscan relaciones de confianza y piden ayuda si es necesario.
  • Disciplinados. Se organizan, creando estructura, orden y rutinas que les favorezcan cuando lo necesitan. Aprende a posponer las recompensas inmediatas en pro de conseguir sus metas a largo plazo. Actúan y modifican sus planes para adaptarse a los miedos, dificultades y riesgos.

Valores. Decisiones. Gestión Emocional. Atención.

  • Valores. Sus metas y sueños están guiados por aquello en lo que creen, no por la imposición o expectativas de otros.
  • Toman decisiones a pesar de lo desconocido.
  • Reconocen las necesidades emocionales y la importancia de actuar sobre ellas. Pueden llegar a bloquear una emoción difícil en una situación prioritaria o de crisis. Ahora bien, asumen la responsabilidad de gestionar sus emociones en los momentos más propicios desde la calma y la reflexión.
  • Mantienen el foco. Se guían por la reflexión siguiente: ¿Qué es lo más importante que puedo hacer ahora mismo para acercarme a mi meta?

Cómo practicar y afrontar los problemas de manera activa

¿Qué conclusiones extraes de estas reflexiones sobre los “stoppers” y los “doers”?. ¿Quieres seguir invirtiendo en afrontar de manera pasiva o activa?. Sí lo sé, cuesta. Y ahora piensas, quizá en todas los problemas o dificultades de tu momento actual, y te resulta muy difícil. Pero empieza. Uno a uno. No trates de solucionar todo a la vez y de manera completa. La mayoría de dificultades requieren distintas fases. Distintas actuaciones a lo largo de tu semana o de varios meses. A lo mejor, alguna situación, requiere una sola actuación, y ya lo tienes solucionado. Pero es probable, que el resto no.

El resto de dificultades, requiere de constancia. Muchos problemas emocionales o de relaciones, o incluso profesionales, requieren de un paso cada vez. Quizá cada día. Puede ser una ventaja, no lo olvides. Tienes la oportunidad de mantener a salvo tu autoestima, si poco a poco te vas enfrentando de manera activa a aquello que te paraliza. 

¿Qué estrategias básicas puedes empezar a poner en práctica?

  • RECONOCE EL PROBLEMA. Sea un problema familiar, de relaciones personales o profesionales o contigo mismo, reconócelo. Escribe sobre ello, te permitirá ralentizar tu pensamiento y verlo “un poco desde fuera”. Escribe todo lo que se te ocurra, pero defínelo. Lo has pensado tanto que tienes mucha información, con lo que seguramente tendrás la solución más cerca de lo que piensas. 
  • ACEPTA TUS PENSAMIENTOS, EMOCIONES, RECUERDOS E IMÁGENES ESTRESANTES. En vez de evitarlas, afróntalas. Acepta que sientes, piensas y recuerdas todo esto que te causa malestar. Mira a ver cuál es el motivo y qué puedes hacer al respecto.
  • REDEFINE EL PROBLEMA. Conviértelo en un reto muy concreto para ti. El problema, ¿cuál es?, ¿que necesitas resolver exactamente?, ¿qué pasos inmediatos puedes poner en marcha?
  • ABORDA LAS PREOCUPACIONES DESDE LA CALMA.  Bajo estrés, tu sistema cognitivo no está preparado para resolver problemas. Así que, ve, haz algo para despejarte y relajarte. Y luego con más calma piensa cómo puedes afrontarlo.

Conclusión

LA ESPERANZA NO ES UNA ESTRATEGIA. EVITAR NO ES UNA ESTRATEGIA. EL OPTIMISMO SIN ACCIÓN NO TE SERVIRÁ. CREER EN LO MEJOR DE TI Y PONERLO A TU SERVICIO ABRIRÁ EL CAMINO DE AFRONTAR ACTIVAMENTE TUS DIFICULTADES. RECUERDA INVIERTE EN CÓMO SER MÁS ACTIVO ANTE LAS DIFICULTADES Y RETOS.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Tu diálogo y tu conversación pueden sumar o restar

Sí, efectivamente. Tu diálogo y tu conversación puede sumar o restar. A ti mismo, y también a los demás. Parece que últimamente somos especialistas en poner nuestro foco de atención en lo negativo, en lo que falta, en lo que no es “correcto” o en los desastres que ocurren a diario. Desde hace un tiempo de hecho, no sé si os pasa, limito el tiempo de atención a determinadas noticias, telediarios o formatos similares. Me canso de leer y escuchar todo lo negativo que ocurre. Las noticias sobre hechos negativos ¡tienen tanto detalle!. A veces, es abrumador. Por supuesto, es importante ser conocedor de este tipo de información, pero quizá no de forma tan reiterada.

Quizá nos hemos acostumbrado a...

  • Noticias negativas en las que se proporciona detalles escabrosos.
  • Conversaciones “de pasillo” en empresa en las que se reitera las cosas más negativas de la empresa, de un cliente o de un compañero o jefe de la empresa.
  • Compartir un té, café o cerveza, quejándonos reiteradamente de lo mal que va todo o del problema que se tiene.
  • Mensajes instantáneos interminables en los que se discute acaloradamente sobre lo que alguien no ha hecho o ha dejado de hacer.
  • Publicaciones en redes sociales en las que la queja, la negatividad o el insulto prevalecen en hilo de la conversación.
  • Títulos llamativos sobre noticias, artículos o llamadas a la acción en los que la urgencia, amenaza psicológica o negatividad pretenden activar nuestra atención.
  • Correos electrónicos en los que “se grita” todo lo que no se ha hecho, todo lo que está mal…

Modelo de Déficit

Ahora, una reflexión. ¿Sabes con qué emoción acabas el día cuando en todas estas situaciones hablas de todo este enfoque negativo?. ¿Te has dado cuenta si este enfoque te permite aprender habilidades nuevas?. ¿Has podido reflexionar sobre si este tipo de diálogo interno y conversaciones te lleva a superarte o ha bloquearte y dejar de implicarte?.

Efectivamente, este diálogo (incluso interno) y también las conversaciones que creas afectan a cómo te sientes y a cómo actúas. Incluso a cómo aprendes. Este es el MODELO DE DÉFICIT. Es el modelo que se usa en diálogos y conversaciones de CARENCIA. En este tipo de diálogo y conversación el lenguaje que se utiliza pone el foco en lo negativo y en aquello de lo que se carece.

Tu diálogo y conversación pueden sumar o restar

Desde la Psicología Positiva y el Modelo Apreciativo, se ha estudiado el impacto que genera las distintas conversaciones en grupos de trabajo. La investigación de Marcial Losada y Emily Heaphy nos muestra claramente datos interesantes. Son los equipos de trabajo de alto desempeño los que utilizan conversaciones positivas, indagativas (uso de preguntas inspiradoras), y combinan el uso del “yo y del “nosotros”.

Tipo de conversación

Alto Desempeño

Bajo desempeño

POSITIVA vs NEGATIVA

6 – 1

1 – 20

INDAGATIVA vs DEFENSIVA

1 – 1

1 – 3

CENTRADA EN EL YO vs CENTRADA EN EL NOSOTROS

1 – 1

30 – 1

Podemos fácilmente extrapolar estos resultados a las conversaciones más frecuentes en la sociedad, en el trabajo, en las relaciones personales… ¿Qué proporción guardan las conversaciones que tienes a diario en tus distintos ámbitos personales y profesionales?

Modelo de Resolución de Problemas vs Modelo Apreciativo

Diana Whitney, Annis Hammond sobre el Modelo Apreciativo de David Cooperrider diferencian entre los modelos que se orientan a problemas y los que se orientan a lo apreciativo (lo positivo).

  • Modelo de Resolución de Problemas: se centra en la necesidad o problema, en el análisis de las causas, en la identificación de posibles soluciones y en un plan de acción. En definitiva, esta forma de pensar y de conversar pone el foco de atención en LO QUE NO HACEMOS BIEN.
  • Modelo Apreciativo: se centra en aquello que podemos apreciar y valorar, en la imagen positiva de lo que queremos conseguir y en los pasos siguientes para conseguirlo. En definitiva, esta forma de pensar y conversar pone el foco en cómo hacer más lo que realmente funciona.

Y es que detrás del modelo apreciativo se encuentran una serie de reflexiones sobre las que sería útil pensar detenidamente. Ya que, si estamos de acuerdo con estas creencias, es mucho más fácil que nuestras conversaciones y diálogo interno fluyan hacia el enfoque apreciativo.

Bases del Enfoque Apreciativo

Entrénate en apreciar y sumar con tus conversaciones

Necesitas elegir, si quieres vivir tu vida desde el lenguaje de la abundancia (lo positivo, las fortalezas, lo que ya tienes) o de la carencia (lo que falta, lo que no sabes hacer, lo que no hacen los demás). Trata de aprender y poner con más frecuencia el foco de atención de tu diálogo interno y de tus conversaciones en:

  • La imagen que deseas para el futuro.
  • Los pasos siguientes que se pueden hacer.
  • Lo que conseguirás  o conseguirán otros.
  • Facilita la orientación a la acción.
  • Cambia el marco desde donde ves e interpretas el mundo. Usa un marco, un enfoque que te permita ver lo que hay, en vez de lo que falta, lo que suma en vez de lo que resta.
  • Activa tu enfoque de abundancia (lo que funciona, lo mejor, lo que existe) ya que es el punto de partida del aprendizaje y de la superación.
  • Visualiza el resultado positivo de aquello que quieres conseguir. Para ti mismo o con otros. Y piensa en qué te puedes ayudar que ya haces bien (tus fortalezas) y crea un siguiente paso sobre el que sientas confianza.

Diálogos y conversaciones de carencia (negativas)

  • Valoración Negativa: Ocurre cuando realizas cualquier mención a algo negativo. Aplicas el enfoque del fatalismo, la apatía o el disgusto. Da igual si es sobre ti, sobre otras personas o sobre una circunstancia o problema. “No tengo ganas, no puedo con esto…”.
  • Preocupación y Duda: incertidumbre o falta de confianza en los posibles resultados futuros. “No hay nada que pueda hacer… Da igual lo que haga, no lo voy a conseguir… No puedo con esta persona…”
  • Expectativas Vacías: Cuando conversas sobre un acontecimiento, problema o persona sin añadir tu intención, tu plan, tu deseo, tu meta…
  • Falta de Conexión y Empatía: Ocurre cuando conversas o dialogas contigo mismo sin estar receptivo a otros. No comunicas comprensión, o partes en las que puedes estar de acuerdo, puntos en común, o algún tipo de colaboración.
  • Deficiencia en ti o en otros: Conversas o dialogas contigo mismo de esta forma cuando verbalizas la falta de algo para ti o para otros. Focalizas tu atención en la falta de motivación, en esfuerzos insuficientes, ausencia de habilidades o recursos, etc.
Más ejemplos de conversaciones desde la carencia
  • Efecto Negativo: Conversas sobre tu insatisfacción, tristeza, o enfado sin mencionar  alguna idea de comprensión o alguna acción a realizar para solucionarlo.
  • Supresión: Tiendes a ignorar, evitar o quitar energía de ti mismo o de los demás.
  • Control: En tus conversaciones tratas de dominar, controlar o romper algo en ti o en los demás.
  • Esfuerzo malgastado: Conversas o dialogas contigo mismo enfatizando la pérdida de tiempo o cansancio que te ha supuesto poner tanta energía en algo para ti o hacia los demás. Te olvidas de conversar o dialogar sobre alguna posible recompensa o compensación para ti o para otros.
  • Enmarcas una situación desde el enfoque negativo: Muestras o expresas tu emoción positiva por algo, pero la acompañas de los posibles obstáculos y dificultades que te va a acarrear ese logro. Pones más atención y palabras en los problemas que en disfrutar de tu emoción positiva.

Diálogos y conversaciones desde la abundancia (positivas)

  • Valoración Positiva: Menciona en tus conversaciones y ten presente en tu diálogo interno los elementos, hechos, acciones o ideas positivas del pasado o del presente.
  • Esperanza en el futuro: Comúnicate y dialoga contigo mismo desde la esperanza de lo bueno que puede ocurrir. Desde el optimismo entendido como “me merezco que me ocurran cosas buenas y me apoyaré en mis fortalezas para conseguirlo”.
  • Fortalezas: Pon el foco de atención en cualquier acción o habilidad propia o ajena que sea una cualidad.
  • Apertura, Receptividad y Aprendizaje: Incluye en tus conversaciones internas o externas la recepción y el reconocimiento del otro y vincúlalo a resultados o aprendizajes positivos. Por ejemplo, alguien nos comenta: “He realizado esto hoy y me siento muy orgulloso”. En vez de contestar: Vaya, has tenido suerte, a mí no me pasa nunca…”. Crea una conversación en la que reconozcas el valor del aprendizaje: Vaya, eso que has puesto en marcha es muy útil, creo que te ayudará también en… Me gustaría saber más, a lo mejor a mi también me puede servir en otras situaciones.”
  • Conexión y Esfuerzo Inclusivo Activo: Usa en tus conversaciones cualquier verbalización que implique muestras y esfuerzos por incluir, cooperar, conectar y crear un resultado positivo.
Más ejemplos de conversaciones desde la abundancia
  • Sorpresa, Curiosidad y Motivación: Muestra en tus conversaciones interés, curiosidad, sorpresa y apertura a conocer más de ti mismo o de otros.
  • Facilitar acción o movimiento hacia un resultado positivo: Provoca que tus conversaciones y diálogo interno faciliten el siguiente paso para mantener o conseguir un resultado positivo. 
  • Esfuerzo por reformular la situación en términos positivos: Impulsa en tus conversaciones un diálogo que promueva el cambio desde una emoción negativa a una más positiva que oriente a la acción o a la superación del obstáculo.
  • Facilita los sueños: Tuyos o de los demás. Conversa creando la imagen visual de lo que puede ocurrir en términos positivos. «¿Cómo sería si lo consiguiéramos?”.

Cómo aplicar el enfoque apreciativo en tu día a día (lenguaje de abundancia)

Apreciar en el trabajo

  • ¿Y si te centraras y aprovecharas las fortalezas de esa persona con la que no te llevas bien?
  • Piensa ¿Cómo podrías orientar al éxito a un colaborador que no lo está haciendo bien?
  • ¿Cómo acabarías sintiéndote si en las conversaciones de descanso con tus compañeros hablarais sobre lo que habéis conseguido en la jornada en vez de las dificultades?
  • ¿Y si al hablar de las dificultades incluyeras en tu conversación las posibles ideas que tienes para superarlo?
  • ¿Cómo seguiría la conversación con tu cliente más difícil si partieras de las ideas y criterios que os unen en vez de lo que os separa?
  • ¿Qué ocurriría si ante un reto difícil o situación de incertidumbre centraras tus conversaciones en lo que sí podéis hacer en vez de lo que no podéis hacer o saber?
  • ¿Y si en tu proceso de búsqueda de empleo te centraras en las personas que te pueden ayudar, en reflexionar sobre los pasos que han tenido buenos resultados comparado con ayer, y en tus mejores habilidades para conseguirlo?

Apreciar en tus relaciones personales

  • ¿Cómo sería el tono de la conversación con un familiar con el que tienes algún problema, si te centrarás en lo que sí estáis de acuerdo?
  • ¿Dónde podría llegar la relación si pones el foco en lo que os hace felices?
  • ¿Y si en vez de reiterar lo que te molesta de esa persona verbalizaras lo que te gusta de esa persona y cómo te hace sentir?
  • ¿Cómo podrías recuperar la ilusión poniendo el foco en lo que habéis conseguido y vivido juntos que fue tan bueno?
  • ¿Y si empiezas la conversación sobre aquello que te hace ilusión?
  • ¿Hasta dónde podríais encontrar soluciones juntos partiendo de lo que es importante para vosotros y cómo imagináis el resultado futuro?
  • ¿Y si ayudas a un amigo o hijo desde sus fortalezas aplicadas al reto que tiene delante?

Apreciarte en tu diálogo interno

  • ¿Cómo te irías a dormir al final del día si reflexionaras sobre lo que has hecho hoy que te hace sentir orgulloso?
  • ¿Y si aquello que te molesta o te duele de ti lo acompañas con una idea para mejorar mañana mismo?
  • ¿Cómo puedes aprovechar lo mejor de ti para ponerlo en práctica en ese reto que tienes delante?
  • ¿Qué ocurriría si refrescas tus mejores emociones pasadas sobre ti mismo y las traes al presente?
  • ¿Cómo podrías potenciar tus ilusiones para resolver los posibles obstáculos?
  • ¿Qué podrías hacer o preparar para compensarte del esfuerzo y energía que has puesto en esa situación tan difícil?
  • ¿Cómo podrías asegurar que mañana te va a salir bien ese reto tan importante?

Conclusión

Cambiamos y aprendemos mejor cuando somos más fuertes y más positivos, no cuando sentimos negatividad, debilidad y falta de ayuda.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Cómo superar con éxito el estado de Burnout

Cómo superar el estado de Burnout. ¿Piensas que estás en este punto?. Ojalá que no. Pero, por si acaso, hoy quería centrar tu atención este objetivo.

Se acercan las vacaciones y seguramente descansarás. Ojalá que sean memorables y alimenten tu satisfacción personal. 

Si tienes síntomas de Burnout lo notarás física y emocionalmente. En esta primera mitad del año, he tenido la oportunidad de ayudar a varias personas con estos síntomas. He estado trabajando con adolescentes y adultos que o estaban a punto, o realmente ya habían llegado a este estado agotador.

Realmente se pasa muy mal y todo se ve con mucha dificultad, desesperanza y negatividad. Y es que, tanto a nivel físico como mental, el cuerpo que es muy sabio, te avisa.

Si tuviera que señalar algo en común en estas personas que les ha llevado a este estado de Burnout, serían:

  • Sobrecarga de trabajo.
  • Expectativas perfeccionistas.
  • Alta exigencia en el día a día.
  • Poco tiempo para descansar y conectar con uno mismo.
  • Vivencia de situaciones difíciles.
  • Poca práctica en estrategias de Inteligencia Emocional.
  • Bajo nivel de cultivo de su capacidad de resiliencia.

Cómo superar con éxito el estado de Burnout

Y es que tu cuerpo está preparado para actuar en situaciones de crisis y supervivencia. Pero no, no lo está para mantenerlo durante mucho tiempo. A partir de entonces, el cuerpo y la mente empiezan a darte «avisos». En muchas ocasiones, no les prestas atención. Seguramente piensas, «ya descansaré», «yo puedo con todo» o «lo que siento no es importante ni urgente.

Es aquí donde radica el problema. Cuanto más difíciles son tus vivencias o tu trabajo, más necesitas prestar atención a tu bienestar emocional. Nadie te está pidiendo que «aguantes» todo lo posible. Quizá la vida y las obligaciones y compromisos, sólo te piden que continúes. Pero, recuerda, nadie te pide que hagas un sobreesfuerzo, » a ver si esto termina». 

Ojalá que aproveches este verano para «recargar energía» literalmente hablando. Y puedas hacer, para mí lo que es más importante. Tomarte las cosas de otra forma más constructiva para ti. Vivir más desde la calma y menos desde la exigencia. Ojalá que si :-).

Veamos ahora algunos síntomas que puede que estés experimentando. Y también, algunas formas sencillas de empezar a superar el Burnout. 

Cuáles son los síntomas de Burnout

Cómo puedes empezar a recuperarte del Burnout

Conclusión

¿Cómo te sientes?
¿Qué emoción te gustaría recuperar?
Tómate un respiro, descansa y valora cuál es el mínimo paso que puedes hacer para sentirte mejor

Y si te apetece y puede ayudarte...

12 habilidades compasivas para aliviar tu sufrimiento

Cualquier momento es bueno para desarrollar 12 habilidades para aliviar tu sufrimiento. Quizá aprovechar estas fechas más relajadas para realizar una revisión de estas capacidades pueda ser bueno para ti. Ojalá que sí. Estaría muy bien que pudieras tomarte un rato tranquilo para comprobarlo y prepararte para otros momentos más difíciles. Siempre la mejor estrategia psicológica es la preparación. Así que si te parece vamos a ello. 

Chris Irons, clinical psychologist, researcher, author and trainer. and Elaine Beaumont, Lecturer in Counselling and Psychotherapy at Salford University, definen muy claramente el concepto de compasión. Recuerda que para nada es “tener pena” de uno mismo. Las autoras definen la COMPASIÓN como:

LA CAPACIDAD DE MOSTRAR SENSIBILIDAD AL SUFRIMIENTO DE UNO MISMO Y DE LOS DEMÁS ADQUIRIENDO EL COMPROMISO DE ALIVIARLO Y PREVENIRLO.

La capacidad de compasión tiene además dos aspectos importantes: el compromiso con la sensación de angustia y la capacidad para aliviarlo.

12 habilidades compasivas para aliviar tu sufrimiento

Veamos las habilidades necesarias para practicar tu compromiso con tu propio malestar o con el de los demás. 

Compromiso con la sensación de angustia

Compromiso con el bienestar

Es la motivación propia que dirige la atención a tu cuidado personal. Es la parte de ti a la que le importa tu propio malestar o el de los demás y quiere encontrar formas de lidiar con tu angustia de una manera útil.

REFLEXIÓN

  • ¿Cuánta motivación tienes para aliviar la angustia y el sufrimiento de los demás?
  • ¿Cómo estás de motivado habitualmente para tratar de aliviar tu propio sufrimiento?
  • ¿En qué situaciones estás más dispuesto a comprometerte con el malestar propio o de los demás?
  • ¿Qué suele bloquear tu capacidad para comprometerte con el malestar emocional?

Sensibilidad

En ocasiones es posible que trates de bloquear o huir de las dificultades. Cuando pones en marcha esta actitud, practicas todo lo contrario a la sensibilidad. Ser sensible al sufrimiento implica prestar atención y sintonizar con la sensación de malestar o angustia. Significa permitirte estar abierto a tus propios sentimientos, emociones, pensamientos y comportamientos.

REFLEXIÓN

  • ¿Eres capaz de sintonizar y estar atento a los sentimientos, emociones, pensamientos y comportamientos de los demás?
  • ¿Cuánto eres capaz de ser sensible y prestar atención a tu propio sufrimiento?
  • ¿Qué te ayuda a ser sensible al sufrimiento?
  • Piensa, ¿Qué te impide prestar atención a tu propio sufrimiento o al de los demás?

Simpatía (sentirse conmovido)

En ocasiones, seguro que te has conmovido por alguien o por alguna película o canción a la que has prestado atención. Esta sería tu capacidad para mostrar simpatía por el sufrimiento de otros. Lo mismo ocurriría contigo mismo. Sentirse emocionalmente implicado por el dolor de otros o por el tuyo propio, es lo importante en esta habilidad. Forma parte de tu capacidad para ser compasivo.

REFLEXIÓN

  • ¿Cuál es tu disponibilidad emocional a sentir simpatía por el sufrimiento de otros?
  • ¿Cómo es tu capacidad para estar emocionalmente dispuesto a sentirte conmovido por tu propio dolor?
  • ¿Qué te ayuda a sentirte conmovido por tu propio dolor o el de los demás?
  • Reflexiona, ¿Qué te impide estar emocionalmente dispuesto a tu propio dolor o al de los demás?

Tolerancia al sufrimiento

Es la capacidad de aprender a tolerar el sufrimiento. Es implica conocer que cualquier sentimiento negativo pasa. Significa que podemos sufrir pero mantenernos con los pies en el suelo con bastante estabilidad. De esta forma es más fácil hacer algo para sentirnos mejor. En el caso de que tengamos baja tolerancia al sufrimiento, será difícil que podamos comprometernos con la superación de las dificultades del día a día.

REFLEXIÓN

  • ¿Cuánto eres capaz de tolerar el sufrimiento y el dolor de los demás con aceptación y sin sentirte resignado, defraudado, sobrecargado o impotente?
  • ¿Cómo te sientes de capaz de de tolerar tu propio sufrimiento y dolor con aceptación y sin sentirte resignado, defraudado, sobrecargado o impotente?
  • ¿Qué te ayuda a tolerar mejor tu propio sufrimiento o el de los demás?
  • Escribe, ¿Qué es lo que te impide ser más tolerante con tu propio sufrimiento o con el de los demás?

Empatía

Es la capacidad para imaginar las experiencias de otros y ser consciente de por qué están sintiendo, comportándose o pensando de la manera que lo hacen. La capacidad para mostrar empatía tiene que ver con el esfuerzo y compromiso de practicar una perspectiva distinta a la tuya propia. Esto implica además, considerar qué puede ser útil a los demás, no a ti, para aliviar su malestar. Igualmente se aplicaría a uno mismo. Tener empatía con uno mismo, implica conocer tu propio enfoque y comprender qué puede ser útil para ti, para sentirte mejor.

REFLEXIÓN

  • ¿Cómo es tu capacidad para sentir empatía por los demás entendiendo por qué actúan, sienten y piensan de la forma que lo hacen?
  • ¿Eres capaz de entender por qué piensas, sientes y te comportas de la manera que lo haces?
  • ¿Qué te ayuda a ser más empático?
  • Dime, ¿Qué te impide sentir empatía por ti mismo o por los demás?

No Juicio

Es la capacidad para dar un paso atrás antes de juzgar, criticar o condenar. Tanto los comportamientos o sentimientos propios como los de los demás. Implica entender la variabilidad temporal de emociones que tú y los demás podéis llegar a sentir. Significa tratar de comprender y crear una perspectiva más amplia a cerca de las dificultades de uno mismo o de los demás.

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia te juzgas a ti mismo o a los demás? ¿Eres capaz de pararte antes de hacerlo y de comprenderte a ti o a los demás desde una perspectiva más amplia?
  • ¿Qué te ayuda a evitar la tendencia al juicio y a la crítica?
  • Piensa, ¿Qué te impide evitar el juicio o la crítica a ti mismo o a los demás?

Capacidad para aliviar la angustia

Llegados a este punto y con tus reflexiones, veamos qué habilidades pueden ayudar a ser más compasivo contigo mismo y con los demás.

Atención Compasiva

Es la capacidad para prestar atención a aquello que te es de utilidad para sentirte mejor. De hecho, será tu capacidad de ser consciente de en qué tipo de pensamientos o enfoques estás dirigiendo tu mente, y la decisión de redirigirla a lo que te ayuda, la clave más importante. Es la capacidad de prestar atención al momento presente sin juzgarte, a ti o a otros.

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia eres consciente de en qué estás poniendo tu foco de atención?
  • ¿Qué te ayuda a centrar y redirigir tu mente para sentirte mejor?
  • Reflexiona, ¿Qué te impide centrar y redirigir tu mente cuando quieres sentirte mejor?

Imaginación Compasiva

Es la capacidad para crear en tu mente imágenes que te ayuden de forma que puedas sentirte mejor. Recuerda que nuestro cerebro tienen capacidad para el recuerdo sensorial. A partir de imágenes somos capaces de sentir lo mismo que si estuviéramos viviendo la situación en ese momento. Es lo que te ocurre cuando ves una película y te emocionas, aunque no sea real. También es la capacidad de recordar vivencias positivas y sentirse nuevo igual de bien. 

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia haces uso de imágenes positivas que te ayuden a sentirte mejor?
  • ¿Qué te ayuda a sentir con mayor vividos esas imágenes positivas?
  • Y ahora, ¿Qué te impide centrarte en esos recuerdos o imágenes positivas del futuro que te pueden ayudar a sentirte mejor?

Razonamiento y Pensamiento Compasivo

Es la capacidad para comprometerse con formas de pensamiento más compasivos para uno mismo o para los demás. Esto implica que eres capaz de guiar tu pensamiento hacia un enfoque más constructivo para ti

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia regulas o rediriges tu pensamiento de forma que sea más útil para ti?
  • ¿Qué te ayuda a redirigir tu pensamiento con mayor facilidad cuando no estás siendo compasivo contigo o con los demás?
  • Recuerda, ¿Qué te impide redirigir tu pensamiento a enfoques que te permitan sentirte mejor?

Comportamiento Compasivo

Es la capacidad para comprometerse con comportamientos útiles para sentirte mejor contigo mismo o con los demás. En ocasiones, seguro que te has visto envuelto en un loop de rumiaciones que no te permiten seguir adelante. Es normal y lógico para nuestro cerebro. Es la capacidad para romper esos “círculos viciosos mentales” y tu compromiso para “hacer algo” que te haga sentir mejor lo que aumentará tu capacidad para ser compasivo contigo mismo. Igualmente cuando constantemente hablas con otras personas desde la queja y el malestar alimentas la no compasión por los demás. 

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia eres capaz de comprometerte contigo mismo o con los demás en comportamientos efectivos que aumentan tu bienestar o el de los demás?
  • ¿Qué te ayuda a comprometerte con comportamientos más emocionalmente inteligentes?
  • Recuerda, ¿Qué te impide comprometerte con comportamientos más emocionalmente inteligentes?

Foco en sensaciones compasivas

Es la capacidad para activar sensaciones físicas que permitan aliviar tu malestar o el de los demás. Por ejemplo, cuando te implicas en respirar más calmada y conscientemente. 

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia eres capaz de regular las sensaciones físicas de malestar o ayudar a otros a regularlas?
  • ¿Qué te ayuda a regular mejor tus sensaciones físicas de malestar?
  • Piensa, ¿Qué te impide regular las sensaciones físicas de angustia?

Sentimientos Compasivos

Es la capacidad para generar y practicar emociones positivas asociadas a la compasión por uno mismo o hacia los demás. Cuando te implicas en disfrutar de lo que te gusta, compartir tiempo con amigos, o hacer ejercicio físico, estás siendo compasivo contigo mismo. Se trata de, a pesar de tu malestar, decidas implicarte en actividades que estimulan mejores sentimientos. 

REFLEXIÓN

  • ¿Con qué frecuencia eres capaz de involucrarte o involucrar a los demás ex experiencias positivas a pesar de las dificultades?
  • ¿Qué te ayuda a involucrarte más en estos sentimientos positivos?
  • Reflexiona, ¿Qué te lo impide?

Conclusión

  • La compasión implica la sensibilidad al sufrimiento y la voluntad de compromiso en acciones que permiten aliviar el dolor y prevenirlo.
  • Es importante ser consciente de qué te ayuda a ser compasivo contigo mismo o con los demás y de qué te bloquea.
  • Implicarte en conocer y practicar las habilidades para ser más sensible al sufrimiento, es tan importante, como conocer y practicar las habilidades de compromiso con el dolor. 
¿Cuántas habilidades de sensibilidad al sufrimiento practicas?
¿Con qué frecuencia pones en marcha habilidades para comprometerte con el dolor?
¿Cuál es tu siguiente reto?

Y si te apetece y puede ayudarte...

13 hábitos que no te ayudarán con la ansiedad

13 hábitos que no te ayudarán con la ansiedad. Piénsalo. En otras ocasiones te he propuesto algunas recomendaciones para superar la ansiedad. Pero hoy te planteo, lo contrario. Deja de hacer lo que haces. Hay, nada menos 13 hábitos de los que haces que sin duda aumentarán tu ansiedad. Empieza por ahí, luego puedes mejorar y aprender mucho más. 

Ahora bien, a veces lo más sencillo es empezar a reducir el número de veces que practicas estos 13 hábitos que no te ayudarán en absoluto con la ansiedad.

¿Y si los revisas e identificas el tuyo? ¿Quieres compartir con nosotros qué puedes hacer en lugar de estos 13 hábitos no saludables? 😉

13 hábitos que no te ayudarán con la ansiedad

Conclusión

¿Cuáles de estos hábitos puedes empezar a dejar de hacer?
¿Qué hábito en su lugar crees que podrías hacer para redirigirse tu ansiedad?
¿Te atreves a compartir con nosotros hábitos saludables teniendo en cuenta lo que no puedes llevar contigo si quieres reducir la ansiedad?

Y si te apetece y puede ayudarte...

No te aceleres otra vez. Ve con calma.

Bienvenidos de nuevo :-). Empezamos con algo sencillo. No te aceleres, ve con calma. ¿Con qué emoción vas a afrontar la vuelta a tus hábitos diarios?

Espero que hayas disfrutado, descansado, reído, hayas tenido momentos para ti. Incluso que hayas tenido reflexiones inspiradoras o personas inspiradoras con las que compartir ilusiones, pensamientos y risas. 

Empiezas una nueva etapa, un nuevo «curso» y los últimos meses de este año que ya nos anuncia que cerramos una etapa. Sería fantástico que pudieras cerrarla y continuar como tu deseas y como te hace ilusión. ¿Qué te parece?. ¿Dispuesto a invertir en ello?.

No te aceleres otra vez. Ve con calma.

¿Por qué empezar con este mensaje?. No te aceleres otra vez. Ve con calma. Porque empiezo a verlo. Parece que algunas personas «pulsan el botón» de aceleración cuando acaban las vacaciones. Y claro, se vuelve enseguida a aquello que nos agotó tanto al finalizarlas.

Hay una pregunta, que me es muy importante. Además te todas las actividades divertidas y relevantes que habrás hecho en vacaciones, ¿qué has aprendido?. Por hacer, estas vacaciones, yo he hecho hasta bricolaje en casa :-P. Fuera anécdotas. Aprender a vivir con la mente despejada y en calma, empieza ahora. Es el momento ideal. Después de un tiempo en calma y relajación, toma pequeñas decisiones. Sobre todo, la de alargar en tu estilo de vida, la calma y el disfrute. ¿Podrás?. Estoy segura de ello. Me pregunto además… ¿querrás de verdad?. 😉

Como siempre tomemos perspectiva sobre algunas breves recomendaciones sobre las que si te apetece, te invito a pensar.

Tu tiempo sigue siendo tuyo a la vuelta de vacaciones.

La forma más fácil de aumentar la felicidad es controlar el uso del tiempo. ¿Puedes encontrar tiempo para hacer las actividades con las que disfrutas?

  • En vacaciones seguro que has elegido que hacer con tu tiempo. Sigue ahora, no te pares.
  • A la vuelta, seguramente tendrás otra serie de hábitos, rutinas, y por qué no obligaciones. Recuerda que también has elegido esas obligaciones. ¿Cómo quieres llevarlas?.
  • Aprovecha tu tiempo y el uso que haces de él. Sobre todo el tipo de diálogo que llevas contigo en cada tiempo. Sea tiempo de trabajar, de estar con los niños, o con clientes.
  • La eficiencia no está reñida con la calma. De hecho requiere de Inteligencia Emocional, y la tienes. Solo tienes que practicarla más o , si lo consideras aprenderla mejor.
  • Vivir con velocidad reduce tu capacidad de ser tolerante porque crea una sensación constante de estrés. 
  • La rapidez para terminarlo todo rápido, te impide disfrutar de las pequeñas cosas. Con lo que perderás tu motivación bastante rápido y la capacidad de ser paciente.
  • Y ahora dime, si vuelves a pensar y a vivir velozmente y de forma estresada, ¿cuál es el fin?. Quieres hacerlo todo rápido ¿para qué?.
  • Es disfrutar a cada momento y dar lo mejor de ti a cada instante. Caer en la trampa, de vivir todas las obligaciones de forma rápida, te da una sensación falsa de cuando termine esto… «seré feliz otra vez.
  • Sé feliz a cada momento. Siéntete satisfecho a cada momento. 

Aprende a ralentizar el tiempo.

  • Antes de vacaciones ¿tuviste días que se te pasaron sin darte cuenta?. ¿Te daba la sensación de que no tenías un minuto para pensar con calma y claridad?.
  • Redirige tu consciencia. Es importante aprender a aprovechar cada momento. hay personas que se levantan y ya están pensando en lo que tienen que hacer durante todo el día.
  • Sé proactivo para evitar que constantemente tengas que recordarte que no se te olviden determinadas cosas. Usa la tecnología si es necesario, sin problemas. Úsala a tu favor. 
  • Cuando te levantes tómate 1.3 minutos para saborear tu despertar, tu desayuno, tu camino hasta el trabajo, ese autobús que tienes que coger…
  • Aprovecha para ralentizar tus pensamientos y redirigirlos hacia ti.
  • Tienes dos opciones, no darte cuenta ni de cómo has llegado al trabajo. O aprovechar para escuchar música o concentrarte en tu respiración. 10-15 minutos de relajación mental en el autobús o en el coche, hacen maravillas. Entrarás de otra manera a trabajar.
  • Evita en lo posible la multitarea, te aleja de la consciencia y de ralentizar el tiempo. Evita, mientras «hago esto, hago lo otro». Una cosa cada vez y un tiempo para cada cosa.
  • Incluye en tu agenda, tiempo entre distintas actividades. Aunque sean 10 min. No van a ningún sitio, y te permitirán ser consciente, concentrarte mejor y regular tus emociones
  • Aprende a respirar con calma a cada momento que quieras.

Retoma y actualiza el uso del "no" y de los límites.

  • Seguro que en algún momento en vacaciones, has elegido no atender determinada llamada o no asumir algo en ese momento en que se te demandaba. Tu descanso era importante. Sigue con ello.
  • Ve pensando a qué actividades, solicitudes o personas o en qué momentos vas a usar más el  «no». Tu vida en general también es importante. Así que sigue usando el «no». Negocia, intercambia, acuerda nuevas fechas o momentos. Incluso grados de implicación. 
  • Usa los límites para protegerte emocionalmente. Para preservar tu descanso, igual que en vacaciones. Preserva tu bienestar desde ya. No te dejes acelerar otra vez. Vive con más calma. 
  • No te olvides de comunicar el por qué de tus límites para aumentar la comprensión de los demás.
  • Sé firme pero flexible. Ofrece alternativas.
  • Usa un tono calmado y amigable. No necesitas mostrar enfado o seriedad. Simplemente comunícalo como cualquier otra cosa.

Céntrate en lo realmente importante para tu felicidad

  • Evita que sólo tengas momentos de felicidad y de decisiones que te causan satisfacción en épocas de descanso o los fines de semana.
  • Da igual si decides comer mejor, ser más eficiente o alcanzar determinada meta. Hazlo con calma y disfruta.
  • Deja de mirar las prioridades de los demás y ten la valentía de hacer valiosas tus propias prioridades.
  • Tu vida es tuya y la vives tú, no los demás.
  • Lo que a ti te hace feliz es realmente tu prioridad. Las personas que te aprecian y desean lo mejor de ti, lo respetarán. Y sino, ya sabes dónde estás con respecto a esas personas.
  • Incluye para tu felicidad, metas y decisiones fáciles, y también aquellas, que requieran un poco más de compromiso. Y por qué no, alguna meta difícil, ¿no?. Una de esas que mmm, parece que piensas que te va a costar mucho conseguirlo, pero que te haría muy feliz.
  • Felicítate cada día. Sé consciente de en qué has invertido tu energía y tu tiempo. Redirige para el día siguiente, si hay algo que no te acaba de convencer.
  • Incluye en tus planes la práctica de la capacidad de adaptación para cuando sea necesario. Pero, sin perder tu norte.

Conclusión

Hazte un favor y llévate lo mejor de ti a todas las estaciones del año. 

¿Qué has aprendido de ti y de los demás en vacaciones?
¿De qué has sido consciente que es importante para ti y para tu felicidad?
¿Qué pequeñas decisiones pero con gran impacto quieres tomar en esta nueva etapa?

Y si te apetece y puede ayudarte...

Growth Mindset y Learnability para aprender de ti

Sí, ¿por qué no?. Y, ¿qué ocurriría si no fuera así?. Ocúpate de ser un profesional del que se pueda aprender. En mi trabajo diario con distintos tipos de profesionales, destacaría dos enfoques muy importantes. Aquellos que se ocupan de trabajar y alimentar su mentalidad de crecimiento, y como consecuencia su capacidad de aprendizaje. Y aquellos que se centran en dar lo que saben hacer actualmente, pero que no están poniendo su foco de atención en aprender más.

Me encuentro entonces con:

  • Estudiantes que consideran que con terminar sus estudios es suficiente para que les contraten en un primer trabajo.
  • Profesionales que están en situación de desempleo que son conscientes de que el mundo profesional evoluciona muy rápido. Ahora bien, no acaban de atreverse a enriquecer su perfil con uso de nuevas tecnologías o cualquier otro contenido necesario en su sector.
  • Líderes que han tenido una trayectoria muy exitosa de resultados en su empresa. Ahora bien, han llegado a una confortable cima en la que cambiar, aprender algo más, se les hace muy cuesta arriba. Como consecuencia no responden bien a las nuevas necesidades de sus equipos de trabajo.
  • Personas que, hablando a nivel personal, se preguntan de manera insistente y con frustración, porque ahora no son capaces de vivir con tanta satisfacción personal como antes. Sus vidas han cambiado, pero sus recursos personales no han evolucionado paralelamente. 

El enfoque de learnability. Tu capacidad de aprendizaje.

El Maestro Juan Carlos Cubeiro, en uno de sus artículos, Meritocracia, Autocrítica y Learnability, nos daba unas buenas claves sobre este concepto, hecho diría yo, cada vez más importante a nivel personal y profesional. Learnability, Aprendibilidad o Capacidad de Aprendizaje, es la capacidad de personas y equipos de situarse en constante aprendizaje. Es un concepto muy ligado a la empresa y su capacidad para crear constantemente Equipos de Alto Rendimiento. Me permito extenderlo también al nivel personal. ¿Eres una persona que aprende constantemente de sus experiencias vitales?

Si algo permite el desarrollo psicológico y el trabajo desde un enfoque de Coaching, es aprender sobre ti mismo. De hecho, las personas que puntualmente han contado con la ayuda de la psicología y el Coaching, podría decir, que aumentan su nivel de aprendibilidad personal. Ya que, puede que acudan inicialmente por un desequilibrio en sus recursos o con algún problema. Ahora bien, una vez superado, su nivel de aprendizaje para las siguientes experiencias vitales se multiplica exponencialmente y de forma autónoma. 

Tenemos entonces claro, que el enfoque de Learnability permite a las personas crecer cada vez más. Esto les mantiene actualizados a nivel profesional y a nivel personal.

Cómo se activa tu capacidad de aprendizaje y en qué nivel estás.

Voy a contar ahora con Apostolos Belokas, Maritime Safety, Quality & Environmental Expert, Consultant, Trainer and Project Manager with more than a 20-year background in shipping as Technical, Marine, Safety & Training Superintendent and Consultant. En su artículo, Learnability: A three stage process, nos ayuda también con información relevante para clarificarnos este hábito de aprendizaje constante. 

Me ha llamado la atención su definición de Aprendibilidad, ya que utiliza un enfoque que en alguna ocasión y en otro post os he transmitido. Él habla de “hambre de aprender”. Es decir el deseo y la habilidad de aprender y crecer en competencias. Señala tres niveles de aprendibilidad:

  • Nivel alto (high learners): personas dispuestas a aprender. Mantienen un enfoque positivo sobre sus oportunidades y son responsables de su propio aprendizaje y desarrollo.
  • Nivel Potencial (potential learners): personas que creen que la educación y el desarrollo personal les llevará a tener mayor éxito personal y profesional. Pero no son High Learners. 
  • Nivel bajo (low learners): personas que tuvieron en algún momento el deseo de aprender pero han perdido en algún momento vital la pasión por aprender.

Cómo se produce tu capacidad de aprendizaje

Apostolos, explica además de forma muy clara que el proceso de Learnability conlleva 3 fases: aprender, desaprender, y reaprender. Particularmente este gráfico por su parte, me parece muy importante. El concepto de desaprender, no tiene porque conllevar olvidar lo que hemos aprendido. Conlleva desarmar, desmenuzar los procesos y quizás, métodos que hemos aprendido, para armarlos de nuevo. Generando el reaprendizaje.

Las preguntas que sabes que voy a hacerte aquí 😉 son: ¿Eres consciente de cómo se armó tu aprendizaje actual?. ¿Eres capaz de desmontarlo?. Y finalmente, ¿eres capaz de armarlo de nuevo para crear un nuevo hábito?

Growth mindset. Tu mentalidad de crecimiento.

Carol Dweck en su investigación sobre la mentalidad de crecimiento, nos ofrece un enfoque totalmente complementario para mi al concepto de learnability. Concretamente encontraremos información relacionada en el artículo Dr. Dweck’s research into growth mindset changed education forever.  La mentalidad de crecimiento describe las creencias que las personas tienen sobre su aprendizaje e inteligencia. En sus investigaciones con estudiantes ha trabajado sobre una idea interesante. Cuando los estudiantes creen que pueden ser más inteligentes, comprenden que el esfuerzo les hace más fuertes. Con lo que poniendo de su parte un tiempo y esfuerzo extra, esto les conduce a mayores logros. 

El artículo apunta, que recientes investigaciones nos demuestran que el cerebro es mucho más maleable de lo que nos pensamos. La conexión entre neuronas cambia con la experiencia. Con lo que, como hemos apuntado en otras ocasiones, la práctica deliberada de una habilidad crea nuevas conexiones que fortalecen las que ya existían. Es decir, podemos aumentar nuestro crecimiento neuronal, nuestras capacidades cognitivas, a través de nuestras acciones. El uso de nuevas estrategias y de nuevas preguntas, junto con una vida saludable ayuda a aumentar nuestra mentalidad de crecimiento.

La mentalidad de crecimiento impulsa tus logros y resultados

Carol Dweck junto con otros autores nos muestran muy descriptivamente que creer que puedo ser mejor nos lleva a dos enfoques muy importantes. Aprender es mi meta y el esfuerzo me hace más fuerte. Esto conlleva a la inversión de  mayor tiempo y trabajo invertido en lo que quiero aprender. El resultado, mayores logros. 

Es inconfundible detectar en las personas que desarrollan su potencial un gran interés por saber más, por llevarlo a la práctica y por crear nuevas aplicaciones de lo que van aprendiendo. Cuando te preguntes en ocasiones, cómo es que esa persona está tan satisfecha consigo misma, y cómo le va tan bien, hazte otra pregunta. ¿Cuánto está invirtiendo esa persona en creer que puede?. ¿Cuánto de su tiempo, que a lo mejor no ves, está dedicando a aprender nuevas habilidades técnicas o personales sobre sí misma?

Estrategias para estimular la mentalidad de crecimiento

Trata, como nos dice la autora de desarrollar las siguientes estrategias para estimular la mentalidad de crecimiento:

  • Comprende que todo el mundo tiene ciertas habilidades a lo largo de su vida. Sin embargo, su nivel de mejor talento se produce cuando se convierte en HIGH LEARNER. Es decir, hay un gran nivel de práctica y de trabajo duro detrás.
  • Asume nuevos retos cada día. 
  • Practica la mentalidad positiva diariamente. Que no es ser iluso y esperar que todo vaya bien. Sino, creer que mereces lo mejor y hacer todo lo posible porque te ocurra.
  • Quédate con las críticas que recibas que te sean útiles. Deshazte del resto.
  • Aplica disciplina, constancia y la apertura de mente. El éxito no ocurre por casualidad. Cada reto, cambio o logro conseguido, viene precedido por trabajo duro, disciplina y confianza en ti mismo.

Recuerda que la mentalidad de crecimiento conlleva aceptarte como eres y ser capaz de cambiar y aprender. ¿Qué parte de estas dos, te cuesta más?. ¿Aceptarte o ser capaz de cambiar?

Growth Mindset y Learnability para aprender de ti. Ocúpate de ser una persona de la que se puede aprender.

Y ahora te propongo que unas todos estos conceptos. Necesitas empezar por trabajar tu mentalidad de crecimiento. Este desarrollo influirá en tu capacidad de aprendizaje. Es decir en tu learnability. Y así llegarás al objetivo de hoy. ¿Eres una persona de la que se puede aprender?

En cualquier ámbito sea personal, social, familiar, o laboral. ¿Te ocupas de ser una persona de la que se puede aprender?

Y ahora te propongo que unas todos estos conceptos. Necesitas empezar por trabajar tu mentalidad de crecimiento. Este desarrollo influirá en tu capacidad de aprendizaje. Es decir en tu learnability. Y así llegarás al objetivo de hoy. ¿Eres una persona de la que se puede aprender?

En cualquier ámbito sea personal, social, familiar, o laboral. ¿Te ocupas de ser una persona de la que se puede aprender?

Crece y ayuda a crecer en el ámbito familiar

  • Tu pareja, ¿ve en ti una persona de la que se puede aprender?. Nada enriquece más que el reconocimiento mutuo de las cualidades de cada uno. Y además la posibilidad de aprender de tu pareja desde la tranquilidad y desde la confianza en uno mismo.
  • Con tus hijos, ¿estás invirtiendo en ser una figura paterna de la que se puede aprender?. La familia es uno de los primeros entornos en los que los niños aprenden. ¿Estás siendo consciente de que puedes ser mejor como padre/madre?

En el ámbito personal

  • ¿Crees en ti y eres capaz de ver tus “debilidades” como retos no como carencias?
  • ¿Estás invirtiendo en recopilar lo que has aprendido de ti hasta ahora y tienes la disciplina de reflexionar sobre tus emociones, necesidades, creencias y valores?

En el ámbito social

  • Cuando alguien te conoce, ¿te percibe como alguien del que se puede aprender?
  • Tus amistades más cercanas, ¿por qué te valoran?. Además de contar contigo para los buenos y malos momentos, ¿te perciben como alguien del que se puede aprender?

En el ámbito laboral

  • Estás buscando trabajo, pero dime, ¿eres capaz de hacer ver a los reclutadores que eres un profesional del que se puede aprender?
  • Lideras un equipo, ¿te estás preparando para desarrollar tu mentalidad de crecimiento y tu capacidad de aprendizaje?.
  • Formas parte de un equipo, ¿da gusto trabajar contigo porque eres alguien del que se aprende constantemente?.
  • Como equipo, ¿sois un equipo con el que otros departamentos pueden aprender y superarse?.
  • Cómo empresa, ¿te perciben los cliente cómo un equipo de profesionales del que se puede aprender?.

Conclusión

Recuerda, cuando sea al revés. Cuando percibas que te relacionas con una persona de la que puedas aprender, esa persona está invirtiendo mucho. Invierte en su mentalidad de crecimiento (growth mindset) y en su capacidad de aprendizaje (learnability) todos los días.

¿Cómo puedes reactivar tu mentalidad de crecimiento?
¿Qué puedes empezar a hacer para potenciar tu learnability?
Si identificas algún obstáculo a estos objetivos, reflexiona y sigue adelante. O incluso, pide ayuda profesional.

Y si te apetece y puede ayudarte...

Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Superar la ansiedad empezando por tus síntomas. Cada vez hay más personas que tienen dificultad en manejar sus síntomas de ansiedad. Lo que inicialmente puede ser una sencilla preocupación, es fácil que se convierta en síntomas de ansiedad, debido a que no se maneja adecuadamente. El manual DSM-V desde el cual trabajamos los psicólogos nos indica que:

  • Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como cambios de comportamiento asociados. 
  • El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente real o imaginaria. Mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Ambas respuestas pueden solaparse.
  • Los trastornos de ansiedad se diferencian por ser persistentes en el tiempo (con una duración de 6 meses o más)
  • La ansiedad se clasifica según las situaciones que lo motivan. Ahora bien, a nivel general, la ansiedad puede causar: inquietud o sensación de estar atrapado, facilidad para fatigarse, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, y problemas de sueño. 

Realmente el problema no es que puntualmente sintamos miedo, nervios o ansiedad, sino que se mantenga en el tiempo. Se crea así, una serie de estrategias mentales ineficientes que alimentan constantemente el malestar de la persona. Se aumenta así la intensidad de los síntomas que comentamos anteriormente.

Supera la ansiedad empezando por tus síntomas

Qué es la ansiedad

La ansiedad en algunas situaciones es natural y saludable. De hecho en cualquier situación que percibas como peligrosa y amenazante, es normal y saludable que sientas ansiedad. Sentirás seguramente un aumento de adrenalina y cortisol que te ayudará a “ponerte a salvo” de esa situación peligrosa. De forma rápida y casi automática. Es un proceso que se ocupa de tu seguridad.

Ahora bien, en el largo plazo la ansiedad no es saludable. De hecho, debilita nuestro sistema inmunológico. Permanecer constantemente ansioso, conllevará dificultad para relajarte y la alteración de tus patrones de alimentación y sueño. Así como dolores de cabeza y tensión muscular.

Habitualmente puede que ocupes tiempo y pensamientos en imaginar el peor escenario en una situación y trates de pensar cómo actuarás en caso de que llegue a ocurrir lo que imaginas.

Puntualmente, esto no es ningún problema. Es un ejercicio de anticipación y casi aprendizaje para la nueva situación. Ahora bien, estar constantemente centrados en eventos que puede que ocurran y para los que no tienes ninguna evidencia, te causará ansiedad sostenida en el tiempo. Y ahí, es donde la ansiedad no es saludable. Causando los síntomas y problemas antes mencionados. 

Síntomas de que la ansiedad te está afectando negativamente (Stephanie Fitzgerald, The Beating Anxiety)

  • Habitualmente te preocupas excesivamente por cosas que otros no se preocupan
  • Es difícil para ti controlar las preocupaciones
  • Te sientes incapaz de distraerte de tus pensamientos
  • Sientes cansancio y dificultad para desconectar 
  • Te sientes irritable
  • Sientes altos niveles de tensión muscular
  • Te sientes mareado 
  • Tienes problemas para dormir
  • Tus preocupaciones interfieren en algún aspecto de tu vida: trabajo, familia, amigos, etc.

¿Cuántos de estos síntomas sientes?

La ansiedad provoca una “falsa promesa de control”

Una de las sensaciones más engañosas que provoca la ansiedad es la sensación de control sobre las situaciones. Así como de los acontecimientos que pueden ocurrir. En ambos casos, de hecho, situaciones como acontecimientos estarán fuera de tu control.

La ansiedad alimenta los pensamientos negativos, y los pensamientos negativos y catastróficos que creamos, aumentan la ansiedad. Puntualmente, hemos comentado que prepararte sobre cómo actuarás en una situación puede ayudarte. Pero cuanto, esto es constante en cada situación y a lo largo del tiempo, esa sensación de control, se vuelve falsa.

La verdad es que no puedes controlar todo lo que te ocurre. Sólo puedes intervenir en cómo afrontarás determinadas situaciones. Pero anticiparlas constantemente, ya no te prepara, te bloquea incluso. Te hará sentir con menos valía para cada vez más situaciones.

¿Cuál es el objetivo entonces?. Mantener, regular un estado de alerta saludable que te permita estar atento a la situación que vas a vivir. No se trata de no sentir ansiedad. Se trata de regular el nivel de aviso que te da tu cuerpo. Y además, de aplicar alguna acción o estrategia nueva a esa situación que estás viviendo.

Qué funciona para empezar a superar la ansiedad

Me gustaría comentar primero, que las recomendaciones que vamos a revisar a continuación no son “recetas” para todo el mundo. Es importante valorar el historial de ansiedad de cada uno y la trayectoria vital de cada persona. Ahora bien, al menos para entender qué puede ayudar y empezar con pequeñas estrategias, quizá alguna de las recomendaciones puedan serviros de utilidad.

Regula el nivel de energía de tu cuerpo

La ansiedad en niveles no saludables, genera una batería de síntomas físicos muy manifiestos y molestos para la persona. En este caso, empieza por regular los síntomas físicos. No es broma, primero lo físico luego lo mental. Pasea, haz algún tipo de actividad física, yoga, pilates, etc. Es la única forma de regular (no controlar) las manifestaciones físicas de la ansiedad. El ejercicio físico es una de las mejores maneras de provocar la activación del SNPS (sistema nervioso parasimpático) que se ocupa de nuestro bienestar y relax. Esta activación facilitará la creación de pensamientos y enfoques más positivos.

Combina el ejercicio físico con reflexiones en calma

La ansiedad tiene un motivo, trata de descubrirlo cuando estés más en calma. Es el aviso de la mente que valora que necesitas hacer posiblemente un cambio o superar algo. Si te sigue siendo difícil, pide la ayuda de un profesional psicólogo que sea de tu confianza. Muchas personas me comentan que el yoga, el Pilates, etc, les ayudan pero sólo en el momento que lo realizan. Efectivamente, regulas los síntomas físicos de la ansiedad, pero te falta aprender estrategias mentales para seguir adelante y regular tus pensamientos y preocupaciones. Lo mismo ocurre con la medicación, bloquea tus taquicardias y tensión, pero no te permite aprender nuevas estrategias psicológicas para manejar la ansiedad.

Céntrate en lo que te va bien. Y sobre todo en los momentos en los que te sientes bien

Los hay. Hay momentos aunque sean breves en los que te sientes bien. ¿Qué cambia?. Has pensado, ¿Qué estás haciendo mentalmente para sentirte bien?. Y por otro lado, refresca esa parte de tu vida que va bien. A menudo vienen a consulta, personas que viven desde hace tiempo con mucha ansiedad, que les afecta a diversas áreas de su vida. Ahora bien, suele haber siempre un apartado, que aunque lo viven también con mucha intensidad (y cansancio) está a salvo de los niveles altos de ansiedad. A veces, es el trabajo, a veces, la familia.

Sé sincero contigo mismo

Afronta qué detrás de la irritabilidad y los problemas de sueño, hay un motivo por el cual te sientes así. La ansiedad se supera afrontando el motivo central de la misma. Con o sin ayuda profesional, el objetivo es descubrir cuál es el verdadero problema para ti. ¿Cuál es el reto al que te estás resistiendo?. A veces, puede ser reconocer que necesitamos tomar la decisión de cambiar de trabajo. En ocasiones, la ansiedad tiene que ver con la decisión de terminar una relación. O incluso, puede ser el momento de reconocer que determinados acontecimientos traumáticos en tu vida, quedaron pendientes de resolverse emocionalmente. Tu ansiedad siempre te avisa de que hay algo pendiente.

Identifica tus patrones tóxicos de ¿Y si…?

Ya hemos visto que prepararse para situaciones difíciles es bueno pero estar constantemente preocupándote por escenarios futuros de los que no tienes evidencia, no lo es. Sé consciente, si tienes este patrón, y trabaja la aceptación de la incertidumbre. La resiliencia nuevamente, toma aquí un papel protagonista. Ser capaz de confiar en tus fortalezas y centrarte en lo que realmente está bajo tu control.

Deja de forzar tu productividad y eficiencia

Si te sientes con ansiedad, debes prestarle atención. Cualquier trabajo que abordes sea profesional o tareas personales, se verán afectadas. Se te olvidará algo o realizarás un trabajo de baja calidad. No puedes forzarte a ser productivo cuando sientes ansiedad. Literalmente, tu cerebro cambia cuando sientes ansiedad y sus capacidades cognitivas se reducen. Así que, tómate un respiro. Mira a ver si realmente es urgente, y sino, permítete posponerlo para otro momento. Tu autoestima aumentará cuando veas, que afrontando esa tarea desde un momento más tranquilo, ganas en calidad y eficiencia. 

Deja de escuchar a todo el mundo

En muchas ocasiones me encuentro con clientes en los que la mayor información sobre su ansiedad, viene de todo su entorno menos de la propia persona. “Porque mi compañero dice…, he leído que… porque mi familia cree que…”. No es sostenible tener en cuenta las opiniones de todo el mundo. Sobre todo, porque la ansiedad la sientes tú. No los demás. Superar la ansiedad requiere de un camino tranquilo para reconectar contigo, y aprender a vivir mejor contigo mismo. Los demás no están en tu mismo momento vital. Otras personas, aunque tengan buena intención, no tienen tu misma trayectoria psicológica. Es importante, respetar tu momento, tu velocidad de aprendizaje, tus momentos para tomar decisiones.

Busca el silencio

La OMS indica que hay importantes evidencias de que la exposición a ruido medioambiental tiene efectos adversos en la salud. La investigación llevada a cabo por Duke Medical School’s Imke Kirste nos confirma la asociación del silencio al desarrollo de nuevas células en el hipocampo. La región más importante ligada al aprendizaje y la memoria. El silencio es crucial para aclarar el pensamiento y aumenta la probabilidad de hacernos las preguntas adecuadas. Por otro lado, el silencio aumenta nuestra capacidad de escucha interior. Búscalo. Busca momentos de silencio. Silencio físico y silencio interior. Descansa. Sé proactivo en preservar momentos de tranquilidad y silencio. Evita llenar todas las horas del día, en actividades o encuentros con otras personas.

La clave no está en eliminar la ansiedad sino en trabajar para regularla

Habitualmente, si escuchas conversaciones de aquí y allá, te das cuenta, que las personas comparten su ansiedad. Y se lo contagian de hecho. En los pasillos o comedores del trabajo, se habla de lo estresado que está uno hoy. En los autobuses, escuchas como alguien cuenta por teléfono, lo mal que lo está pasando y sus síntomas de ansiedad. Hasta en el ascensor por la mañana al salir de casa puedes ver cómo las personas comparten lo mal que siguen durmiendo, mientras muestran evidentes síntomas de cansancio que dura mucho tiempo. Todo esto aumenta la ansiedad de todos. ¿Y si focalizaras tu atención y conversación en compartir qué has hecho hoy para sentirte mejor?. En ese momento tu cerebro aprende, recibe un mensaje positivo. Además otras personas, pueden aprender o alegrarse por tus avances. ¿Y si cambiamos el foco de atención de todos para contagiarnos tranquilidad mutuamente?

Conclusión

¿Escucharás los síntomas de tu ansiedad?. ¿Empezarás a regular tus síntomas físicos?. ¿Buscarás el silencio para abordar el verdadero motivo de tu ansiedad? 

Sólo desde la calma puedes averiguar qué necesitas para sentirte mejor
Tú eres la fuente más fiable de lo que necesitas para reducir tu ansiedad
Cuenta con ayuda profesional de confianza para apoyarte en el descubrimiento sobre cómo puedes abordar tu ansiedad.

Y si te apetece y puede ayudarte...

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