Parece irónico ¿verdad?. Nos ponemos excusas geniales para no conseguir lo que queremos. ¿Cómo puede ser eso posible?. ¿Cómo no vamos a querer conseguir lo que queremos?. Pues pensemos un poco. Porque las conversaciones diarias en el trabajo, familiares, en una cafetería, en formación, están llenos del famoso:

PERO ES QUE....

En ese momento todo tu ser, y toda tu capacidad mental y emocional, se bloquean. Tu Sistema Nervioso Simpático (activo ante situaciones de amenaza)  se lo pasa genial poniéndote a la defensiva. Toda tu capacidad para valorar la situación se arma de un escudo de protección. Ya está, un sencillo "pero es que..." ha obrado la magia. "Estarás a salvo. Nadie va a conseguir que pierdas tu equilibrio". (Aunque sea falso). Quedas inmunizado ante la posibilidad del cambio y del aprendizaje. No te preocupes. No pasará nada. Nada cambiará. Todo permanecerá igual. Tú mismo te salvas de cualquier avance. Y lo haces muy bien. ¡Fantástico!

Se te olvida algo. Ese malestar continuo que sientes, ese cansancio y agotamiento, y esa irritabilidad seguirá. Puede que te hayas acostumbrado pero también forma parte de ti. Y forma parte de otro sistema que funciona fenomenal. Forma parte de capacidad para gestionar las emociones. Empieza siempre avisándote que sientes un cambio emocional y que necesitas prestarle atención. 

Los mejores cambios y los mejores aprendizajes se producen por una motivación interna y personal. Es esa inquietud que nos dice que tienes más que ganar, que lo que puedes perder. Que seguramente implicará otras estrategias y cambios adyacentes pero que sin duda, te van a ayudar. 

Cuándo, en ocasiones, te planteas no sé lo que me motiva o no sé lo que quiero. La respuesta la encontrarás en tus emociones ¿Qué te dicen?. ¿Qué te remueve y despierta inquietud (de la buena)?. ¿Te escuchas?

Pregúntate cuando te pongas excusas:

  • ¿De que te protege tu excusa?
  • ¿Qué es lo que te hace sentir en situación de amenaza?
  • ¿Qué temes perder si abandonas la excusa?

Veamos algunas con las que me suelo encontrar a diario. Si te sientes identificado con alguna de las excusas, ¡bien!, por ahí se empieza. Tómate 5-15 minutos más después de esta lectura si lo consideras para pensar en las reflexiones que las acompañan.

5 excusas geniales para no conseguir lo que quieres

No tengo tiempo para...

  • Aplicar las técnicas de gestión del tiempo que me han recomendado. Implica que me tengo que sentar a pensar y organizar. tengo demasiadas cosas urgentes que hacer. Ok. ¿Entonces estarás bien como estás?. ¿Ya no sufrirás más estrés?. ¿Abandonarás tu diálogo interno de "no puedo más, estoy cansado"?
  • Hacer un análisis claro sobre lo que necesita mi equipo y desarrollar un plan de mejora para cada uno de ellos. Tengo demasiadas urgencias y problemas que me plantean para resolver diariamente. Ok. ¿Qué impacto tendrá en los resultados que tu equipo haya llegado ya el nivel máximo de talento?. ¿Trabajan bien ya como lo están haciendo?. ¿Sabrán resolver por sí mismos las demandas del cliente y de los procesos de trabajo algún día?
  • Hacer un plan para contactar con empresas que no sé si necesitan un perfil como el mío. Aunque no tengo trabajo, creo que no tengo tiempo ni ganas para eso. Esperaré mejor a que se publique alguna oferta y que contacten conmigo. Ok. ¿Cómo llevarás que tardes más tiempo en encontrar empleo?. ¿Cómo te sentirás si no te llegan las ofertas para las que tu crees que vales?. ¿Cómo llevarás la espera?
¿Tiempo para ti?
  • Pensar en mi. Qué quiero, qué me hace feliz y qué necesito, implica tomarme tiempo para mi. No lo tengo. Tengo muchas obligaciones familiares, laborales y sociales. Ok. ¿Cómo llevarás el malestar constante?. ¿Qué harás con esa insatisfacción personal que te persigue?. ¿Cómo harás para deshacerte de la sensación de que no eres dueño de tu vida?
  • Pensar a 6 meses, 1 ó 3 años vista sobre mi vida personal, familiar, social o laboral. Debo resolver todo lo que tengo ahora. No me puedo permitir parar. No sé lo que pasará en 3 años. Ok. ¿Cómo llevarás que pasen los años y te hayas dejado llevar sólo por urgencias y compromisos?. ¿Cómo te sentirás sin una meta que te ilusione y provoque cambios a medio o largo plazo?. ¿Te sentirás orgulloso de ti mismo dentro de 6 meses, 1 ó 3 años?

Si los demás cambiasen yo viviría mejor, sería más feliz

¡Qué malos son lo demás que nos impiden ser felices! 😉

En serio, plantéate algunas ideas:

  • Los demás, de momento, son como son.
  • Aunque parezca lo contrario es posible, que los demás sufran las consecuencias de cómo son y no se sientan tan bien como te parece
  • Los demás tienen derecho a decidir como quieren actuar, te puede gustar más o menos.
  • Puede que los demás no hayan aprendido a actuar de otra manera y también tengan sus excusas para no cambiar
  • Las personas eligen sus actuaciones por diversos motivos. Aunque no lo parezca los demás tienen también sus motivos. Son válidos, aunque no te gusten.
  • Los demás pueden opinar lo que quieran de ti, de tu vida, de tus decisiones y de tus relaciones. Insisto te puede gustar su opinión o no. Que tengan su opinión no convierte tu realidad en "esa verdad".
  • ¿Cómo quieres tú elegir ser ante estas personas o ante determinadas situaciones?
  • ¿Ahora mismo de que sufrimiento hablamos?. ¿Del tuyo?. Bien. ¿Qué quieres hacer con tu infelicidad en estos momentos?. ¿Qué necesitarías hacer en esas situaciones o con esas personas para sentirte más feliz?
  • Tú también tienes derecho a decidir sobre tus actuaciones. ¿Qué elegirás?
  • ¿Cuál es tu excusa para seguir permitiendo a los demás que te impidan ser feliz?
  • ¿qué opinas de tu vida?. ¿Cuánto valor quieres darle a tu opinión?. ¿Cuál es la visión sobre la que tu quieres invertir?

Hay otros más preparados, mejores que yo...

Sin duda. Hay personas más preparadas que tú. Y también menos preparadas que tú para lo que tú quieres aportar. Estos hechos no te quitan el derecho a que tú puedas segur mejorando. Enriquecerte, ser mejor que como eras ayer, hace un año o varios, es lo importante. 

Tienes derecho a estudiar a tu velocidad, a aprender a tu ritmo y a crecer según lo consideres. ¿Por qué prescindes de ese derecho?. 

Si realmente, tienes las ganas, el deseo y la energía de ser mejor en aquello que haces. Ve a por ello. Deja de compararte con los demás. Los demás tienen su propio ritmo. Es posible que tengan unas capacidades que ahora mismo tú no tienes. Y también es posible, aunque no lo veas, que tú tengas otras virtudes que ellos no. 

Es la voluntad de combinar tus virtudes y tu talento, con lo que vayas a aprender lo que te hará ser diferente. Cómo aproveches tú, tu potencial y tus habilidades, lo que asegurará una marca distintiva de tu persona.

Los demás, si quieres, siempre serán una excusa para quedarte como estás. Tú, serás la mejor razón y el mejor motivo, para convertirte en la persona y profesional que quieres ser.

Mi caso es distinto. Yo soy distinto. Lo que me planteas no sirve para mi.

¡Fantástico!. Me alegro muchísimo de que seas capaz de apreciar tu diferencia.

Ahora bien, ¿cuánto vale esa diferencia si te impide acercarte a lo que quieres?. Yo creo que vale mucho más de lo que crees. Cuando pones tu diferencia como excusa, te estás protegiendo de algo. ¿Qué es?. Cuando usas tu diferencia como motivo para adaptar los nuevos aprendizajes, lo que consigas será especial y será tuyo.

Son las diferencias en las personas y su capacidad para convertirlas en oportunidad y palanca, lo que las convierten en geniales. ¿Qué quieres hacer tú?. 

Esconderse detrás de una excusa como "soy diferente" realmente te quita ese valor diferencial. Aprovéchalo. Tienes claro que tu caso es distinto. Adáptalo. Haz que sirva para ti. Tú tienes la clave. Nadie más.

Aprovéchate de lo que lees, de lo que aprendes y de lo que escuchas. Sé valiente, adáptalo para ti. Convierte tu diferencia en motivo y en criterio de aprendizaje.

Mi pasado me impide ser feliz. Mi trayectoria vital me ha marcado mucho. Yo soy así.

Lo lamento. Lamento que hayas decidido que tu pasado te impida ser feliz. No debes sentirte bien con ello. Y no es agradable. 

Plantéate diferenciar que una cosa es el pasado, y que no puedes cambiarlo. Y otra cosa distinta, es lo que has hecho con tu pasado. Cómo lo hayas "digerido" mental y emocionalmente, es la clave. Ahí está tu poder de decisión. Decidir que tu pasado te impide ser feliz puede significar que todavía no has hecho la "digestión" de tus vivencias. Es posible que te falte decidir como quieres procesar lo vivido. ¿Con qué te quieres quedar?. 

Desde luego tu pasado ha influido en ti. Y quizá se te olvide que también ha hecho de ti quién eres. Tanto para lo mejor de ti, como aquello que es susceptible de mejora. No sólo para lo último.

Siempre estás a tiempo de decidir como quieres vivir lo vivido. Asumir lo que experimentaste, comprender tus decisiones y perdonarte en caso necesario. Cuanto antes lo hagas mejor. Te será más fácil. Te desgastarás emocionalmente menos.  Dejarás de arrastrar tristeza y resignación  en los años que te quedan por vivir.

Acuérdate vivir es urgente. Y "digerir" lo vivido si te está bloqueando aún más. Céntrate en lo que puedes elegir del pasado y del futuro.

Decide si quieres tener excusas o motivos para conseguir lo que quieres

  • Identifica tu excusa
  • Averigua a qué te ancla
  • Investiga qué te está haciendo perder y ganar
  • Haz caso a tus emociones
  • Decide cómo dejar las excusas y encontrar motivos
¿Cuál es la excusa que siempre vive contigo?. ¿Cómo te hace sentir?
¿Decidirás invertir en ti mismo para encontrar tus motivos?