Tu bienestar y tu equilibrio emocional es lo más importante en tu vida. Da igual en la situación difícil en la que te encuentres. Si te sientes en paz y bien contigo mismo, los retos de tu vida se superan mejor.

Recibimos muchos mensajes al día de qué hacer y qué no hacer para sentirnos mejor. En estos casos, siempre hay algo que me preocupa. Se recomiendan “recetas” aplicables para todos. Y todo el mundo no recorre su vida de la misma forma y desde el mismo punto de partida. Con lo que ¿nos servirán estas recetas?. ¿Pueden hacernos daño?.

Muchas recetas son el resultado de un trabajo interno personal. Y es precisamente, ese trabajo interno personal, lo más difícil. Podemos encontrar seguramente frases muy impactantes al respecto. “Las personas con inteligencia emocional no tienen miedo y están siempre motivadas”.

Bien este es el resultado; esto es lo que veremos desde fuera. Pero, y ¿cómo han llegado ahí?. Ese proceso, es lo que considero más importante. Ya sea para disponer de un equilibrio personal, sentirse mejor con uno mismo, o ser emocionalmente inteligente.

En muchos clientes, he observado que vienen con las “recetas” aprendidas. Es que yo soy… como dicen ahora un “… (etiqueta)” y claro, entonces, yo soy así. O bien, es que ahora dicen que tengo que ser….

Estas ideas aprendidas pueden limitar nuestro potencial mental y emocional. Este tipo de aprendizajes están bien para comprender mejor un concepto. Pero ojo, nos falta invertir en cómo podemos aprovechar esa información para sentirnos mejor o superarnos.

Tengamos cuidado con los mensajes que recibimos. Una cosa es leer recomendaciones para recordar. Otra muy distinta es desarrollar estrategias y recursos psicológicos para garantizar nuestro equilibrio personal.

La psicología nos enseña qué recursos y técnicas mentales, y emocionales, tiene el ser humano a su disposición. Explica por qué pensamos, sentimos y actuamos de la forma en como lo hacemos.

Tratemos hoy pues de cambiar de enfoque sobre algunas ideas. Te planteo dudar. Quiero invitarte en esta ocasión, a replantearte tus ideas. Me gustaría sugerirte que te atrevas a desmontar aprendizajes que das por sentado. Sobre todo, me gustaría que te dedicaras un rato a reflexionar y a encontrar tus propias respuestas. Las tuyas, de nadie más. Reflexiones que te impulsen a sentirte mejor, aunque primero te hagan dudar. Ojalá sean reflexiones que te hagan tomar una decisión. Quizá puedan ayudarte a verte de otra manera esa situación difícil por la que estás pasando.

Ojalá que te impulsen lo suficiente hacia atrás para aprovecharte de lo vivido. Y además, te impulsen lo máximo posible para ti, hacia adelante.

5 recetas psicológicas que necesitas replantearte

1. “Tienes que eliminar los pensamientos negativos de tu mente”

Los pensamientos son el fruto de nuestro proceso mental. Nos dan pistas de cómo estamos procesando una vivencia. Están fuertemente arraigados a nuestros criterios de vida y valores. Tienen la característica de ser persistentes y rápidos. Ya que se asocian a situaciones y vivencias similares. Son el resultado de cómo nos hemos hablado/procesado en nuestra vida.

Eliminarlos es prácticamente imposible. Cuánto más te esfuerces, más insistentes serán, ya que tienen la función, en ocasiones de protegernos.

 Ahora bien,  ¿y si te planteas cuestionarlos?. ¿Y si te planteas responsabilizarte de ellos?. ¿Qué hay detrás de esos pensamientos invasivos que te están bloqueando en esa situación?.

 Eliminar los pensamientos negativos no es una estrategia ni un recurso psico-emocional. Prueba a escucharlos, reconstruirlos, resolverlos, darles otra base de experiencia.

2. “Piensa en positivo”

Es tremendamente difícil, centrarse en lo positivo cuando nuestro Sistema Nervioso Simpático está activado continuamente. Esta activación hace que esos pensamientos invasivos que comentábamos, sean los protagonistas. Con lo que “forzarnos” al pensamiento positivo, sin haber resuelto antes nuestro aprendizaje interno, no nos servirá.

 Centrarse en lo positivo, sirve cuando hemos podido regular el nivel emocional. Cuando el impacto de nuestras emociones se ha relajado un poco. De hecho suele causar incredulidad: “es que tú lo ves muy fácil todo”, “es que tú puedes y yo no”. A los demás les será más fácil porque están en otro nivel emocional. ¿En cuál estás tu?

 Pensar en positivo, únicamente, no te ayudará como estrategia. Es un buen hábito (que vemos) que acompaña a las personas cuando se sienten bien y en equilibrio. Ahora ¿qué vas a hacer hasta llegar ahí?. Esa es la clave.

3. “Las personas con inteligencia emocional no sufren”

Sí sufren, pero menos. Nuevamente es un resultado que parece que observamos en los demás. En aquellos que decimos que son más felices. Además, nos encanta pensar que ¡Oye, que maravilla, yo quiero ser así. Sin sufrir!.

 Parece que asumimos que el objetivo es no sufrir. Piénsalo, ¿no queremos de verdad sufrir?. Entonces, creo que no nos importaría nada. Tómate nota, a ver si lo que estás pretendiendo en esa situación que vives, es no sufrir.

 Cambia el objetivo. ¿Y si sufrieras menos?. ¿Y si te doliera menos?. ¿Y si pudieras sentirte mejor con esa tristeza?. ¿Desde que punto podrías conseguir esto?

Recuerda, una cosa es lo que ves en los demás. Otra muy distinta, el proceso interior psicológico y emocional en el que invierten constantemente. Es decir sus hábitos psico-emocionales.

4. “Olvídate de tus miedos”

Tus miedos están ahí para salvarte. Si no tuviéramos miedo de que nos atropellara un coche, correríamos el gran riesgo de cruzar las calles sin mirar. El miedo está ahí como garantía y aviso de que necesitas hacer algo distinto. Te está avisando de qué la situación requiere de recursos psico-emocionales extras. Diferentes a los que utilizas habitualmente.

 Tienen la característica de que son automáticos, aprendidos y muy rápidos. Sí, señal, de que nuestro cerebro funciona perfectamente. Así que no trates de hacer que tu cerebro no funcione. Una vez más, la idea que tienes de que otras personas no tienen miedo es cuestionable. Me preocuparía sino lo tuvieran.

 Ahora bien, si olvidarte de tus miedos no es una estrategia. ¿Cuál es el proceso interno que necesitamos trabajar?. Regularlo. Regularlo hasta el punto de alerta que te ayude. El miedo orientado a estado de alerta, te ayudará a centrarte en qué cambios necesitas hacer. ¿De qué te está avisando tu señal de alerta?. ¿Le estás prestando atención?. ¿Qué estrategias nuevas necesitarás en esa situación?. ¿Estás realizando esta reflexión interior cada vez que sientes miedo?

5. “El tiempo lo cura todo”

Imagínate que los puntos anteriores se mantienen meses en tu cabeza y en tus emociones. Visualiza que tus pensamientos negativos, y tus intentos fallidos de pensar en positivo siguen amargándote durante años. Imagina que te pasas la vida intentando no sufrir. Y por último. Te das cuenta de que por mucho que intentas evitar tus miedos, éstos te acompañan continuamente. Cada vez te asustan más situaciones.

 ¡Agotador, mental y emocionalmente! El tiempo “no cura” nada si no haces algo por “curarte”.  La clave más importante de las ideas que te planteo hoy: eres tú. Eres tú y lo que haces contigo mismo. Tu diálogo interior es una acción. Aprender nuevas habilidades es una acción. El análisis y procesamiento de tus vivencias es una acción. Los permisos que te das a lo largo de tu vida, son una acción. Las decisiones sobre tus prioridades vitales son una acción. Lo que eres capaz de perdonarte es una acción. Cómo eres capaz de quererte es una acción.

 Además de muchas otras, esta colección de acciones son tus estrategias psico-emocionales que te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo. El tiempo pasa y no tienes por qué arrastrar estrategias que no te sirven. Mensajes aprendidos de otros que no se corresponden contigo, a veces no serán la solución. Tener el hábito de descubrirte y elegirte cada día, en cada vivencia, eso te “curará” si es lo que necesitas.

¿Y a dónde te llevarán todas estas reflexiones?. ¿Qué me dirán, y qué descubriré?. ¿Qué decisiones podré tomar?
Eso pertenece únicamente a cada persona. Qué impacto tendrán en ti y cómo los asimiles dependerá de ti.

Si quieres un acompañamiento en tus procesos personales estoy a tu disposición 🙂