¿Cuánto tiempo de aprendizaje dedicas a la semana? ¿Y al mes? ¿Y al año?.

Me refiero a verdadero aprendizaje, no sólo lecturas.

Estás invirtiendo verdadero tiempo de aprendizaje?.

¿Eres capaz de reproducir por ti mismo lo que estás aprendiendo?.

¿Eres capaz de ser autónomo en el aprendizaje que estás invirtiendo?.

Y ahora,

¿Estás haciendo un plan para ver cómo lo aplicas o lo adaptas a tu profesión?. ¿ A tu puesto de trabajo?. ¿Y a ti mismo?. ¿Cómo lo adaptarías a tus clientes?.

¿Qué impacto tendrá en ti?

¿Cómo influirá en tu público objetivo?

¿Eres capaz de identificar claramente las ventajas que aporta?

¿Que obtendrá tu equipo, tu cliente, o la empresa que te pueda contratar?

Si has podido responder afirmativamente y con ideas claras a estas preguntas, ¡enhorabuena!. Tu marca personal se alimenta de tu aprendizaje.

En caso de que haya poca claridad o alguna negativa en estas preguntas, necesitas invertir en el valor de tu marca personal.

¿Alimentas el valor de tu marca personal con aprendizaje?

¿Cuánto vale tu marca personal?

Tu marca personal vale tanto como los compromisos que quieres y eres capaz de asumir. No me vale que la marca de una persona tenga unos cuántos títulos y cursos en su currículum. Queremos que realmente tu marca personal sea capaz de comprometerse, y quieras, por supuesto.

Si mañana, tu empresa, tu jefe, o tu cliente, te piden conseguir un reto, ¿sabrás cómo hacerlo?. ¿Cómo sabríamos si puedes llevarlo acabo?. ¿Podrías hacer un plan de trabajo sobre tus compromisos en ese reto? ¿Harías un Diagrama de Gantt con acciones y tiempo estimado para tu proyecto?.

En muchas entrevistas de trabajo los candidatos son descartados cuando compruebas que la respuesta no es clara. Te das cuenta que el candidato dice que sabe, que tiene la formación, pero compruebas que no tienen el aprendizaje. No se puede comprometer a realizar lo que le pides para empezar a trabajar.

Numerosos clientes rechazarán tu propuesta de servicio, porque es poco clara. Tienes en tu currículum, que estás formado en ese tema, pero no puedes comprometerte de verdad. Porque el clientes no es capaz de entender e imaginar tu propuesta. Tu aprendizaje no es lo suficientemente autónomo para que te puedas comprometer.

En ocasiones, los equipos de trabajo, pierden la confianza en su líder. Porque igualmente les falta claridad y autonomía por parte de su responsable. El líder trata de comunicar un cambio o una intervención, pero el equipo no se lo cree. ¿Te falta ser autónomo en ese aprendizaje?. ¿Estás invirtiendo tiempo, cabeza y corazón en ver cómo lo puedes llevar a cabo?

El valor de tu marca crece en tanto en cuanto trabajes constantemente en cubrir las necesidades de tu público objetivo

Da igual cuál es tu público objetivo. ¿Es un equipo?. ¿Tu proyecto va dirigido al cliente final?. ¿Tu público objetivo son posibles empresas que te puedan contratar?. Ok, analiza qué necesitan de ti. ¿Qué aprendizajes necesitan de ti para cubrir sus necesidades? Analiza también tu perfil. ¿Con qué eres capaz de comprometerte ahora con ellos?. ¿En qué más necesitarías comprometerte en un futuro cercano? ¿Cuál es tu plan de aprendizaje para los próximos 6-12 meses?.

Y recuerda, el valor de tu marca personal, no es el currículum que seas capaz de enseñar este año. Necesitamos comprobar que sabes, puedes y quieres hacer aquello que has aprendido. Y que además coincide con lo que necesita tu público objetivo.

Sólo el hábito constante de un aprendizaje útil, alimentará tu marca personal. Ninguno de los profesionales que admiro dejan de trabajar diariamente para implementar valor. No sólo leen. Piensan. Critican. Analizan. Buscan nuevas formas de aplicar lo aprendido a su caso particular. A su público objetivo.

El valor de tu marca personal es directamente proporcional a la utilidad y emoción que cause tu propuesta. Desarrolla el hábito de analizar tu interacción con tu público objetivo y mejora. Levanta la cabeza, lo suficiente para mirar al futuro cercano. Analiza cómo podrías dar mejor respuesta. Trabaja para dar más valor a tu equipo, a tu cliente o a esa empresa que quieres que te contrate.

Tu Propuesta de Valor = Resultados = Competencias + Mentalidad

Salir de la ya conocida "zona de confort" donde el aprendizaje se produce no es suficiente. Hace un tiempo, que leo como propuesta de valor de algunos profesionales, justo esto. Que han salido de su zona de confort. Vale, enhorabuena. Y ¿cuál es la propuesta que ofreces en esa nueva zona?. ¿Cómo es la nueva "zona de confort" que dominas?. ¿Qué gana tu cliente o tu equipo o tu empresa con tu nuevo aprendizaje? Hazme una propuesta clara. Muéstrame las nuevas competencias que has adquirido. ¿Cómo y dónde puedo comprobarlo?. ¿Y cuál es tu nueva "zona prevista de aprendizaje"?

Todo profesional necesita convertir el nuevo aprendizaje en una nueva  "zona de confort". Para que pueda ofrecer una propuesta de valor que domine y con la que pueda comprometerse. Y además, planificar la siguiente "zona de aprendizaje". De esta forma puede asegurar que el valor de su marca personal se alimentará de nuevos aprendizajes.

Para convertir tus nuevas competencias en resultados, es importante que le acompañe una nueva mentalidad. ¿Cuáles son las creencias que sostienen el nuevo aprendizaje? ¿Qué impacto tendrán en tu público objetivo? ¿Se enamorarán de tu nueva mentalidad?

Tu marca personal tendrá un valor seguro con un plan de aprendizaje constante

Invierte en ser el mejor profesional que puedas llegar a ser. Las personas no queremos especialmente que alguien sea mejor que otro. Sólo que seas mejor que el que eras ayer. Y que esa mejora, esa propuesta de valor nos impacte. Sí que buscamos, diferencia. Esa diferencia con la que nos sentimos identificados.

Planifica cómo alimentar el valor de tu marca personal:

  • Haz un perfil del público al que quieres impactar.

  • Haz tu propio DAFO personal en la situación que quieras mejorar.

  • Piensa cómo acercar tu perfil al de tu público objetivo.

  • Haz una lista de necesidades que puede tener los receptores de tu marca personal

  • Analiza qué les puedes ofrecer que realmente hayas aprendido. Es decir, seas autónomo en lo que dominas y realmente aporte ventajas.

  • Empieza a potenciar y dar a conocer aquello por lo que realmente quieras que te "compren".

  • Planifica las competencias y mentalidad nueva que necesitas para crear una "nueva zona de confort".

  • Elige cómo y cuándo vas a aprender

  • Crea hábito de aprendizaje: cada cosa nueva que aprendas, escribe cómo adaptarla a ti y al receptor de tu marca. Además, haz un gráfico de cómo harías tuyo ese trabajo, ese aprendizaje nuevo.

  • Piensa qué ventajas le aportará al receptor de tu marca personal

  • Practica, diseña, busca feedback, mejora, aplica, equivócate, reenfoca y disfruta.

¿Cuándo empiezas a asegurar que tu aprendizaje le da valor a tu marca personal?